Lucha electoral en Argentina y ciclo progresista en AL y el Caribe

1 111

La situación que nos ha dejado cuatro años de neoliberalismo explícito en Argentina es calamitosa, en todos los aspectos. La CEOcracia o gobierno de los gerentes de los grupos económicos del capital más concentrado del país, siempre aliados al gran capital trasnacional se ha situado a ambos lados del mostrador y desde allí ha perpetrado un verdadero saqueo a la nación y un enorme retroceso en las condiciones de vida de la población, así como de las conquistas populares en general.

Una rápida mirada sobre los principales indicadores sociales nos muestra la profundidad del desamparo, desempleo, pobreza e indigencia en que han sumido a la población. (…)

Por otro lado, no ha cesado la lucha y la resistencia de las y los trabajadores ocupados y desocupados, y, desde el kirchnerismo y el peronismo en general se ha apostado a articular políticamente esa resistencia. Esa unidad estuvo articulada, primero, fuertemente y en las calles por los sindicatos y centrales sindicales más representativas (verdadera fortaleza de cualquier proyecto popular en la Argentina), y, luego, nuestrxs principales referentes políticxs, sobre todo la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, pudieron y supieron tejer esa articulación en una propuesta política unitaria y amplia que hoy genera muchas esperanzas y expectativas para el futuro, aunque no va a ser nada fácil salir del pantano.

Por eso, las elecciones no van a resolver la crisis en lo inmediato, pero sí hay expectativas y posibilidades de superarla en el mediano plazo. (…)

Ciclo progresista en América Latina y el Caribe

Por todo eso, el próximo nuevo gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández sin duda va a oxigenar al ciclo progresista del siglo XXI en América Latina que se encontraba en reflujo o cierto estancamiento, pero que de ninguna manera estaba agotado (como algunas y algunos analistas se empeñaron en señalar). Por el contrario, ahora de la mano del nuevo gobierno popular en México, de la resistencia de la Revolución Bolivariana en Venezuela, si es que vuelve a triunfar el progresismo en Uruguay y la Revolución Cultural y Democrática en el Estado Plurinacional de Bolivia y permanecen resistiendo y construyendo revolución en Cuba y también Nicaragua, pues, entonces, hay muchas condiciones para re-impulsar el ciclo progresista y restablecer el camino de la unidad latinoamericana.

Para Macri, como tantas veces repitió, “el mundo” al que había que regresar era el de Estados Unidos y Europa, para lo cual junto a los otros presidentes de derecha, se dedicó a destruir los ámbitos inter-estatales de la integración americana para arrodillarse frente a Washington. (…)

El nuevo gobierno argentino pondrá énfasis en regenerar los espacios de articulación con una mirada latinoamericana, pues se comprende que es la única manera de retomar una senda que pueda ir generando mayores grados de soberanía política interna y externa, e independencia cultural y económica, para afrontar la calamitosa situación social de masas y el endeudamiento condicionante con el FMI a largo plazo.

Ser de izquierda en América Latina

“La izquierda” es un término que hay que poner en discusión. Pues entiendo que es un concepto que no refleja una posición dogmática, congelada, sino que debe ponderarse en función de los posicionamientos frente a cada coyuntura y de acuerdo a las correlaciones de fuerza existentes en cada momento de la lucha de clases en nuestro país y en Nuestra América. (…)

Por eso, para lo que llamo la izquierda Argentina -que es la izquierda latinoamericanista que apoya a los gobiernos populares en el continente fuertemente al lado de Cuba, de Venezuela y de Bolivia-, construir una política alternativa, no es en este momento apoyar un programa de salida radical a la crisis. Por el contrario, necesitamos apostar a esta amplia unidad, pues lo que se juega ahora y se va a poner en práctica después, es un programa de salvación nacional. (…)

La lectura actual de la correlación de fuerzas sociales y políticas internas e internacionales, y los niveles de destrucción social, económico y político a los que nos trajo la política de rapiña del gobierno de Macri, en cambio, llevan a plantear un programa inmediato de salvación nacional, que sin duda, una vez lograda llevará a desatar las contradicciones siempre presentes en el orden capitalista. Dichas nuevas batallas por venir y por librar, podrán sacarnos de la defensiva popular, siempre y cuando el tinte de nuestra integración latinoamericana y caribeña continúe siendo el del rumbo emancipador que se expresó a principios de este siglo retomando lo mejor de nuestra historia.

A pesar del actual momento de debilidad en que nos encontramos como pueblo hambreado y desocupado, con miedo a perder el trabajo -que es la mayor de las extorsiones del sistema-, las luchas de calle en Argentina no han cesado. Han estado siempre presentes a lo largo de estos 4 años de neoliberalismo con el FMI a la cabeza. (…)

Pero sí es cierto que hay un pasaje a la lucha institucional, porque ahora mismo, la decisiva batalla se juega en el plano electoral. La lucha de clases ha pasado al plano de la lucha institucional. Y es en este momento la batalla estratégica por librar. Habrá que usar la inteligencia política de las organizaciones populares para presionar sin ser funcionales a la derecha que estará al acecho desde el primer día con toda la maquinaria comunicacional a su servicio, y en medio de una salvaje ofensiva imperialista para disciplinar a las Américas bajo su doctrina Monroe, vital en su disputa geopolítica con China y Rusia, entre otras potencias emergentes.

La perspectiva de lucha contra el neoliberalismo es posible en nuestra Argentina de la mano de la permanencia de los gobiernos populares en varios países de nuestra América y el retorno de las fuerzas populares -la mayoría desalojadas de los gobiernos por golpes de estado- a otros tantos, para poder librar la guerra súper estructural contra hegemónica desde la imprescindible complementariedad que nos dará retomar la senda de la unidad latinoamericana y caribeña. Sin duda las elecciones en Argentina traerán buenas noticias para nuestros pueblos y darán impulso a un nuevo momento de ascenso del ciclo progresista en Nuestra América.

También podría gustarte
1 comentario
  1. Mario Conde dice
    Así que Maduro y DAnielito Ortega son progresistas??? Asì que Kristina es progresista??? El mote dá para cualquiera!! Interesante, ché!

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.