#OpiniónLos coletazos del G20

1 159

Los líderes de las grandes potencias del planeta se dieron cita en Buenos Aires, créanme que pasarán muchos años, si algún día sucediere, que tengamos en el barrio a los dueños del Mundo.

Por supuesto que hubo coletazos en nuestro bendito Uruguay, ya desde varios días antes con todo el tema de los permisos parlamentarios para que aviones y efectivos extranjeros se instalaran en nuestro territorio durante la Cumbre. Algunos legisladores quisieron meternos el Cuco de prácticamente una “invasión” (en términos exagerados) y de que poco más que Marines y lanza misiles de Estados Unidos andarían desfilando por las calles de Montevideo si se autorizaba su presencia.

Primó la cordura de la mayoría, y al final como era esperable nada de eso ocurrió. Varios aviones de gran porte y 320 efectivos entre personal civil y militar -más un portaaviones frente a nuestras costas- pasaron prácticamente desapercibidos, excepto para hoteles, restaurantes y comercios que se vieron beneficiados, y está buenísimo, con los 2 millones de dólares que en estos días los visitantes dejaron en nuestro país por concepto de alojamiento y alimentación, y otro tanto en combustible.

Por otro lado, el mismo día de la Cumbre, se produjo una manifestación de unas 200 personas que con todo derecho y pacíficamente recorrieron algunas calles del Centro con pancartas y consignas contra el G20.

La marcha se realizaba con total normalidad hasta que, como habitualmente sucede -pasa también en los festejos de fútbol- 15 o 20 impresentables a los que nada les importa el G20 y lo que haga o deje de hacer- aprovecharon la ocasión para, cara tapada mediante, pintarrajear frentes de comercios, romper vidrieras y tirar bombas de pintura contra Embajadas y Consulados, además de agredir a transeúntes y comerciantes que los increparon por lo que estaban haciendo, y a periodistas que estaban realizando su trabajo.

Lo que no se explica es por qué esos “valientes” con la cara tapada no fueron detenidos por los efectivos policiales que miraban mientras sucedía todo. Daba indignación y una gran impotencia ver como 20 (a lo sumo) “guapos” escudados en bufandas y pañuelos destruían impunemente nuestra ciudad sin que la Autoridad interviniera.

Polémica aparte si el jefe de Policía Crio. Ricardo Pérez dio la orden de detenerlos o no, o si la dio y no fue cumplida por los efectivos (a cual posibilidad más lamentable), nos pareció por las imágenes de TV y por testimonios de gente presente, que la presencia de la Policía no era muy importante. Por suerte no hubo que lamentar consecuencias personales para nadie. La Diosa Fortuna estuvo de nuestro lado.

Pasó el G20 y sus coletazos dejaron sensaciones encontradas. Una de ellas, la negativa, totalmente evitable con un poco de prevención.

También podría gustarte
1 comentario
  1. elcacho dice
    Sr. Fernando Invernizzi, permìtame felicitarlo por su facilidad para no decir nada en pocas palabras.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.