10 Preguntas a Abel Ayala“Los actores tenemos un trabajo bastante complejo e irregular”

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Abel integra el elenco de la exitosa serie “El Marginal”; su personaje -César- el líder de la Sub 21 ha logrado conquistarnos, pero no solo por sus interpretaciones, sino también por su increíble historia de vida. Desde pequeño vivió en la estación de trenes de Constitución (Buenos Aires), luego vivió en un hogar de chicos en el que según relata “era como estar en un viaje de egresados todo el tiempo”.

Ayala se somete a las 10 Preguntas de LA REPÚBLICA y nos cuenta cómo fue su niñez a pesar de las adversidades, cuánto le cambió la vida el ser padre y más sobre la obra que van a estar presentando en el Teatro Metro de Montevideo, los días 19 y 20 de octubre llamada “El búfalo americano” (basada en el libro del reconocido dramaturgo David Mamet) con dirección de Luis Romero. Actúa en esta obra junto a los actores Claudio Rissi y Roly Serrano.

1 – ¿Cómo te preparaste para tu personaje en “El búfalo americano”?

El personaje que hago en el Búfalo (Bob) es un muchacho que vive en una casa de compra y venta con Ron, que es el personaje de Roly Serrano, tiene algunas complejidades pero uno las va construyendo con las directivas que marca el director, te va moldeando en el momento, esa fue en la manera que funcionó para construir este Bob, un chico que está medio perdido, habla fragmentado, está medio enamorado de Ron el personaje de Roly, y se lleva pésimamente con el personaje de Claudio Rissi, hasta el punto que en un momento casi que nos transamos a trompadas con el personaje de Claudio, pero, básicamente me deje construir con lo que iba marcando el director.

2 – ¿Viste la película?

Le sugerí al director verla, pero él me dijo que no era necesario porque eso podía condicionarnos a nosotros a querer copiar, que era mejor en función de lo que leíamos que pudiéramos construir nuestro propio relato y así fue. Todo parte de la mirada del director -que es quien conduce el barco-, en mi caso puedo tener una idea y hacer una interpretación de lo que leo, pero tengo que llevarlo más hacia la mirada del director y adaptarlo más o menos siempre hacía donde él lo quiere llevar, por lo menos a eso estoy acostumbrado. Nosotros no hemos puesto en la mesa nuestra propia interpretación, sino más bien tratamos de dar lo que el director quiere, según la interpretación que él hizo y de lo que quiere contar.

3 – ¿Jugó en positivo el que ya se conozcan para lograr una buena química en el escenario?

Por supuesto, sí, porque el actor trabaja con la confianza de saber que estamos jugando, en el contacto corporal y nosotros nos conocemos hace muchos años, a Rissi lo conocí en la primera temporada de El Marginal, (lo conocía ya como actor), pero nunca había trabajado con él, y a Roly lo conozco ya desde “El Polaquito”, mi primera película ya hace casi 17 años. Este es el octavo proyecto que compartimos.

4 – No preguntarte sobre “El Marginal” es imposible, ¿te esperabas el éxito de esta serie?

No, no lo esperaba, porque no especulo, hago mi trabajo y después me olvido. Porque cuando uno está grabando sabe que va a salir 6 meses después, entonces te olvidás. Cuando aparece de repente, te empieza a ir bien, te cae la ficha y empezás a disfrutar de todo eso, pero te das cuenta mientras va ocurriendo digamos.

Cuando “El Marginal” salía al aire estaba haciendo otra cosa, no es que me olvidé, pero vuelve a salir al aire, yo estoy recordando anécdotas y estoy viendo el momento otra vez me estoy reconectando con la serie, estoy viendo que le está yendo bárbaro, que empiezan las llamadas y otra vez volvés a subirte en esa pendiente. Es fabuloso, los actores tenemos un trabajo bastante complejo e irregular y no siempre metés un golazo, cuando metés un gol, se agradece.

5 – ¿Cómo es trabajar con los hermanos Ortega?

Es muy agradable, es una empresa que conozco hace muchos años, y desde muy chiquito trabajé con ellos. Esta es la cuarta vez que trabajo en esta empresa, así que es una maravilla, un placer trabajar con ellos.

6 – ¿Qué tanto de vos tiene cada personaje que interpretás?

