Una especie de resumen cualitativo que puede comenzar señalando la última e interesante propuesta de Clint Eastwood en "La mula"Lo que hay para ver; La Mula, Cold War y El Vice

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Ya que, muchas veces, los espacios dedicados a cine y espectáculos resultan algo acotados nos parece apropiado hacer un resumen algunas cosas vistas tanto en cine como en cable. Una especie de resumen cualitativo que puede comenzar señalando la última e interesante propuesta de Clint Eastwood en “La mula”.

Una historia real sobre adulto mayor que ofició de chofer llevando cientos de kilos de cocaína de un estado a otro sin que nadie sospechara nada. Sin perder ese aire republicano que Eastwood emana en cada puesta, la película en cuestión tiene sus aciertos más allá de algunos tropiezos finales que pueden sonar a melodrama culebrón.

Es cierto, no supera una obra como “Gran Torino” (lo mejor que ha hecho este actor/director en los últimos tiempos) pero el filme puede verse y no defrauda. Eastwood sigue siendo digno heredero del cine clásico norteamericano.

Otro título que vale la pena es “Cold war” del polaco Pawel Pawlikowski, una elíptica realización que repasa las idas y venidas de una pareja en tiempos de posguerra con la consecuente degradación que -a modo de sugerente metáfora- va marcando incluso la música que acompaña este filme impecablemente filmado en blanco y negro. (Ansiosos por ritmos narrativos acelerados, abstenerse).

Otra propuesta inevitable -que puede verse por ahí- vendría por el lado de Italia con “Lazzaro felice” de la directora Alice Rohrwacher, particular enfoque de la explotación a partir de un joven campesino que viaja en el tiempo mirando el mundo con la inocente ingenuidad de un ser bondadoso.

Frente a esa cándida percepción, la realidad golpea fuerte, por cierto. Otro golpe demoledor puede resultar “Dogman”, otra producción itálica de Matteo Garrone sobre caso verídico basado en los archivos policiales de dicho país.

Un peluquero de perros es acosado por matón del pueblo que lo envuelve en riesgos diversos hasta una situación límite que recuerda el pasaje bíblico de David y Goliath. Intensa, brutal y despiadada, “Dogman” quizás no resulte apta para espectadores sensibles por su crispado realismo. La advertencia está hecha. (Reiteramos: son títulos que pueden verse buscando por aquí y allá).

Pero si quieren seguir en la pantalla grande, otro acercamiento imprescindible sería “El vice”, escrita y dirigida por Adam McKay sobre la vida del vicepresidente estadounidense Dick Cheney, un tiburón de bajo perfil cuya historia políticia parece superar cualquier límite de la realidad. En comparación, “House of cards” impresiona como juego de niños. Impecable Christian Bale en su caracterización; Oscar seguro al Mejor Actor.

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