Lucía Topolansky: «El 8 de marzo es un día de lucha»

La senadora de la República viajó a su infancia, sus amores y sus luchas para explicar qué significa en su vida el Día Internacional de la Mujer, hoy y siempre.

Lucía Topolansky nació en Montevideo el 25 de setiembre de 1944, es melliza de María Elia, y tiene 52 primos hermanos por parte materna de quienes recuerda el nombre de cada uno.

Su abuela materna era la figura principal y el eje de la familia, la recuerda como una mujer que nunca fue sumisa, en tanto la paterna «era muy dura de carácter y mucha personalidad».

El regalo que más recuerda a su madre es el de un lavarropas «cuando la centrífuga estaba separada de la lavadora, yo ahí más o menos tenía 8 o 9 años, antes mi mamá lavaba en la bañera del baño», añora.

Fue la primera vicepresidenta del país, y piensa que «el amor es fundamental para la vida», no se considera feminista, pero sí defensora de las mujeres.

¿Qué significa para usted el 8 de marzo?

Todas las luchas son políticas, esta es una lucha política, porque todo lo social es político, no hay nada en la vida que no sea político, esto no quiere decir que sean partidarias, son dos cosas distintas, se simbolizan con días, y está bien tener símbolos para concentrarse en la causa de esa lucha, así que el 8 de marzo para mí es un día de lucha y cuando se tiene que seguir poniendo arriba de la mesa todas las desigualdades siguen existiendo, las inequidades; hubo avances, pero todavía falta.

En Uruguay este Día se ha transformado en una de las marchas más potentes, que no precisa convocatoria, las mujeres se autoconvocan y van, eso es muy bueno, porque quiere decir que la gente va adquiriendo conciencia del significado de ese día y tiene reivindicaciones de todo tipo.

Pienso que una de las cosas por las que tenemos que pelear las mujeres es la independencia económica, porque la independencia económica te permite tomar otras decisiones, si no, para elegir otras cosas quedamos atadas a la dependencia y eso es horrible.

Luego, una de las cosas que se debe dar es la presencia de la mujer en todos los ambientes laborales, cuando era joven era impensado ver a una mujer trabajando en la industria de la construcción, ahora no, es algo aceptado.

Es bueno recordar en estas fechas que Uruguay fue el primer país en tener voto femenino, la primera votación de una mujer fue en un plebiscito municipal en Cerro Chato, y hay fotos y documentos que certifican el hecho.

¿Se considera feminista? ¿Cómo observa el movimiento feminista?

La palabra feminista no quiere decir nada porque hay 40 definiciones de feminismo, he oído colectivos feministas con definiciones diferentes.

Hay gente que dice soy feminista pero me ubico acá, otra allá… no pertenezco a ninguno de esos colectivos, sí lucho por la igualdad de la mujer, me gusta la palabra igualdad en el sentido más profundo del tema, y voy a seguir luchando, pero creo que hay que hacerlo con la mirada de clase y desde todos los lugares.

Formo parte de esa idea, si a eso se le llama feminismo o Marco Aurelio es lo mismo, no pasa por el nombre, pasa por el contenido.

Voy a ir el domingo a la marcha porque esos símbolos hay que mantenerlos, no sé si el nuevo gobierno hará los 8 de marzo las rendiciones de cuentas que hacía el Frente Amplio para ver cómo se había avanzado en cada ministerio, en cada lugar del Estado, si se hace iré a participar, por ahora no hay nada anunciado.

Pongo esta mirada en todo lo que hago, no pertenezco a ninguno de esos colectivos organizados específicamente, por eso no participo en una cosa que le llaman la bicameral femenina, porque entiendo que no sirve para mucho.

Estuve al principio cuando se creó, me fui porque vi que ahí se discutían temas y cada mujer legisladora lo discutirá con su bancada y la bancada le decía que no, ¿cuál era el avance? Como eso no mandata, no es institucional, prefiero gastar mis esfuerzos a la interna de mi partido para que las posiciones sean en pro de eso, así sucedió en estos 15 años, y no tener una reunión más que en algunas que participé eran puras quejas. No me opongo a que existan, simplemente no me convoca.

¿A qué mujeres admira?

Hay una historiadora, Marcia Collazo, que escribió dos o tres libros muy interesantes donde rescata de la historia uruguaya el papel de la mujer, porque los narradores pasaron por alto el papel de las mujeres en las luchas de liberación del Uruguay, son las lanceras de Artigas.

Leí uno de ella que habla de las mujeres del sitio de Paysandú donde hubo grupos de mujeres y nunca se las nombra.

