La sobrina de Trump lo muestra de cuerpo enteroMary Trump: «Mi tío, Donald Trump, sufre delirios de grandeza»

La sobrina del presidente de EEUU realiza un despiadado diagnóstico de su familia.

De los cientos de libros que se han publicado en esta legislatura sobre el actual presidente de Estados Unidos hay uno que a este le ha dolido más que el resto, a tenor de su airada respuesta en redes sociales.

Se trata del que ha escrito su sobrina, Mary Trump (Nueva York, 1965). Esta ofrece en «Siempre demasiado y nunca suficiente» (Indicios, Ediciones Urano) un despiadado diagnóstico de su tío, haciendo uso de su formación como psicóloga. En un minucioso y suculento repaso de grandes dramas familiares, narra cómo su tío, el actual presidente de EEUU, participó en la humillación y destierro de su propio hermano, Fred Jr., el padre de la autora, que murió tras una larga batalla con el alcoholismo en 1981.

Identifica a su abuelo, Fred Trump, como el origen de los problemas de la familia. ¿Por qué?

Por su comportamiento hacia sus hijos. Fue frío, carente de emoción. Se trataba de una familia bastante tradicional en los años 40 y 50. Mi abuelo era el cabeza de familia. Los roles de él y mi abuela, estaban fijados. Ella era el ama de casa y su trabajo era cuidar de los niños. Los niños tenían a su papá y las niñas, a su mamá como modelo a seguir. Es casi como si mi abuela prácticamente no hubiera contribuido a la educación de sus hijos y hubiera renunciado a cualquier responsabilidad sobre ellos.

Esto hizo de su tío, según lo describe usted, un matón. ¿A qué se refiere?

Era más bien una actitud. Aunque, por lo que se ve ahora, se siente cómodo dejando que la gente muera. En general, mi abuelo quería que cualquiera que le sucediera fuera un tipo realmente duro o, como él solía decir, un matón. No literalmente, porque él era un empresario inmobiliario. Pero no tenía necesidad de tener un hijo con esa actitud. En todo caso, Donald captó el mensaje. Mi padre también. Mi padre era incapaz de ser así. Era de una constitución diferente, era un tipo bastante sensible, amable, generoso y cariñoso.

¿Cree que los votantes de EEUU conocían bien al presidente cuando lo eligieron?

Esa es una de las razones por las que escribí el libro, para poder aclararlo. Yo crecí con él y lo conozco de siempre; pero también como neoyorquina, nunca se me ocurrió que otras personas en el país no lo verían de ese modo. La gente simplemente no parecía entender lo fracasado, incompetente e inadecuado que era. Culpo a los medios de comunicación porque trataron a Donald como a un candidato normal, y no lo es.

¿Es el presidente un republicano al estilo clásico?

No, porque no tiene un sistema de valores. No tiene convicciones fundamentales sobre nada. Ha sido demócrata. Ha sido republicano. Le ha dado dinero a candidatos de ambos partidos. Siempre ha sabido cómo manipular a los políticos para obtener lo que necesitaba de ellos como empresario. Creo que encajó en el Partido Republicano porque Donald vence dividiendo a los demás.

Escribe en el libro: «Donald destruyó a mi padre». Es una frase muy dura.

Es verdad. Obviamente, no lo hizo solo. Mi abuelo tiene la mayor parte de la culpa. Pero Donald participó de buena gana y con entusiasmo en la caída de mi padre. Mi padre dejó de ser un factor en la familia años antes de morir. Y, sin embargo, Donald siguió participando en su humillación y fracasó en ayudar a su hermano.

El título, «Siempre demasiado y nunca suficiente», ¿a qué obedece?

Al principio aplicaba esa frase a mi familia en términos de dinero, que es realmente lo más importante para ellos. Tienen más dinero que la mayoría de las personas en el planeta y ciertamente más dinero del que podrían gastar en toda su vida, pero nunca es suficiente. Ese dinero no les llena los vacíos que tienen. Después, escribiendo el libro, me di cuenta de hasta qué punto todos vivíamos en un hogar en el que había un entorno abusivo, y los niños que crecen en entornos abusivos, de abusos físicos, padecen esos excesos: exceso de atención, invasión de su entorno personal, ruptura de sus barreras defensivas. Mi padre fue el primer caso. Donald fue el segundo a una edad muy temprana. Estaba abandonado y solo. No recibía afecto y no era feliz.

Usted es doctora en psicología clínica. Diagnostica al presidente como alguien que adolece de narcisismo…

Y ese no es el mayor de sus problemas. De los suyos y los nuestros. Es alguien que debe ser el centro de atención. Es incapaz de hacer nada que no sea por interés propio. No tiene empatía. Y experimenta delirios de grandeza sobre sus logros y aptitudes.

¿Cuáles son esos otros problemas?

Necesitaríamos dos días para repasarlos. Lo más inquietante es su aparente falta de empatía. Está dispuesto a usar a otras personas para sus propios fines, al igual que mi abuelo. En el contexto de la pandemia, eso es muy peligroso. Han muerto 180.000 personas en este país, en gran parte por la dejadez de Donald. También su total indiferencia hacia las reglas, normas o leyes; sus mentiras, su envidia hacia los hombres que son más inteligentes y poderosos que él. Su debilidad por ser adulado, que es una de las principales razones por las que estamos en una situación en la cual el inquilino del Despacho Oval está dispuesto a vender nuestro país a potencias extranjeras hostiles porque los líderes de esas potencias son amables con él.

El presidente la ha acusado en Twitter de ser «inestable». ¿Qué le tiene que decir?

Que tal vez se estuviera viendo en el espejo. (Fuente: ABC)

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