Dos nuevas investigaciones apuntan a la falta de sueño como uno de los factores que aumentan las probabilidades de sufrir la enfermedad de AlzhéimerLos malos hábitos de sueño fomentan el Alzhéimer

1 660

Adaptarse a las tiranías del reloj y de la aceleración de la industrialización no es tarea fácil. Cuando las actividades rutinarias del día nos dejan solamente la noche para sentirnos libres, el mínimo intento de disfrutar de esta libertad nos hace jugar en contra del reloj (siempre y cuando la carrera contra el tiempo no involucre adelantar tareas para el trabajo del día siguiente). El problema es que cada segundo invertido en ocio o proyectos de trabajo personales compromete una necesidad fisiológica básica: el tiempo de sueño. Aunque normalmente se dice que este tiempo idealmente debería de ser de ocho horas, en promedio los trabajadores duermen seis horas o menos. Podría ser posible recuperar ese tiempo en algún momento del día,  pero entre una tarea y la siguiente, la carencia de sueño se acumula a lo largo de la semana. Y este cansancio reiterado no solo afecta el rendimiento de los trabajadores: un estudio reciente demostró que esto también aumenta las probabilidades de sufrir Alzhéimer.

La concentración podrá disminuir, las ideas podrán tardar en fluir, la motivación podrá ausentarse a sus citas más de lo normal, pero lo más preocupante de arrastrar malos hábitos de sueño es que compromete la salud a futuro de nuestro sistema nervioso central. Al menos así lo plantea una investigación llevada a cabo por la Fundación Pasqual Maragall especializada en la enfermedad del Alzhéimer. Su hallazgo de alteraciones en la estructura de cerebros que han conocido carencias de reposo apunta a una relación entre el insomnio y el desarrollo de esta enfermedad neurodegenerativa. Todas las personas analizadas se encontraban en buenos estados de salud, las alteraciones encontradas estaban ubicadas en regiones del cerebro normalmente afectadas por esta enfermedad, y lo único que tenían estos individuos en común eran sus problemas de insomnio. Los científicos concluyeron por ende que el Alzhéimer podría tener sus raíces desde mucho antes de entrar en la vejez: esta dolencia podría haber estado germinando en el paciente, sin que nunca se hubiese dado cuenta, desde que empezaron a crecer sus ojeras.

Aunque la investigación es pionera en muchos sentidos, ya un estudio publicado en 2018 en la revista Alzheimer’s & Dementia ya resaltaba al insomnio como un posible actor en el desarrollo de una enfermedad neurodegenerativa. El estudio de la Fundación Pasqual Maragall fue realizado sobre una muestra de 1683 personas en buen estado de salud, 615 de ellas alegando arrastrar problemas de sueño. Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista Alzheimer’s Research and Therapy demostraron que los sujetos que presentaban malos hábitos de sueño poseían menores volúmenes cerebrales en regiones como el precúneo o el córtex cingulado posterior. «Son áreas que participan en redes que trabajan en el funcionamiento de la memoria, el rendimiento… En estas áreas es donde se acumula el daño neurológico en las etapas iniciales del alzhéimer. Aquí puede ser que estén acumulando daño o que, ya de por sí, tengan menos volumen», explicó a El País de Madrid Oriol Grau, quien encabeza el estudio.

En estos pacientes afectados por trastornos de sueño los científicos también encontraron alteraciones entre los axones (prolongaciones gruesas de las neuronas) que componen la sustancia blanca de sus cerebros. «Sabemos que una disrupción de esta sustancia puede tener un efecto en la cognición. El perfil de cambios que hemos encontrado podría sugerir que hay un tipo de inflamación vinculado al insomnio. Lo que no sabemos es cuál es el papel de la inflamación», observó Grau. Una versión particular del gen APOE-ε4 mostró estar incluso vinculada a mayores efectos visibles del insomnio, y esta variación genética ya se sabía de antemano que estaba asociada a un mayor riesgo de padecer Alzhéimer. «La conclusión es que, aunque la magnitud del efecto es pequeño, este estudio aporta la evidencia de que existe un vínculo entre el insomnio y el riesgo de alzhéimer: las personas con insomnio reflejan unos cambios vinculados con esta enfermedad», subrayó Grau. Asimismo, una proteína llamada TAU, cuya acumulación se considera una de las primeras evidencias del Alzhéimer, fue encontrada en mayores concentraciones en individuos que sufrieron insomnio por un equipo de investigadores suecos. En este estudio publicado en la revista científica Neurology los científicos encontraron que los niveles de TAU aumentaron en un 17% en individuos jóvenes que fueron privados del sueño durante una noche entera.

«El insomnio es un factor de riesgo. No causa, per se, alzhéimer, pero aumenta el riesgo de demencia. Pero los mecanismos no quedan claros. Lo que sabemos es que durante la noche, el cerebro aprovecha para eliminar las proteínas de desecho», valora Albert Lleó, director de la Unidad de Memoria del Servicio de Neurología del Hospital Sant Pau de Barcelona. El neurólogo cree que estas investigaciones acerca de la relación entre los trastornos de sueño y el desarrollo de Alzhéimer «demuestran que el insomnio produce alteraciones biológicas, uno a nivel de estructura cerebral y otro a través de análisis de sangre», aunque «para que estas alteraciones sean relevantes, los trastornos del sueño tienen que durar muchos años y también depende de su intensidad». Aunque estos estudios aportan información suficiente como para preocuparnos por dormir plácidamente, aún faltan muchos datos sobre cómo la acumulación de proteínas por abusar de la vigilia desencadena una inflamación capaz de desencadenar enfermedades neurodegenerativas. «La experiencia nos dice que acumular tau en el cerebro no es bueno. En la enfermedad neurológica, la acumulación de tau la interpretamos como daño neuronal. El estudio publicado en Neurology son personas de 20 años y no sabemos qué significa esa tau. Nos falta entender la fisiología de estas proteínas y los cambios que experimentan en el sueño-vigilia», concluyó Grau.

También podría gustarte
1 comentario
  1. Alcides dice
    Que no se jacten los blancos no van a tener dominada la delincuencia , al contrario que los delitos no se vayan y vuelvan en su contra .No hay jactancia buena.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.