Uno de los libros de Gonzalo Abella habla de cómo era la mujer guaraní, eran tremendamente libres, eso se perdió, y con la conquista la mujer quedó sumergida con la cultura española y católica, capaz que fue seguramente el pedido de Batlle y Ordóñez que logró liberarla.

Eva Perón hasta el día de hoy es casi un mito en Argentina, he leído sus discursos, y si le cambiás la terminología de época son realmente discursos de barricada, discursos relacionados a la cuestión del trabajo y los derechos, ella consiguió el voto de las mujeres en Argentina.

Golda Meir tenía una cuestión fantástica que los gobernantes de hoy deberían recordar, cuando invitaba a alguien a su casa cocinaba ella porque sentía que era la forma de agasajar mejor, una mujer sobria sólo en el vivir.

He visto mujeres en el mundo poderosas pero eso no quiere decir nada, en política están en mis antípodas.

Hubo un momento en que en Latinoamérica había tres mujeres presidentas, Dilma Rousseff, Cristina Fernández y Laura Chinchilla, pero ese momento pasó fugazmente, y eso es parte de los deberes que hay.

Hay, además, zonas del mundo que están permeadas por Estados que no son laicos, por suerte el Estado uruguayo es laico, acá se puede ejercer libremente la religión que se quiera pero el Estado no tiene religión y los Estados que son confesionales han limitado el acceso de la mujer en algunos lugares y la aprobación de determinadas leyes.

Uruguay está muy bien, pero falta, estas luchas son luchas permanentes, y lo que tenemos que bregar por dejarle a las mujeres que sigan es lo más que podamos, y ellas delegarán la lucha, que va a ser permanente, y ese es el progreso del ser humano.

Las compañías, la soledad y la discriminación «académica» en el Parlamento

La senadora del MPP dijo en su casa de Rincón del Cerro a LA REPÚBLICA: «Soledad nunca tuve porque tengo la suerte de pertenecer a un partido político de compañeros y compañeras que han entendido el sentido de equipo profundamente, en eso tengo suerte en la vida».

«En cuanto a discriminación, en los 20 años que llevo en el Poder Legislativo, no la encontré tanto en la cuestión de género, sí la encontré en la cuestión académica», a su vez agregó: «No tengo ningún título más que los que me dio la vida, y a veces parecería que uno no puede opinar, parece que sobre algunas cosas que una conoce en profundidad no puede hablar porque una no es abogada», etcétera».

Topolansky precisó que «si una está 5 años en una legislatura y se toma en serio la tarea y estudia los temas, ese es el tiempo que demora más o menos un profesional en obtener su título, si pone el mismo empeño que pone un profesional sin título termina teniendo cierta idoneidad en los temas a los que se dedicó».

Asimismo enfatizó: «No soy profesional de nada pero me precio de saber eso porque lo tomé con responsabilidad, alguna vez sentí esto, al principio me molestó, ahora me muero de la risa porque no significa nada, se puede tener 40 títulos y no hacerse cargo de la tarea, si se sabe mucho y no se hace cargo de la tarea; me precio con mis limitaciones como ser humano, me precio de hacerme cargo de esto».

El camino

Ingresó al Parlamento en el período de Jorge Batlle en el año 2000, había trabajado en la Junta Departamental como suplente, pero en virtud de que el régimen de la junta departamental permite a los suplentes trabajar en comisiones, Topolansky había podido dedicarse a los temas del área metropolitana, del medio ambiente y del transporte. Allí incorporó conocimientos sobre la disposición final de residuos, el Mercado Modelo y el transporte de Montevideo, es así que estando en la lista de diputados tuvo que asumir como titular en virtud del deceso de uno de sus compañeros que era titular.

Al asumir la banca ingresó en la Comisión de Presupuesto y en las que trabajó en estos 20 años, luego agregó otras como -por ejemplo- la de vivienda.

«Asumí la presidencia en una circunstancia difícil y me propuse objetivos políticos, lo primero fue que esa circunstancia no perjudicara al Poder Legislativo que tiene la peculiaridad que es de elección directa por parte de la población», recuerda.

En el Poder Ejecutivo el presidente es de elección directa pero el resto de los cargos son indirectos o los elige el presidente o tienen venia del Senado y el Poder Judicial va a convenios también con el Senado.

«El poder legislativo es el único de elección directa, era una responsabilidad, es decir, hay un mar encrespado y había que pacificarlo, ese fue mi primer objetivo por Uruguay, por el gobierno del Frente Amplio y por la salud de todos, y creo que lo logré, y en ese tema el Poder Legislativo pudo salir de aquella situación», categorizó.

1 comentario
  1. Leandro del Uruguay dice
    La troncal hablando de lucha. Esto es joda, disculpen el término.

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