Pronto será posible controlar una computadora con el pensamientoLos cyborgs dejan de ser ciencia ficción

Elon Musk investiga cómo conectar el cerebro humano a una computadora

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Controlar toda una serie de aparatos que están a nuestro alrededor sin siquiera moverse de un asiento era cosa de la ciencia ficción hace tan sólo dos décadas. Hoy la tecnología 5G promete hacer del «Internet de las cosas» una realidad dentro de poco tiempo, tecnología que permitiría controlar con un celular desde la calefacción de un hogar hasta todo el alumbrado público. Recientemente Elon Reeve Musk, el físico multimillonario sudafricano de nacionalidad norteamericana que está detrás de empresas como SpaceX y Tesla Motors, brindó una conferencia en San Francisco en la que reveló los últimos resultados de las investigaciones de Neuralink, otro de sus ambiciosos emprendimientos. Esta empresa se encontraba hace tiempo trabajando en el desarrollo de interfaces que permitan la interacción entre la actividad neuronal y el software de una computadora, trabajo que al parecer avanzó a pasos agigantados.

Musk aseguró que la generación de una interfaz cerebro – máquina es ya una realidad que pretende se extienda pronto tanto al ámbito de la medicina como al ámbito comercial, permitiendo que cada individuo tenga la opción de «mejorarse» a sí mismo si así lo desea. Esta mejora consiste en la implantación en el cerebro de diminutos sensores ubicados en hilos de un cuarto del diámetro de un cabello humano, sensores que envían información vía Bluetooth a un chip implantado a su vez en el cráneo. Todo el proceso quirúrgico de la implantación es tarea de un robot dotado con la delicadeza necesaria para asegurarse de no dañar ningún componente de la maquinaria neuronal. Hasta el momento se realizaron pruebas en ratones, a los que les implantaron hasta 1500 electrodos, y en (aquí hay polémica) monos. Al parecer fue posible medir la actividad cerebral de los roedores, pero el magnate futurista aseguró también que un mono intervenido quirúrgicamente fue capaz de controlar un celular a través de su pensamiento. Aquí es cuando caen las quijadas y se dibuja en nuestra mente (pronto también de forma simultánea en una pantalla) la famosa «lentejita en la cabeza» de la serie británica Black Mirror.

Si todo va bien con la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés), Elon Musk espera que las pruebas de esta tecnología en humanos ya sean una realidad el año que viene. El soñador del porvenir espera que esta interfaz cerebro – computadora rescate al ser humano de la amenaza de la inteligencia artificial en rápida evolución. En efecto, los avances de la inteligencia artificial están demostrando que las capacidades cognitivas que el ser humano desarrolló en decenas de milenios, hoy son velozmente superadas por máquinas capaces de aprender sobre la marcha de sus propios errores. El trabajo de Google con su sistema de IA DeepMind no sólo ha probado la capacidad de los computadores de trabajar cooperativamente para tener éxito en sus objetivos, sino que también ha mostrado cómo las máquinas también pueden desarrollar comportamientos agresivos si éstos objetivos se ven frustrados. Más allá de las advertencias que la ciencia ficción nos puede tender con respecto a la robótica y la inteligencia artificial, ésto debería encendernos una alarma cuando pensamos en asociar simbióticamente nuestro cerebro con el de una máquina.

Musk espera que su investigación ayude a pacientes con parálisis cerebral o permita controlar miembros robóticos mediante el pensamiento como si fueran de carne y hueso, pero también pretende vincular la red neuronal humana a una inteligencia artificial que tendría acceso a una actualización constante de nuestro propio software natural. Aquí la ciencia debería beber más que nunca de su hermana fantasiosa, la ciencia ficción, para evitar potenciales catástrofes, desproporcionadas si éstas se suman a las ya pronosticadas para el medio ambiente y el medio político. No es de sorprenderse el que Musk, quien se encuentra pensando en colonizar otros planetas antes de concentrarse en proteger el planeta en que nació, esté pensando en cómo controlar un celular mediante la actividad neuronal antes que pensar en cómo se podría controlar la actividad neuronal mediante un celular. Si ya es un problema difícilmente abarcable el hackeo masivo de dispositivos (legal e ilegal) a través de Internet, ¿qué panorama nos espera si es posible hackear el cerebro de un líder político o religioso? ¿E instalarle a alguien un virus que reescriba sus memorias? Muchas preguntas caben hacerse antes de festejar un nuevo invento. Preguntas por precaución, sí, pero sobretodo preguntas que son el sostén de nuestra supervivencia.

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