LIBROLectura para bolsos: “Chino Recoba, el último genio”

A los 38 años Álvaro Recoba disfruta de la idolatría de todo el pueblo tricolor y recibe caricias en forma de aplausos como nunca antes le había ocurrido en su trayectoria.

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Ya no es más aquel polémico y discutido muchacho que venía desde el Inter de Milán para defender a la Celeste y en sus viajes de regreso a la península aún retumbaban en sus oídos los silbidos de medio Estadio Centenario.

Hoy, el “Chino” es adorado por los bolsos, respetado, reconocido y admirado por los hinchas de todos los clubes del fútbol uruguayo. Y hasta gana espacios en importantes medios de prensa a nivel internacional gracias a sus genialidades, como el gol olímpico de la semana pasada ante Wanderers.

Oportuno momento entonces para homenajear a este fenómeno del fútbol y qué mejor que hacerlo narrando su historia y sus vivencias en las páginas de un libro, para que quede para la posteridad.

El periodista Julio Cifuentes es el autor de “Chino Recoba, el último genio” (Editorial Fin de Siglo), cuyo lanzamiento se producirá el próximo 11 de octubre a las 21 horas en el Salón Dorado de la Intendencia de Montevideo, en la Feria del Libro, con la participación de Sofía Rodríguez y Guillermo Pena.

¿De qué se trata?

El miércoles 6 de julio de 2011, el Chino recibió una llamada telefónica que cambió su vida radicalmente; el doctor Alejandro Balbi, amigo personal y directivo de Nacional, le pidió que se comunicara con su padre. Hacía un año que no se hablaban, pero Raúl tenía una gran noticia para su hijo: estaba casi definido su regreso a Nacional.

Ese día cambió la vida de los Recoba. Álvaro había conseguido prácticamente todo lo que un futbolista pudiera desear a lo largo de su carrera, pero no estaba satisfecho. Buscaba gloria. Y quería conseguirla con la camiseta de Nacional.

Cuatro meses después, llegó el gran momento: hizo goles de todo tipo dando muestras de que su clase estaba intacta, mostró que su pierna izquierda seguía siendo un arma letal, hasta que debió enfrentar el gran desafío. Nacional perdía el clásico pero logró empatarlo; se quedó con diez jugadores por una expulsión, sin embargo en la hora una mano en el área le dio la posibilidad de ganarlo mediante un penal.

El Chino asumió el desafío… tenía que hacerlo. Era cielo o infierno… todo o nada… La gran chance de meterse en el corazón de los hinchas. Corrió hasta la pelota, le pegó firme, seco y fuerte, directo a la red… y se convirtió en ídolo.

Nacional “dio vuelta” el clásico, en la hora y con diez jugadores, con gol del Chino. El primer paso estaba cumplido. Después vino otro gol ante Liverpool, el título del Apertura y el de Campeón Uruguayo, y el gran jugador abrazó la gloria. Pasó a ser el gran ídolo de los últimos tiempos, el dueño de la zurda mágica. Simplemente, el último genio.

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