La gran acumulación de cenizas provenientes de los recientes incendios amazónicos aumenta la radiación solar absorbida por los glaciares favoreciendo el deshieloLos glaciares andinos sufren deshielo a causa de los incendios en Amazonía

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La selva que es considerada popularmente como «los pulmones del mundo» ha conocido este último año una cifra récord de incendios provocados mayoritariamente por la actividad humana. Esto sumado a la desforestación está diezmando una de las mayores reservas de carbono del planeta, así como el hábitat de miles de especies que se acercan a su extinción año a año. Pero estos incendios no sólo liberan cantidades enormes de carbono a la atmósfera contribuyendo al cambio climático, sino que recientemente se ha descubierto que contribuyen de forma ingente en el deshielo de los glaciares andinos. En efecto, un estudio logró demostrar que las cenizas derivadas de estos incendios forestales llegan hasta la cordillera y al depositarse aumentan la absorción de la radiación solar. De esta forma se acelera la fusión del hielo que cubre los Andes.

Aunque este año ha estado marcado por las noticias de incendios descontrolados en la Amazonía, el año 2010 conoció llamas que superaban ampliamente la catástrofe de este 2019. El humo derivado de estos incendios ennegreció el cielo sobre los Andes, y luego de esta oscuridad los días se acompañaron de caídas masivas de agua procedente de los glaciares andinos. En un estudio publicado en la revista científica Scientific Reports, distintos investigadores agruparon datos existentes sobre los diferentes incendios que azotaron la región amazónica en este siglo. La mayoría de los incendios se produce, en parte naturalmente, al producirse la transición entre la estación seca y la húmeda, meses en los que las lluvias son escasas y por ende las cenizas pueden dispersarse sin problemas. Esto provoca que al año puedan llegar a depositarse en los alrededores de la selva cerca de 800 mil toneladas de cenizas.  Además, durante este período de recurrentes incendios los vientos soplan hacia el este, es decir hacia la región de los Andes.

Los científicos analizaron más de 2 mil trayectorias del humo proveniente de los incendios de la Amazonía durante esos meses entre el año 2000 y el 2016 para crear un modelo de deposición de partículas de carbono sobre el hielo. A través de estos datos, los investigadores buscaban determinar en qué medida estas partículas oscuras disminuían la capacidad que tiene la superficie de los glaciares para reflejar la radiación solar (lo que se denomina «albedo»). El modelo fue aplicado al glaciar Zongo, un glaciar de la cordillera Real de la fracción boliviana de Los Andes. Los datos sobre los deshielos provocados por la acumulación de hollín provienen de una base francesa allí ubicada que se encontraba estudiando el estado de estos glaciares en el verano del 2010, año en que los incendios conocieron los picos ya mencionados. Los expertos aseguran que las cenizas pudieron reducir la reflexión de los rayos del sol hasta en un 7%. «Eso significa que debido a la deposición de carbono negro, la nieve absorbe hasta un 7% de la radiación incidente», dijo en un correo el investigador de la Universidad Estatal de Río de Janeiro y principal autor del estudio, Newton de Magalhães Neto. A este porcentaje hay que sumarle la disminución de la reflexión causada por otros factores contaminantes como el polvo o la propia polución urbana, factores que aumentarían la absorción hasta en un 20%. «Estimamos que entre el 3% y el 4% de la fusión del glaciar se debe a los incendios», añade Neto.

Por ahora los resultados solo pueden aplicarse al glaciar Zongo, pero el mismo efecto se estaría provocando en otros glaciares andinos. «La nieve puede reflejar hasta el 85% de la radiación solar, mientras que el efecto albedo del hielo es menor, de entre el 30% al 40% de la radiación», informó a El País de Madrid Francisco Navarro, físico de la Universidad Politécnica de Madrid y presidente de la Sociedad Glaciológica Internacional. Entre los factores que más pueden reducir la reflexión de la radiación solar por los glaciares están la contaminación procedente de las actividades humanas y el polvo de los desiertos. «Pero la reducción máxima la producen las erupciones volcánicas, en especial si el volcán tiene un glaciar asociado. Entonces, el albedo puede reducirse hasta en un 50%», añadió Navarro.

 

 

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