#OpiniónLas prioridades programáticas 2020-2025

2 281

Como dijimos en la nota anterior hablar de prioridades significa la continuidad de procesos de transformación y la emergencia de cambios que signifiquen un nuevo salto en calidad del modelo de desarrollo de «crecimiento con distribución simultánea».

Y propusimos 4 ejes de relevancia estratégica: cambios en la matriz productiva, empleo, vivienda y erradicación de la pobreza en el marco de la estrategia de convivencia.

En esta nota hablaremos de los dos últimas.

VIVIENDA

Es clara la necesidad de otorgar a la política de vivienda y hábitat una fuerte prioridad social, en un contexto de profundizar el desarrollo de la matriz de protección social que desde 2005 hemos construido.

Y es claro que ello es imposible, sin un aumento sustancial de los recursos asignados.

Por ello proponemos en primer lugar partir como referencia mínima lo que asignaría hoy la ley 13.728 (ley madre de vivienda) que es el 2% de la masa salarial del país. Ello representa una cifra anual de un orden superior a los 400 millones de dólares. Ese mínimo a su vez lo contextualizamos tomando como referencia al programa aprobado, que nos propone duplicar el presupuesto vigente en este quinquenio.

Una política de vivienda tiene que pensar como objetivo el acceso con justicia social a la vivienda.

Ello implica en primer lugar potenciar la construcción de nuevas viviendas, con énfasis en la construcción del modelo cooperativo de acceso a la vivienda. Y al mismo tiempo fortalecer los subsidios a la permanencia a partir de la aprobación de la ley vigente (que consolida el decreto reglamentario de 2008), reducir los intereses a las viviendas de carácter social y homogeneizar las exoneraciones tributarias (en particular el IVA a las compras de materiales) a todos los programas de vivienda de interés social. En referencia al rol del sector privado es necesario repensar algunos elementos de la ley 18.795 de Vivienda Promovida. Esta por un lado permitió un primer objetivo de relocalización de la inversión en vivienda hacia zonas de la ciudad importantes y con servicios. Pero su segundo objetivo de acceso social de sectores de trabajadores de menores ingresos no lo cumplió. Por ello hay que trabajar en esa dirección. La propuesta de topes a una parte de lo construido era una buena medida; será por ese camino u otros con vínculos a los subsidios los que habrá que recorrer para fortalecer y mejorar este instrumento de promoción de la inversión.

En segundo lugar es necesario fortalecer los programas de mejoramiento de las viviendas existentes y generar condiciones para el acceso al crédito para dicho fin.

En tercer lugar es evidente que es necesario abordar la emergencia habitacional. Se propone por ende que una parte de este significativo aumento de recursos se destine en un plan a mediano plazo (por ejemplo 10 años) a las situaciones de emergencia socio-habitacionales graves. En esta perspectiva el plan debe abordar mejoramientos de viviendas y/o construcción de vivienda nueva, como se plantea en la propuesta de erradicación de la pobreza más adelante.

En cuarto lugar el tema del acceso a la vivienda debe integrar la idea del acceso por la vía de los alquileres. Por ello en línea con el programa abordado hay que incidir sobre el mercado de arrendamientos, mediante la creación, como se plantea allí, de un segmento voluntario que funcione con independencia de la ley de libre arrendamiento y tenga sus propias reglas en materia de precios, plazos, garantías, etc y que será el que recibirá estímulos como subsidios, garantías y préstamos blandos para refacciones, etc.

Todo este programa de acción sobre la vivienda debe ir en un contexto que es el de la ley de ordenamiento territorial de manera de equilibrar la vida en las ciudades y adecuar entonces el territorio a la convivencia ciudadana. En ese sentido un tema central es el acceso a la tierra urbana y en ese marco la existencia nacional y departamental de carteras de tierras se transforma en una estrategia fundamental.

PLAN INTEGRAL DE ERRADICACIÓN DE LA POBREZA

Desde 2005 ha estado claro que para impactar directamente sobre los mecanismos de reproducción de la exclusión y la desigualdad es insoslayable el acceso en forma conjunta al trabajo formal, a la educación, a la salud, al cuidado y a la vivienda, principales factores que afectan la vida de las personas. En los primeros años el eje estuvo puesto en la recuperación de ingresos en un contexto de 40% (más de un millón de personas como vimos en una nota anterior) de pobreza por ingresos.

Hoy el eje ha ido cambiando y es evidente que las acciones de inclusión social y la recuperación de la presencia del Estado como líder estratégico de ellas ha sido relevante desde 2005. Sin embargo, como dice el Programa, a pesar de este importante reposicionamiento del Estado, persisten hoy algunas de las condiciones que reproducen la exclusión, ya que por diversas razones, algunas de orden presupuestal, otras vinculadas a las estrategias públicas, otras a la propia realidad, las acciones de fortalecimiento de la matriz de protección social no han logrado impactar en forma suficiente sobre dichos mecanismos de exclusión.

