Líderes políticos visitaron Cataluña, foco de la campaña electoral

El jefe del gobierno español Pedro Sánchez (PSOE) y el líder de la oposición viajaron ayer a Cataluña para homenajear a las fuerzas de seguridad tras una semana de protestas proindependentistas que centran la campaña electoral.

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A tres semanas de las elecciones legislativas del 10 de noviembre, los disturbios estallados en Cataluña empiezan a lastrar al líder socialdemócrata, a quien la derecha exige tomar medidas excepcionales para restablecer el orden.

Los recientes sondeos apuntan a una pérdida progresiva del PSOE, todavía primera fuerza, y un impulso del conservador Partido Popular y del ultraderechista Vox, que multiplicó sus apoyos tras el intento de secesión catalán de 2017.

En un viaje fugaz, con la situación más sosegada, Sánchez visitó la jefatura de la Policía Nacional en Barcelona, blanco de las protestas estos días, y a los agentes heridos todavía hospitalizados.

«Es evidente que los radicales y los violentos han decidido que Barcelona sea el teatro de operaciones para trasladar fuera y al conjunto de los españoles su contestación», dijo en un discurso en la comisaría.

«La crisis no ha parado (…) Ellos probablemente quieran persistir, cronificar esta crisis. Pero nosotros somos mucho más persistentes», añadió.

En un hospital, decenas de sanitarios recibieron a Sánchez gritando «libertad presos políticos» y frente a la delegación del gobierno español se concentraron medio millar de personas con el lema «España, siéntate y habla» en inglés, constató un reportero de la AFP.

«Si el Estado no quiere dialogar, hay que forzarlo», dijo Montse Serra, una traductora de 53 años.

Pero Sánchez se encuentra acechado por la oposición, cuyo líder Pablo Casado, del conservador Partido Popular, le reclamó desde Barcelona «intensificar los operativos» policiales en la región.

«Esperamos que se garantice de forma efectiva e inmediata el orden y la seguridad», dijo frente a la misma comisaría, decorada por flores depositadas por catalanes contrarios a la secesión.

«Acabar con los altercados»

Las penas dictadas el lunes 14 por el Tribunal Supremo de entre 9 y 13 años de cárcel para nueve líderes independentistas por el intento de secesión de 2017 encendieron esta región nororiental.

Después de años reivindicando su pacifismo, las protestas se tiñeron de violencia -empezando en el aeropuerto de El Prat y después en Barcelona y otras ciudades- con un balance de 600 heridos.

Los enfrentamientos fueron contundentes: barricadas en llamas y lanzamiento de contundentes objetos contra la policía, que respondió con proyectiles de goma y espuma, gases lacrimógenos y un camión lanza agua.

El viernes alcanzaron su punto culminante con 182 heridos, 152 de ellos en Barcelona, escenario de una larga batalla campal tras una marcha pacífica que congregó 525.000 personas según la policía. El fin de semana, la situación se sosegó.

«La forma de acabar con los altercados es haciendo política», dijo este lunes el exvicepresidente regional y principal condenado por el Supremo, Oriol Junqueras, a la televisión regional TV3.

«El Estado tiene que sentarse de una vez en la mesa y hablar», insistió en un cuestionario por escrito, respondido de la misma forma desde la cárcel.

El diálogo que no arranca

Desde el sábado, el presidente regional, el independentista Quim Torra, reclama a Sánchez iniciar una «negociación sin condiciones» para solventar el conflicto.

Ayer pidió sin éxito una reunión aprovechando el viaje del presidente de gobierno a Barcelona. Según una portavoz suya, Torra intentó sin suerte hablar con él por teléfono tres veces.

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