La Unión Europea planea desplegar 10.000 guardias fronterizos armados para 2027, con el fin de ampliar el patrullaje de sus fronteras terrestres y marítimas. Los agentes tendrán la facultad de utilizar la fuerza armada en las fronteras exteriores del bloqueLos riesgos de la ampliación de la Guardia de Fronteras de la UE

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La Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, la antigua y reforzada Frontex, emplea actualmente a 1.500 efectivos y trabaja junto a las agencias nacionales de control de fronteras. El plan es fortalecer significativamente la fuerza existente.

Los guardias de la Unión Europea (UE) interceptarían a los recién llegados, detendrían los viajes no autorizados y acelerarán el regreso de las personas cuya solicitud de asilo ha fracasado. Los agentes también podrían operar fuera del bloque europeo, con el consentimiento de los gobiernos de terceros países interesados.

De acuerdo con el plan de gastos para 2021 a 2027 propuesto por la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE, el bloque aumentará el gasto en migración y seguridad en 20.300 millones de euros (22.700 millones de dólares).

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, anunció en un discurso en Estrasburgo en septiembre de 2018, el plan para fortalecer la Frontex, bajo el argumento de que «las fronteras externas deben protegerse de manera más efectiva».

«La agencia apoyará mejor y más activamente a los estados miembros en el área de retorno para mejorar la respuesta de la Unión Europea a los desafíos migratorios persistentes», dijo el comisionado europeo para Migración y Asuntos de Interior, Dimitris Avramopoulos.

La migración se convirtió en un tema que es objeto de división dentro de la UE desde la gran afluencia de refugiados en 2015. Los temores y preocupaciones sobre la migración han llevado a que los partidos neopopulistas y nacionalistas de derecha extrema ganen terreno y lleguen al gobierno en varios estados miembros.

Pero la realidad es que las fronteras europeas están bajo mucha menos presión que hace un par de años. El número de llegadas a la UE bajó desde la cifra más alta de un millón de personas que se alcanzó en 2015 a solo 144.000 en 2018, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Los grupos de derechos humanos han advertido contra la creación de una «fortaleza europa» con campos de procesamiento externos y guardias de fronteras con capacidad del uso de la fuerza.

Philippe Dam, director de la organización humanitaria Human Rights Watch para Europa y Asia Central, dijo que se observa un claro cambio en la UE en materia de asilo y la protección a la gestión y del retorno en las fronteras.

«La estrategia de la UE es empujar a los solicitantes de asilo y refugiados fuera de las fronteras de la UE», dijo a IPS.

Eso, alertó, «plantea el interrogante de cuáles serán los caminos legales para las personas que necesitan protección. Esto está en contradicción con las mejoras del sistema de asilo. Las personas son enviadas de vuelta a las situaciones de abuso» que las forzaron a dejar sus lugares de origen.

Human Rights Watch, con su base central en Washington, ha documentado casos de violencia innecesaria por parte de guardias fronterizos en Grecia, Bulgaria y Croacia. Hungría también está apresando a las personas en su frontera y privándolas de alimentos.

«No está claro cómo se investigarán los abusos cometidos por la nueva fuerza de fronteras de la UE. Vemos el riesgo de la rendición de cuentas de estos fallos», dijo Dam.

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