#IdearioLos jinetes del Apocalipsis

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Hace pocas semanas el Senado de México le otorgó la medalla Belisario Domínguez a Carlos Payán Velver, fundador del periódico La Jornada que en 2018 cumple 40 años de vida.

Belisario Domínguez fue un senador chiapaneco que se enfrentó al dictador Victoriano Huerta (asesino del primer presidente demócrata Francisco I. Madero) y por ello, fusilado en 1913.

La presea tuvo gran prestigio hasta que los neoliberales (sobre todo en el último sexenio) se la dieron a cualquiera (literal); con el arribo de AMLO al gobierno recuperó su valor, entonces, se recordó que la misma le había sido entregada a extraordinarios mexicanos como: Antonio Díaz Soto y Gama, Jaime Torres Bodet, Jaime Sabines Gutiérrez, Alí Chumacero, Carlos Fuentes, Miguel Ángel Granados Chapa, entre otros. En esta ocasión se premió a un periodista en un país particularmente difícil para realizar la tarea de comunicar con honestidad, lamentándose la muerte violenta de 12 comunicadores en lo que va del año próximo a expirar; 59 en la administración pasada.

Carlos Payán dio sus primeros pasos como pluma en El Machete, órgano del Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores, Escultores y Grabadores Revolucionarios de México, dirigido por Xavier Guerrero, Fermín Revueltas, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros. Luego pasó a ser expresión del Partido Comunista en 1925. Cuando declinóUno más Uno (periódico leído porla izquierda mexicana) se fundó La Jornada, siendo el homenajeado su primer director.

En el acto de entrega de la presea en Xiconténcatl, antigua sede del Senado, participó el presidente en funciones, Andrés Manuel López Obrador, reforzando con su presencia la importancia del acto. Como bien dijo don Carlos, en ese día se estaba premiando a todos los periodistas en especial, a los caídos.

En el muy emotivo discurso, Payán recalcó el momento trágico que vive la humanidad, asolada por los cuatro jinetes del apocalipsis, de los cuales reveló a tres. Citaré las palabras textuales debido al alto valor del contenido.

“La primera bestia es el agotamiento y la destrucción, por obra humana, de la naturaleza, esa madre nutricia y fuente absoluta de vida que ya no da más de sí. El medio ambiente que nos arropa ya no aguanta más maltrato y saqueo por parte de una cultura absurda…”.

“La segunda bestia, tan inclemente como la anterior, es la indiferencia o la abierta hostilidad y la agresión con que un mundo privilegiado se comporta frente a las otras tres cuartas partes de la humanidad: los despojados, los perseguidos, los abandonados que huyen de la guerra, la sequía, las inundaciones, la violencia y el hambre, desbordando los caminos de la Tierra en una infinita caravana; que echan mano de sus últimas fuerzas para llegar hasta unas puertas que se les cierran en las narices…”.

“La tercera bestia de rabia y sangre es el regreso del fascismo. (…) Hoy resurge con una fuerza inusitada esta marea negra y ponzoñosa, directa o indirectamente alimentada por la política de Donald Trump. A nosotros, los mexicanos, nos ha caído el mal fario de tenerlo por vecino: un vecino prepotente e impositivo, cavernario, xenófobo y machista, cuyos actos atrabiliarios y cuyas declaraciones incendiarias desde la presidencia de Estados Unidos han hecho que mucho de sus fanáticos en el mundo se quiten la máscara, pierdan el pudor, ganen descaro y arrojo y den rienda suelta a la voluntad de rabia y violencia que hasta hace poco tenían más o menos contenida o camuflada”.

Creo no equivocarme al distinguir el cuarto jinete en una cultura donde se banaliza lo importante, se pierde de vista la realidad y los sucesos negativos conmueven unas horas, tras lo cual se erige el olvido que reduce al hombre a un homínido manipulable. Indolencia (o anestesia) nutrida por los medios, el mercado, también, por los partidos políticos reducidos a meras agencias electorales abrazados al pragmatismo y a la distopía. Esta singular inapetencia por construir un destino mejores lo que contamina el mundo de las ideas, la política, la cultura, condenándonos a la parálisis y a la permanente suspicacia. Este látigo no oculta la terrible realidad que describió don Carlos, pero nos incapacita para cambiar lo que nos agravia, en síntesis, el empecinamiento demencial por acumular riquezas sin finde un puñado de adinerados, bajo una sola lógica: a más concentración más destrucción.

Por último, me parece pertinente afirmar que la premiación de Carlos Payán Velver contempla (así lo expresó) a todos los dedicados a informar, comentar o analizar lo acontecido en este mundo que nos tocó vivir. Un abrazo extensivo al Periodismo, aquel que cree en el hombre pese a los tropiezos y a las coyunturas adversas.

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1 comentario
  1. JulioD dice
    En el Comentario de hoy no firmado, se habla solo de México y Brasil. Además de TODOS los demás países de la sufrida América Latina con una EXCEPCIÓN: URUGUAY. En ningún lugar dice que compartimos la posición de México. Por ser tan pocos no valemos nada para los periodistas. 《Por luchar con los fruteros y mostrarnos el camino, por luchar con los fruteros lo mataron a Sandino. Por querer darnos la tierra peleando de mata en mata, por querer darnos la tierra murió Emiliano Zapata. Por querer pelear por todos como un quijote de a pie; por querer pelear por todos también mataron al Che》

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