El expresidente que aún sigue en prisión ya sueña con su bodaLula está enamorado y piensa casarse al salir de la cárcel

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El expresidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva (73 años) prepara con ansiedad su salida de prisión para liberarse de su encierro y entregarse al amor, de la mano de una socióloga que le aguarda en el altar. Las intenciones del expolítico de casarse han sido reveladas por el exministro de economía, Luiz Carlos Bresser Pereira, quien lo visitó la semana pasada en la cárcel, y han provocado un revuelo entre periodistas para descubrir quién es la dueña de su corazón.

Viudo desde hace dos años, y preso hace trece meses, Lula le contó a Bresser que planea formalizar su relación en cuanto salga de la prisión con la socióloga Rosangela da Silva, 33 años más joven que él. Se conocen desde la década de 90 y empezaron a salir poco antes de que él entrara en la cárcel.

«Él está en excelente forma física y psíquica. Su mayor deseo es que sea reconocida su inocencia», escribió el exministro de Economía en su blog sobre la visita que le realizó a su amigo Lula el jueves pasado en la sede de la Policía Federal de Curitiba, al sur de Brasil. «Está enamorado y su primer proyecto al salir de prisión es casarse», prosiguió.

La revista «Época» ha revelado que Rosangela conoce a Lula desde antes de ser presidente, pero que a lo largo de estos años solo les ha unido una simple amistad, período en el que ella trabajó en la hidroeléctrica de Itaipú. Llamada cariñosamente Janja, la socióloga es paulista, pero vive en Curitiba, la misma ciudad en la que él se encuentra recluso. La relación es conocida por los dirigentes del partido desde hace poco más de un año y habría comenzado en 2018, tiempo en que ella lo ha visitado al menos cinco meses en la cárcel, siempre acompañada.

Lula está preso, condenado a doce años de cárcel, por corrupción y blanqueo de capitales en una operación de compra de un inmueble triplex en el balneario de Guarujá. Recientemente, sus abogados consiguieron la reducción de su condena a menos de nueve años, lo que le abrió el camino para solicitar a la justicia un régimen de semilibertad al cumplir un sexto de la condena, por lo que podría conseguir ese tercer grado el próximo mes de septiembre. Su situación dependerá, sin embargo, del avance de otros procesos que todavía hay abiertos en su contra.

Su esposa de toda la vida, Marisa Leticia Lula da Silva, falleció en 2017, a los 66 años, tras un accidente vascular cerebral. Desde prisión, se enteró de una secuencia de tragedias personales como las muertes de su hermano mayor, Genival Lula da Silva, en enero, y de su pequeño nieto, Arthur, quien falleció el pasado mes de marzo, a los siete años, a causa de una meningitis.

Lula perdió a su primera mujer, María de Lourdes, en 1971, víctima de una hepatitis aguda, justo cuando intentaba dar a luz al primer hijo de Lula, que también murió. Posteriormente, tuvo una hija llamada Lurian con la enfermera Miriam Cordeiro, su novia hasta 1974. Más tarde, se casó con Marisa Leticia con quien tuvo tres hijos.

Desde la cárcel ahora Lula ha recobrado la ilusión en el amor, que le ha llevado a motivarse con salir de prisión para reencontrarse con su novia, quien defiende su libertad a través de sus redes sociales. Desde ahí, Rosangela, como otros tantos millones de brasileños, pide por «Lula Libre». «El amor nos acerca, la luna está sobre nosotros», dejó escapar en su Instagram la socióloga cuando nadie conocía el caso. Un mensaje que ahora es más claro que el el agua.

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