#OpiniónLos medios de información, verdades y verdades a medias

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¿Qué es la mentira? Será una verdad a medias, o será todo una invención para cambiar la realidad. O será algo de lo que se le atribuye a Gebbels: una mentira repetida mil veces es igual a una verdad.

El 23 de febrero, EEUU y aliados pretendían entrar camiones con supuestas ayudas humanitarias a territorio de Venezuela, desde dos frentes bien diferentes, Colombia y Brasil. También por mar desde el Caribe, pero NO pudieron vencer al legítimo Gobierno electo en las últimas elecciones por más de 6 millones de votos que cuenta con el apoyo de más de 150 países, la ONU, mayoría en la OEA. En América la última gran derrota armada de EEUU había sido entre el 15 y 19 de abril de 1961 en Bahía de Cochinos, o Playa Girón, Cuba.

Los tiempos cambian y vaya si cambian, cambian más que nada cuando los grandes medios de comunicación masivos, machacan hasta el cansancio con algo que ni ellos mismos lo creen. Ahí el dueño manda y «el periodista» obedece, no por maldad, es porque las reglas juego son así, sino para afuera.

Sin ánimo de entreverar el ganado, allá por 1787 en la Cámara de los Comunes, Inglaterra, Edmund Burker se refirió a los tres poderes del estado, aunque dirigiéndose al sitio que tenían asignado la prensa señaló que ellos constituyen el cuarto poder, pues tienen el poder de la comunicación. Durante cientos de años los imperios llegaban en sus barcos de guerra e imponían a sangre y fuego sus planes de quedarse con las riquezas que más le apetecían, pero como bien se dice los tiempos cambian y los pueblos se cansan de ser expoliados y ya no alcanza con matar y matar, ahora, aparece lo de imponer y convencer a malos americanos a que los ayuden a robar en nombre de la ley y el decoro, eso es lo que ocurrió y ocurre en Libia, Irak, Afganistán en los últimos tiempos por medio de guerras impuestas desde afuera.

Pero hoy, se puede ver un nuevo tipo de guerra, no muy clara para todos nosotros, esa es la guerra de las comunicaciones, la guerra cibernética, la guerra económica, en América están apareciendo este nuevo tipo de movidas, cambios que muchos jamás pensamos. En los hechos ocurridos este 22 y 23 de febrero en Cucuta (Colombia), en Roraima (Brasil) y Curazao colonia Holandesa en las Antillas, todo parecía sacado de una película de terror, la guarimba que sigue al vende patria de Guaidó, con caras tapadas con pañuelos y o máscaras antigases que los hacía más tenebrosos aún.

El vende patria Guaidó, sí, ese que tuvo 95 mil votos en las elecciones, ese que arengaba y pedía a gritos la invasión, estaba junto a Gaviria, Duque, Fernando del Rincón, Almagro, Pompeo, Bolton, Elliott Abrams. Junto a la «gusanería» estaba el millonario inglés Richard Branson, que organizaba un espectáculo artístico para reunir 100 millones de dólares, juntaron solo 3 millones y fue menos de un tercio del público que esperaban juntar para el espectáculo. Todo el que podía grababa con su celular, aunque había más de 150 periodistas de muchas partes del mundo, en ambas cabeceras del puente, puente que nunca estuvo habilitado. El corte con vallas estaba del lado colombiano, hacían más de tres años que estaban ahí, Venezuela cierra su lado con contenedores y una chata.

El genio de Albert Einstein, en cierta ocasión dijo: «Hay dos cosas que son infinitas, la estupidez humana y el universo, y no estoy seguro de lo segundo». Cuando en el puente que une Cúcuta, Colombia, con Venezuela, Guaidó comienza su arenga hacia las guarimbas, estas comienzan a avanzar -se podían ver en TV como cualquier partido de fútbol-; el espectáculo ya estaba armado, es más en un momento determinado alguien menciona a un marine de EEUU como el que todo dirige, seguro son cosas que se comienzan a ir de sus carriles.

Cuando las bombas molotov son lanzadas sin ton ni son, una, dos vaya a saber cuántas, caen sobre el segundo camión, comienza el fuego que pasa al primer camión y luego al tercero. No pasa ni 15 minutos cuando el séquito de la mafia política de EEUU, junto a su Departamento de colonias, OEA, realizan una declaración: «Quemar ayuda humanitaria, que consiste en medicamentos, alimentos, vitaminas es un delito de lesa humanidad». Seguro que para muchos periodistas del lado de Colombia las cosas no pasaban desapercibidas.

Según un corresponsal del N.Y. Time, es un policía colombiano que dice llamarse Carlos Ramírez, el que realiza las primeras declaraciones: «No fue la policía de Maduro, fueron los muchachos de Guaidó, los que le prendieron fuego a los camiones». El N.Y. TIME comienza su investigación y se verá luego como el gobierno colombiano manipula toda la información, tanto en videos como en audios, el solo hecho de no dar videos de unos 30 minutos antes del incendio da mucho que pensar e imaginar.

Otra de las grandes preguntas es: ¿qué contenían realmente las cajas que transportaban esos camiones? Al decir de los norteamericanos y sus aliados colombianos las cajas que se estaban quemando contenían «medicamentos y alimentos, para salvar vidas», pero la realidad muestra al instante que lo que contenían esa cajas eran: «Vinagre, mascaras antigás, clavos miguelitos, elementos para fabricar combas, aparatos electrónicos, que nadie sabe para qué son, guantes y jabón».

Eso es lo que se observa en algunos videos y lo que está escrito en algunas cajas. Aparentemente muchos de los que apoyaban la ayuda humanitaria, creyeron de buena fe, otros siguen insistiendo en que el incendio lo comenzó la policía venezolana. Los perdedores en siempre son los pueblos, pero el Gobierno que obtuvo millones de votos salió fortalecido, porque la verdad fue lo que salió a luz.

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