#OpiniónLas relaciones de poder

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Vivimos una etapa histórica de procesos de derechización en el mundo y en la América Latina. En los países desarrollados se incrementaron notablemente las desigualdades sociales, las de ingresos, generando un gran descontento aprovechado por partidos políticos de extrema derecha.

El triunfo de Trump en EEUU es un buen ejemplo. Pero hay avances significativos en Austria, en Holanda, en Hungría, en Polonia, en Francia, en Italia y recientemente en Suecia, donde ayudaron a la caída de un primer ministro social demócrata.

Estos acontecimientos ocurren en un contexto de competencia en las relaciones de poder entre EEUU y China. EEUU con hegemonía militar, comunicacional y financiera, y China con gran poder comercial y con importantes avances financieros y tecnológicos.

Para la América Latina se habla de un plan Atlanta, en el que el proceso se inicia a través de los grandes medios de comunicación enchastrando a políticos de izquierda, para dar paso posteriormente al Poder Judicial para que los juzgue.

El ejemplo más claro de este accionar de la derecha es el caso de Lula en Brasil. En el Uruguay sedieron acontecimientos cercanos, tal vez de la misma naturaleza en los últimos tiempos. En la renuncia de Raúl Sendic a la vicepresidencia de la República, si bien hay claros errores en su forma de defenderse, hay una investigación periodística de El Observador, luego una comisión investigadora en el Poder Legislativo y la posterior intervención del Poder Judicial.

En el plano económico el evento del movimiento de autoconvocados del 23 de enero de 2018 en Durazno y sus acciones posteriores, como Un Nuevo Uruguay, se inscribe en nuevas demostraciones de la derecha. El retiro de las gremiales de empresarios rurales de la negociación colectiva, de los Consejos de Salarios lo consideramos como otra forma de intentos de avances de la derecha con claros enfrentamientos al gobierno del Frente Amplio.

Fueron movilizaciones económicas, con claros objetivos políticos, y, en cierta medida ligadas al Partido Nacional. Pero lo más novedoso de estos últimos tiempos ha sido la presencia de los militares en el escenario político nacional. La creación de un impuesto transitorio a las altas jubilaciones militares y la reforma de la Caja Militar dieron lugar a diversas manifestaciones públicas de militares en actividad y retirados con fuertes críticas a los gobiernos del FA.

Un video de un militar retirado se llega a plantear un golpe de Estado. Su vínculo político se manifiesta a través de diversos mecanismos, pero nítidamente con la marcha de los tres árboles, himno del Partido Nacional, a cargo de la banda militar. Preocupa la actitud de los partidos tradicionales con declaraciones de apoyos a estas acciones, que sin duda afectan las instituciones democráticas.

En las relaciones de poder en Uruguay juegan las relaciones internacionales, donde pesan las instituciones financieras en el marco del capitalismo financiero que es predominante.

Los grandes bancos extranjeros instalados en Uruguay, regulados por el Banco Central, tienen influencia, como las calificadoras de riesgo cuya función central es garantizar el pago de los servicios de la deuda externa, a través del mecanismo del grado inversor. Los grandes medios de comunicación siguen teniendo un enorme poder por su influencia sobre los valores de la sociedad y sobre la opinión pública.

Los empresarios productivos rurales reaparecen a través del movimiento Un Solo Uruguay y por su negativa a participar en los Consejos de Salarios. Surgen también múltiples declaraciones de gremiales empresariales muy críticas al gobierno del FA. Se siente que dichas manifestaciones tienen un fondo político con vistas a las elecciones nacionales de octubre de 2019. Interesa señalar que el 71% de las exportaciones de bienes está en manos de empresas extranjeras, lo que no deja de ser relevante para las relaciones de poder.

Procesos de derechización en el plano mundial y regional, relevancia de lo financiero en la etapa actual del capitalismo, importantes gobiernos de derecha en Argentina y Brasil con relevante participación de las fuerzas armadas, la nueva presencia de los militares uruguayos, los distintos actos políticos de los empresarios rurales y las declaraciones anti gobierno de la Confederación de Cámaras Empresariales muestran con nitidez el poder de la derecha. Esta influencia también juega en el plano cultural, en los valores, donde hay menos utopías e idealizaciones y más consumismo.

Por otro lado, después de tres gobiernos del Frente Amplio, aumenta el poder del movimiento sindical, ya que el PIT-CNT cuadruplica el número de filiados y es una presencia relevante en las relaciones de poder. En cambio, han perdido poder los intelectuales, con menor capacidad de propuestas y menos presencia en el escenario nacional. Surgen nuevas manifestaciones en las relaciones de poder, como el movimiento feminista de mucha fuerza en el plano nacional e internacional. En el plano político tres gobiernos consecutivos del FA son muy relevantes.

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