Este diagnóstico fue realizado con rigurosidad en el 2011 y dio lugar a lo que se dio en llamar la estrategia «7 Zonas» que funcionó con evaluación positiva hasta 2014, pero luego no fue continuada. Aunque es claro que de manera ya no tan sistemática e integral la lógica de las acciones del Plan 7 Zonas fue retomada en esta última fase del período actual.

Volviendo a la propuesta es necesario recordar que dicha estrategia integró en una visión unitaria programas sociales de que se habían creado recientemente, como Jóvenes en red, Uruguay Crece Contigo y Cercanías, acciones de educación inicial, inversión en acciones de convivencia pública y trabajo en seguridad.

En aquel momento dicha iniciativa concibió al territorio como un factor clave de producción y reproducción de desigualdad y exclusión, razón por la cual se decidió intervenir en él para transformar la trama urbana. En ese sentido el Plan 7 Zonas definió un despliegue sectorial de políticas con eje en el territorio como la unidad central de intervención.

Dicho plan construyó un programa de intervención urbana integral, que aumentó la presencia de los llamados programas sociales prioritarios (Jóvenes en Red, Uruguay Crece Contigo y Cercanías), fortaleció las prestaciones sectoriales en intensidad y accesibilidad (Salud, Educación, Cuidados, Capacitación Laboral), al tiempo que promovió una intervención contundente en la trama urbana a través de obras de infraestructura para la convivencia y despliegue una estrategia de seguridad local estructurada en torno al urbanismo social y la policía comunitaria.

Es claro que un programa que nace a mitad de período cuenta con las dificultades presupuestales para transformarse en un shock, en especial en lo referido a la inversión en vivienda.

Por ello, tal como se planteó en el informe de transición del Mides en 2014 y que sigue vigente para el futuro:

«Es posible diseñar este shock de políticas que incluirá al menos 30 zonas con un diseño centralizado, presupuesto propio definido para todo el quinquenio y que incluya las acciones focalizadas y las inversiones sectoriales en salud, educación y especialmente vivienda, entre otras. Se trata de un «Plan único de Uruguay sin pobreza».

También podría gustarte
2 Comentarios
  1. SIN.CERO dice
    Muy buen desarrollo de este tema: “Es clara la necesidad de otorgar a la política de vivienda y hábitat una fuerte prioridad social, en un contexto de profundizar el desarrollo de la matriz de protección social que desde 2005 hemos construido”.Pero que la necesidad más grande es recordar: ““UNA OBRA MUY IMPORTANTE ERA LA QUE PLANEABA EL PIT-CNT, CON LA CONSTRUCCION DE LAS VIVIENDAS SINDICALES, PERO… PERO AL ESTAR SU DIRECTIVA EN LAS GARRAS DE SECUACES DEL pcu, SUS ESBIRROS castillo Y abdala DIGITARON A SUS “compañeritos” PARA LLEVAR LA ADMINISTRACION, LA QUE FUE “excelente” porque: ““FISCAL PIDIO PROCESAMIENTO DEL GESTOR QUE OPERO EN EL PLAN DE VIVIENDAS DEL PIT-CNT CON AVAL DE juan castillo Y marcelo abdala”;etc. Lo que demuestra que aunque el proyecto sea ideal, a quienes se deigna para su concreción, dseben ser leales, cosa que no poseen los subditos del pcu.
  2. Hugo Roldán dice
    AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS. El Estado (nosotros) dice SOMOS UN PAÍS LAICO, y las iglesias dicen lo del título, por lo que creo que llegó la hora de separar la paja del trigo. Yo creo que en el próximo periodo debemos encarar una nueva Ley de Culto. Que garantice la libertad de culto pero que proteja a los fieles de abusadores que usan a las iglesias para llenar sus bolsillos, recibiendo grandes cantidades de dinero que, lejos de usarse para el bién de la comunidad, lo utilizan en bien propio sin pagar impuestos. Estamos viendo a diario como cada vez más las iglesias (sobre todo evangélicas pentecostales) se inmiscuyen en política utilizando el dinero que les sacan a los fieles para hacer campaña, acá y en el exterior, con el envío de dinero como por ejemplo a Brasil. Necesitamos una Ley que no solo los obligue a llevar un registro creíble del dinero que entra y en qué se gasta, sino que además los obligue a pagar impuestos y les prohíba a pastores, curas, rabinos y demás participar en política salvo con su voto. Debemos impedir que se utilicen las iglesias como comités para repartir listas obligando a votar a determinados políticos y que usen sus fondos para promoverlos. Estoy de acuerdo en que aquellas iglesias que usen el 60% del dinero que reciben para obras en favor de la comunidad, tengan exenciones de impuestos de hasta un 50%, pero sabemos que hoy no ocurre. Debemos proteger además al sistema político para que las iglesias no traten de hacer caer leyes que votaron nuestros representantes, o para que no nos impongan un dia un tarado como Bolsonaro de presidente. Tenemos indicios además de la infiltración del sionismo en algunas iglesias pentecostales, lo que las hace aún más peligrosas. Creo que la utilización de los medios de comunicación y la propiedad de éstos por parte de las iglesias también deberían ser regulados.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.