Mangina, una ciudad del Congo donde acecha la muerte

En las calles casi desiertas de esta ciudad de unos 70.000 habitantes, sólo quedan los soldados, los policías y algunos miembros de la Cruz Roja.

Poco a poco Mangina se vacía -los mercados y tiendas cierran, las motocicletas sobrecargadas circulan a gran velocidad y las mujeres se van con los niños en la espalda y los bultos en la cabeza- ante la inminencia de los ataques de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) en el este de la República Democrática del Congo.

El sábado, un ataque dejó al menos ocho muertos y veinte desaparecidos, y el domingo fueron hallados los cadáveres de una docena de personas en esta ciudad de la provincia de Kivu Norte.

Tres vehículos blindados de la Misión de las Naciones Unidas en la RDC (Monusco) están apostados a unos 10 km de Mangina, vigilando a los raros temerarios que aún no han abandonado el lugar.

En grupos, mujeres y niños que llevan mochilas, bolsos, latas, colchones y utensilios de cocina, se dirigen lentamente hacia el sur por la carretera nacional 4 en dirección a Beni, ubicada a 30 km.

«Mi esposo y mis dos hijos se quedaron para cuidar nuestra pequeña granja. Vamos a pie a Beni para escapar de las masacres de ADF que merodean por nuestros campos», dijo Mamie Lolita, de unos cuarenta años, madre de seis hijos.

La hija menor, de 4 años, camina descalza lleva una lata de agua de 5 litros. Sus dos hermanos, sobrecargados con bolsas de viaje, sujetan a las cabras con una correa por en este camino de tierra amarilla que levanta polvo con cada paso del vehículo o moto, bajo un sol abrasador.

Más adelante, otro grupo de media docena de jóvenes hacen el viaje opuesto, dirigiéndose hacia Mangina «para ver qué está pasando allí antes de volver a pasar la noche en un pueblo vecino».

Mangina, una ciudad de 72.422 habitantes, casi todos agricultores según su alcalde, está completamente paralizada.

El hospital de Mangina también se ha vaciado. «Los enfermos huyeron, incluso de la maternidad, después de un pánico general. Simplemente hacemos un servicio mínimo», explica Darlène Mwasi, monja católica, gerente del hospital.

Mwasi comenta que le preocupa la información sobre un ataque del ADF, repelido por el ejército.

Alejarse de la ciudad

Originalmente, el grupo ADF era formado por rebeldes musulmanes ugandeses que se asentaron en el este del Congo en 1995. Sin embargo, no han lanzado ataques contra las fronteras de la vecina Uganda desde hace años.

Sin embargo, desde octubre de 2014 han sido acusados de ser responsables por la muerte de más de mil civiles.

En la morgue del hospital siete cuerpos se apilan uno encima del otro cubiertos con sangre coagulada, con moscas que pasan de un cadáver a otro.

Los cadáveres fueron evacuados a principios de esta semana, informa un corresponsal de AFP. Debido a la falta de espacio en esta morgue estrecha, un octavo cuerpo permaneció afuera.

En la ciudad los soldados en ropa de combate están alertas, con el dedo en el gatillo y mirando fijamente el horizonte con ansiedad. Una operación militar contra el ADF ha estado en marcha desde finales de octubre.

La policía también es visible en las calles de Mangina, vigilando a los que salen de la ciudad.

El convoy de vehículos blindados de las fuerzas de paz patrulla en la región de Mangina ante la indiferencia total de las poblaciones preocupadas por una sola cosa: salvar sus vidas mientras se alejan de su ciudad donde acecha la muerte.

A la entrada de Beni, las autoridades erigen una barrera que procede a registrar a los desplazados, para verificar identidades y bienes.

Los trabajadores de la salud, miembros del equipo de respuesta al Ébola, toman la temperatura de estas personas desplazadas, recordando que todo ocurre en un área afectada por la epidemia.

Declarado epidemia en agosto de 2018, el Ébola ya ha causado la muerte de 2.553 personas, sobre un total de 3.431 casos de contaminación en las provincias de Kivu del Norte e Ituri.

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