Creo que las personas -y eso es lo maravilloso del trabajo del actor- tenemos muchísimas personalidades ocultas, no somos de una sola manera, tenemos la capacidad de rompernos y reconstruirnos, hay gente que decide construir, soy así y este soy yo, este es mi lenguaje, esta es mi manera, como si fuéramos algo rígido, y en realidad el ser humano está en constante movimiento como la vida misma.

Lo bueno del trabajo del actor es que te obliga descubrir eso en el ser humano, por supuesto que lo que hago, los personajes que interpreto de alguna manera tienen algo que ver con lo que soy, porque las personas podemos ser de un montón de maneras. Es decir, si yo te pongo a vos en una cárcel vas a ser vos en la cárcel pero no dejás de ser vos, nunca dejás de ser vos en distintas circunstancias, y según ellas te modifican a ser de determinada manera, es así.

No sé cómo es tu vida, pero de repente hoy sos periodista y mañana te meten presa, tu personalidad va a mutar, porque las circunstancias te van a obligar a que así sea. Entonces lo bueno del trabajo del actor es que te aparecen esas historias que te obligan a vivir circunstancias, que en la vida real si yo no fuera actor, no hubiera estado en la cárcel seguro, descubrís que tenés la capacidad de hacer esas adaptaciones y modificar tu personalidad para sobrevivir a esas circunstancias, ningún actor puede escapar de lo que es.

7 – Más allá de las adversidades que pasaste cuando eras niño, ¿cómo se es feliz a pesar de las diferentes circunstancias que viviste?

Como todo niño era muy inocente, entonces no veía con dramatismo la vida, ni las circunstancias que vivía, no me miraba al espejo y decía: “uhh que duro esto que estoy viviendo, que triste”, al contrario. A todos los niños les pasa eso, somos inconscientes y estás constantemente disfrutando.

El problema es cuando sos adulto, es ahí que te volvés un enroscado, nada te seduce, todo te aburre, te empezás a hacer preguntas pelotudas que no tienen ningún sentido, cuando te volvés adulto, te volvés idiota, pero cuando sos niño, creo que el niño no se pregunta tantas cosas. Quizás, si lo miras desde afuera pensás ¡qué vida de mierda que tuviste! Pero yo lo viví con mucha naturalidad y haber tenido tanta libertad también fue un gozo.

El problema empieza cuando entro en el mundo de los adultos, y ahí te empiezan a contagiar de esas cosas y te empiezas a volver una persona enroscada; cuando era chiquito no me pasaban esas cosas, era muy feliz. Imagínate que tenía la libertad de hacer lo que quisiera, me levantaba, me subía a un tren, me bajaba, iba, venia, corría, saltaba, me escondía, viví en un hogar donde éramos 40 chicos hasta los 17 años, me levantaba y era como estar en un viaje de egresados todos los días, jugábamos a la mancha, la escondida, era una locura, qué más se puede pedir.

8 – ¿Cuánto te cambió la vida el ser padre?

Completamente, me hizo muy bien ser papá, muy bien, es una linda tarea y además cuando te lo tomás con responsabilidad, es una linda manera de evolucionar, es una gran oportunidad para aprender a ser más humano en un montón de aspectos y ver cómo se desarrolla el ser humano, cómo arrancamos de tan chiquitos.

Cuando veo a mis hijas me veo a mí cuando era chico, y todo lo que yo les proporciono a ellas, es ahí cuando me doy cuenta de lo que no me proporcionaron, como eso puede afectar a un niño en un montón de cosas, por ejemplo, el no mirar a los ojos a un niño, no abrazarlo, no escuchar, no respetarlo. Cuando sos chiquito y no te miran, no te abrazan, no te dan de comer, no te bañan y no te escuchan, son muy malos con los niños, pero en mi caso como padre soy una persona muy responsable.

9 – ¿Qué le aconsejarías a un niño que está pasando lo mismo que vos cuando eras chico?

Si la está pasando mal hay que pedir ayuda, nadie puede solo, somos seres sociables, nadie puede estar solo, a pesar de que somos muy individualistas, muy ególatras y toda la historia. Hay que sostenerse con otros, hasta que te ponés de pie y cuando te ponés de pie tratás de no caerte más.

10 – En tu caso, ¿quién fue tu sostén?

Un montón de gente, en el hogar, la persona que me sacó de la calle, la gente que me compraba comida, en mi caso en particular fueron muchas personas.

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