Los CFC siguen afectando la capa de ozono según expertos

Los clorofluorocarbonos (CFC) duran aproximadamente 50 años en el ambiente, y algunos de los compuestos todavía entran en la atmósfera hoy en día a partir de aparatos viejos y materiales de aislamiento fabricados antes de los años 90

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En un esfuerzo por detener la ampliación de un agujero en la capa de ozono, la comunidad internacional prohibió el uso de químicos que destruyen el ozono a través del Protocolo de Montreal, firmado por primera vez en 1987. Pero no todos los países acataron la medida.

El Tratado de Montreal ha tenido un impacto considerable en la conservación de la capa de ozono. La evidencia de su recuperación es evidente, aunque todavía hay algunas preocupaciones sobre el ozono y los gases contaminantes que fueron prohibidos en el tratado, que según se ha detectado, siguen siendo liberados.

De particular interés ha sido la reducción de los clorofluorocarbonos (CFC) hechos por el hombre, una de las principales causas del agotamiento del ozono.

En 2018, sin embargo, se hizo evidente que alguien todavía está usando estos compuestos, y lo ha estado haciendo durante algunos años. Los investigadores detectaron un aumento misterioso en los CFC, específicamente el CFC-11, que podría dificultar la recuperación de la capa de ozono.

Después de que inicialmente se dedujo que la fuente estaba en Asia Oriental, un estudio de seguimiento ahora identifica un solo país del que parece provenir la mayoría de los CFC: China.

El CFC-11 alguna vez se encontró comúnmente en refrigerantes, aerosoles y espuma de poliestireno. El compuesto químico fue prohibido en los países desarrollados por el Protocolo de Montreal a mediados de la década de 1990, y el resto del mundo hizo lo mismo antes de 2010.

Los CFC duran aproximadamente 50 años en el ambiente, y algunos de los compuestos todavía entran en la atmósfera hoy en día a partir de aparatos viejos y materiales de aislamiento fabricados antes de los años 90. Sin embargo, con la prohibición de su uso, las concentraciones de CFC-11 han disminuido en un 15% desde su punto máximo en 1993, según un comunicado de 2018 de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA).

Pero esa disminución se ha ralentizado recientemente. Un estudio de 2018 publicado en la revista Nature encontró que, si bien la disminución de CFC-11 en la atmósfera fue constante de 2002 a 2012, se redujo en un 50% después de este período. Paralelamente a esta desaceleración en la disminución, hubo un aumento de las emisiones de CFC-11 entre 2014 y 2016.

Este pico de CFC es «inesperado y persistente», según los investigadores que lo descubrieron, con un aumento del 25% por encima del promedio de 2002 a 2012.

Otro estudio de seguimiento publicado en mayo de 2019, dirigido por un equipo internacional de científicos, el estudio encontró que China representó entre el 40% y el 60% del aumento global de las emisiones de CFC-11 entre 2014 y 2017. Estas emisiones provinieron principalmente de las provincias del noreste de China de Shandong y Hebei, según el estudio.

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