Lo virtual: de las plataformas a la enseñanza sincrónica

Con la generalización de ZOOM, estamos en un cambio en la dinámica de la educación presencial y a distancia. Es la irrupción de una nueva modalidad híbrida caracterizada por una interacción sincrónica entre estudiantes y docentes a través de internet, y que conforma una nueva educación a distancia y que también cambiará la educación presencial cuando ésta se reinicie luego de la pandemia. Es esta una transformación sustancial y no meramente un leve ajuste en las dinámicas educativas futuras.

La educación a distancia era dominantemente asincrónica, o sea que estudiantes y docentes regularmente no tenían una interacción a la vez ni en tiempo ni lugar. Por ello se complementaba por tutorías presenciales en muchos casos.

La educación presencial, por su parte, se valorizaba más, ya que implicaba una interacción a la vez (o sea sincrónica) en tiempo y lugar. Ahora, a diferencia, hemos pasado en la educación a distancia a una interacción sincrónica o sea en el mismo tiempo, pero no en mismo lugar al estar mediada por Internet.

Este modelo de interacción sincrónica apoyado en tecnologías como Zoom, Google Meet, Microsoft Team o Blackboard, en la medida que se realiza en forma digital a través de internet, no sólo brinda la comunicación biunívoca, sino que además permite que la clase sea grabada y guardada, con lo cual, también facilita una mayor flexibilidad al poder tener a la vez una enseñanza asincrónica donde los estudiantes pueden acceder a revisar y analizar las clases posteriormente al quedar grabadas o guardadas en las plataformas.

También este nuevo escenario permite en algún caso que el docente pueda grabar previamente su clase presencial, o incluso llegar a correr los horarios con menos impactos, lo cual aporta mucha más flexibilidad y libertad al proceso de enseñanza.

Estos nuevos elementos cambian muchas de las dinámicas de la enseñanza y el aprendizaje, al diferenciar y flexibilizar las fronteras de tiempo y lugar que caracterizaban a la educación presencial y también a la educación a distancia. Mientras que en la primera modalidad (presencial) tiempo y lugar eran los mismos y en la segunda (distancia) estaban separados, el formato actual da mayor flexibilidad y libertad a los protagonistas educativos.

La educación se ajusta más a sus conveniencias y no que ellos se deban ajustar a los formatos rígidos de tiempo y lugar que caracterizan a la educación presencial tradicional. Este cambio, sin duda contribuirá a una mayor cobertura y a la vez mejores interacciones educativas y con ello menores deserciones y mejores aprendizajes.

Los bajos niveles de cobertura y de alta deserción en el país tienen como explicación dominante el carácter rígido de la educación presencial y la ausencia de formatos virtuales, por lo que seguramente estaremos, al menos en la educación superior, con impulsos a un mayor crecimiento de la matrícula en el mediano plazo.

En lo referido a los temas pedagógicos en la educación a distancia, hay un cambio desde una enseñanza basada en recursos de aprendizaje con interacción al interior de las plataformas a una enseñanza sincrónica que revaloriza las clases filmadas y por posibilidad incluso de transmisión diferida como recurso de aprendizaje.

El formato por plataformas se expresaba en nuestro entorno nacional en la plataforma CREA que apoya el uso de las Ceibalitas en la ANEP o la plataforma EVA de la UDELAR. El rol de éstas plataformas era de complemento de la educación presencial, facilitando acompañamientos didácticos de apoyo a través de un espacio virtual donde los docentes podían acceder a recursos de aprendizaje institucionales, colocar recursos propios, proponer tareas, incluso recibir los trabajos y colocar las calificaciones de sus estudiantes o hacer su seguimiento.

El concepto de estas plataformas, como aulas virtuales de interacción, es la base de una enseñanza apoyada en recursos de aprendizaje. De éste formato incluso se desprenden los llamados cursos MOOCs (cursos masivos abiertos y en línea), que muestran un paradigma educativo centrado en microvideos, de tipo asincrónicos y donde contenidos y evaluaciones están integrados sin la presencia de docentes o tutores.

Bajo el formato anterior de educación a distancia en Uruguay, las Plataformas eran sistemas de apoyo para reforzar y mejorar las actividades presenciales. Hoy también, las plataformas virtuales siguen siendo de apoyo, pero ya no a las actividades presenciales, sino a las nuevas clases híbridas que se realizan a través de Internet.

Sin embargo, en este nuevo escenario se presenta una valorización destacada de los videos conferencias como el centro de la enseñanza, y es casi una repetición de la enseñanza presencial tradicional solo que por Internet. No se están utilizando estos formatos sincrónicos como ambientes de discusión e intercambio con los estudiantes, donde éstos que reciben previamente los videos y otros materiales, tengan las reuniones sincrónicas para profundizar y analizar éstos y otros materiales, en lo que se da de llamar la clase invertida, la educación activa y el aula ampliada, con sus diferentes matices.

El formato dominante de la enseñanza sincrónica bajo formato Zoom o híbrido, son clases que se estructuran igual que el formato de la clase presencial tradicional, en el cual el docente dicta cátedra y el estudiante toma notas y pasivamente recibe una información.

Del formato de TLP (tiza, lengua y pizarrón) que caracteriza a la «educación bancaria» que criticara Paulo Freire en la cual el maestro es el sujeto de la educación y el educando es el receptor pasivo que recibe todos los contenidos de la «sabiduría», estamos en un escenario muy similar pero ahora de IPL (internet, pantalla y lengua) en el cual el conocimiento también tiene la misma forma de transmisión pasiva.

Sin duda, hay un avance, en que todos están en primera fila, que pueden anotar más ordenadamente, que no pierden tiempo en desplazamientos, incluso pueden grabar o fotografiar las láminas mejor, y hasta buscar en la red otras informaciones complementarias o de profundización. Tal vez por este escenario pasivo es que tan rápidamente se expandió el nuevo modelo de educación híbrido, y sin duda con mejores prestaciones, más flexibilidad y mayor libertad a las personas en el uso de sus tiempos.

Sin duda el formato multimedio, la confluencia de imagen, sonido y texto, con clases filmadas, apoyadas por slides y un chateo paralelo, son las nuevas formas de esta educación sincrónica que en parte transfirió las clases tradicionales frontales, catedráticas y presenciales a los ambientes virtuales.

También se agregan fácilmente en este modelo otros recursos de aprendizaje, como videos o conexiones a You Tube. Es un inicio positivo, pero habrá que ir avanzando y experimentando en nuevos formatos que superen la mediación «bancaria» que deposita en la cabeza de los receptores los análisis como eje del aprendizaje.

Sin duda estamos en un camino hacia una dinámica de aprendizaje en red, y que coloca nuevos desafíos: de conectividad en términos de costos y anchos de banda, de equipamientos en los hogares y personales de celulares y tabletas más potentes, así como de bibliotecas virtuales y otros recursos de aprendizaje, así como en competencias docentes para superar los formatos presenciales catedráticos. Sabemos bien, que el aprender haciendo es superior al aprender escuchando o viendo. Pero hemos empezado a caminar en un nuevo sendero de enseñanza y aprendizaje que vamos a ver más potente a futuro.

Hemos cruzado el Rubicón y todos los caminos conducen a Roma, a una educación híbrida digital.

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