#LaRepúblicaOpinaLos enemigos de los trabajadores

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La inclusión de Uruguay en la llamada «lista negra» de la OIT ha sido impulsada por los sectores empresariales, firmes en su lucha por debilitar los derechos de la clase trabajadora.

Y una vez más, algunos sectores de la oposición uruguaya vuelven a jugar en favor de los intereses de los más poderosos, un comportamiento que han sostenido de manera reiterada a lo largo de la historia. Se argumenta la defensa de los intereses del país, y de los propios trabajadores, cuando en realidad solo se busca favorecer a los sectores que siempre se enriquecieron.

El Planteo de las Cámaras Empresariales uruguayas ni siquiera es original, es idéntico al que se ha repetido como un patrón en la región. En países como Argentina y Brasil, solo para citar a nuestros vecinos, se ha observado cómo el desplazamiento de los gobiernos progresistas, ha venido acompañado de planteos neoliberales, que impulsaron reformas laborales en contra de los derechos de los trabajadores.

Su objetivo ahora en Uruguay, es terminar con las negociaciones colectivas, sacando al Estado del medio, y dejando indefensos a los trabajadores ante las libres reglas del mercado. Esto es lo mismo que decir, que serán los empresarios los que resuelvan los salarios mínimos, y definan la calidad de vida de un amplio sector de la población.

Coincidentemente, o no, este mismo argumento ha sido utilizado de manera reiterada en los últimos días por actores políticos y empresariales del país, que buscan modificar los consejos de salarios para volverlos bipartitos y por empresas, sacando definitivamente del medio al Estado y asegurándose un trato directo y desigual con los trabajadores. El mismo camino que tomó Luis Lacalle Herrera al disolverlos por completo durante su gestión y que Julio María Sanguinetti resolvió no convocar.

Todo esto, acompañado ahora de un discurso antisindical que busca desbaratar la principal defensa de los derechos de los asalariados. Sin la fuerza de un sindicato, y sin el Estado como garante, queda el camino allanado para los que buscan imponer sus intereses económicos por encima del fin social del trabajo.

El gobierno uruguayo con la firme conducción del ministro Ernesto Murro, ha manifestado que defenderá los derechos adquiridos y será celoso garante de la negociación colectiva, como lo ha venido haciendo a lo largo de los últimos períodos el Frente Amplio. No les será fácil el camino a los enemigos de los trabajadores.

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