#IdearioLos santos vienen marchando

1 142

 

 

Mientras Trump se impacienta con la catarata de centroamericanos que se aproximan a sus fronteras y Europa no sabe qué hacer con los migrantes del norte africano, los pueblos de los países más evolucionados votan a la derecha política y a los candidatos que les prometen expulsar a los extranjeros. En América Latina, después de un siglo de sometimiento y atraso, algunos movimientos “progresistas” lograron una modesta redistribución de la riqueza con disminución de la pobreza y el analfabetismo, pero los santos hombres de familias poderosas, las viejas derechas de grandes hacendados y empresarios explotadores, secundados por militares, desataron una marcha a paso de ganso contra los progresismos “corruptos”.

¿Cómo se entienden estos saltos a la derecha y este rencor contra la democracia?

Podemos esbozar algunas respuestas.

1)      La debilidad y “muerte” de las ideologías, tanto como de los principios, es una de las secuelas del “capitalismo salvaje”, egoísta e individualista, que termina en un “vaciamiento moral”.

2)      La caída de los “socialismos reales”, con la Unión Soviética a la cabeza, provocó una dura paliza al marxismo-leninismo, debilitando al comunismo y a los partidos comunistas de todo el mundo y, de rebote, a muchas corrientes socialistas.

3)      La propia “democracia”, la democracia de la segunda ola, ostentada por EEUU al final de la Segunda Guerra y toda la Guerra Fría como símbolo de “occidente”, sirvió para justificar actos de guerra, ocupación y agresión como los de Afganistán, Irak, Libia y Siria, en perjuicio de pueblos pobres y débiles.

4)      El capitalismo de principios de siglo, con la colosal expansión de las transnacionales, ocuparon todo el mundo habitado, borrando las fronteras geográficas y dejando sin poder a los estados nacionales, con lo que los gobiernos ya no serán capaces de lograr cambios en sus estructuras ante las demandas de sus ciudadanos.

Nuestros contemporáneos son escépticos y han perdido confianza en sus gobernantes, en la democracia y la libertad.

En el caso de América Latina se suman otros factores.

Aquellos diez “buenos años”, que van de 2005 a 2015, vivieron reformas que permitieron a muchos ciudadanos abandonar la pobreza e iniciar (o recuperar) su instalación en una clase media que les dio acceso a los servicios de una ciudadanía plena. Fue un terremoto social que incrementó el consumo y también demandas de más coberturas de parte del Estado, así como acceso a nuevos sectores del mercado. Sus demandas fueron desiguales.

5)      Un sector de esa nueva clase media, altamente segmentada, dependiente de empleos precarios, zafrales o parciales, con el temor de retroceder a la pobreza, reacciona hoy contra el Estado y los pobres.

6)      Otro sector de la clase media, empobrecida desde muchos años y venida a menos, es radicalmente reaccionaria a los cambios y refractaria a aquellos nuevos miembros de clase a quienes no puede aceptar como iguales.

7)      Un tercer sector conformado por aquellos que han mejorado su ingreso y aspiran a subir en el escalafón, encuentran que las reformas recientes han provocado una redistribución de la riqueza contraria a sus intereses, abomina de las reformas que le impiden consolidarse y cree que paga de su bolsillo los subsidios y ayudas sociales a los más pobres.

Así pues, reformas que subieron el nivel de vida de una consistente porción de la población se enfrentan a demandas en contra del Estado y “los políticos ladrones”.

¿Hay otra manera de contar los hechos?

8)      En este momento desconcertante del mundo se impone un relato dominante.

La tarea de explicar los tiempos se apoya en un impresionante aparato de información/desinformación a cargo de medios masivos de comunicación que, disponiendo de poderes técnicos y económicos apabullantes, tienen la palabra. A su lado, las redes sociales” operan con la instalación de trolls y millones de ficticios internautas bajo la forma de “bombardeos mediáticos” repletos de “fake news” (noticias falsas).

9)      Sepultados por esa avalancha de pirotecnia “informativa” están los hechos: las conquistas de los gobiernos progresistas estuvieron aisladas de un público “cautivo” por los medios; existieron múltiples ejemplos de abuso de funciones y corruptelas con los contratos del Estado; la justicia se mostró dispuesta a tomar cartas en asuntos tradicionalmente políticos; el crecimiento de una nueva delincuencia ligada al tráfico de drogas, y una inusitada violencia intrafamiliar, con victimización de mujeres y niños.

Entre tanto desconcierto y confusión debe existir una verdad.  Pero a la verdad hay que buscarla. Para ostentarla como bandera, explicarla y defenderla. Sin vergüenza de que la izquierda nació con principios, con solidaridad, con ideales. Por una sociedad más justa y un mundo mejor, libre de explotadores.

 

 

También podría gustarte
1 comentario
  1. Gaston dice
    Interesante análisis, compartible, pero y que hay de de la pérdida de etica y valores de un progresismo que no supo, no pudo o no quizo combatir la corrupción que se instaló en sus propias filas. No es acaso este un punto merecedor de un análisis? No es acaso un elemento, magnificado si, pero real, causante de semejante retroceso en el avance historico. Mas alla de batallas ideológicas perdidas, está la realidad, que golpea. Es imprescindible ser autocrítico, y reconocer este problema humano, para poder reconstruir un proyecto que enamore también desde lo ético a la gente. Pero, ser consecuente en los actos con los dichos parece bastante dificil, al menos por ahora.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.