Las temperaturas oceánicas aumentan más rápido de lo previsto

Un grupo de científicos advirtió que los océanos del mundo se están calentando a una velocidad mucho mayor de lo que se creía anteriormente. Esta situación tiene implicaciones funestas, pues casi todo el calor excesivo que el planeta absorbe termina almacenado en sus aguas.

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Un nuevo análisis publicado en la revista Science el 11 de enero concluye que los océanos están calentándose, en promedio, 40 por ciento más rápido de lo que había calculado un comité científico de la ONU hace cinco años. Los investigadores también concluyeron que las temperaturas oceánicas han roto récords durante varios años consecutivos.

“El año 2018 será el más cálido del que se tenga registro en los océanos del planeta”, dijo Zeke Hausfather, un analista de sistemas de energía de Berkeley Earth, grupo independiente de investigación climatológica, y uno de los autores del estudio. “Así como 2017 fue el año más caliente antes de eso y 2016 también lo fue”.

Conforme el planeta se ha calentado, los océanos han funcionado como un amortiguador fundamental. Han lentificado los efectos del cambio climático en la tierra al absorber alrededor del 93 por ciento del calor que se queda en la atmósfera, atrapado por los gases de efecto invernadero emitidos por los humanos.

“Si el océano no absorbiera tanto calor, la superficie de la tierra se calentaría mucho más rápido de lo que lo hace ahora”, explicó Malin L. Pinsky, profesor adjunto del departamento de Ecología, Evolución y Recursos Naturales en la Universidad Rutgers. “De hecho, en estos momentos el océano nos está salvando de un calentamiento masivo”.

No obstante, la creciente temperatura de los mares y océanos ya está acabando con algunos ecosistemas marinos, además de que está elevando los niveles del mar y ha resultado en huracanes y fenómenos climatológicos más destructivos.

Los investigadores aseguran que esos efectos serán más catastróficos a medida que los océanos se calienten más. Las tormentas que provocan más lluvias y que son más poderosas serán más comunes y las costas de todo el mundo se inundarán con mayor frecuencia. Los arrecifes de coral, cuyas poblaciones de peces son fuente de alimento para cientos de millones de personas, quedarán bajo un estrés mucho mayor, y eso que en los últimos tres años ya han muerto una quinta parte de todos los corales existentes.

Personas que vivan en los trópicos, que dependen sobremanera del pescado como fuente de proteína, se verán particularmente afectadas, según Kathryn Matthews, subinvestigadora en jefe del grupo ecologista Oceana. “La capacidad de los océanos cálidos de producir alimento es mucho menor. Eso significa que estas poblaciones se aproximan con mayor rapidez a una inseguridad alimentaria”, dijo.

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