#OpiniónLas pistolas de Trump apuntan hacia Irán

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Donald Trump comunicó en Twitter las nuevas sanciones contra Irán haciendo referencia a “Juego de Tronos”, como si estuviera troleando a unos amigos o todo esto se tratara de una broma universitaria. Pero el troleo de Trump consiste en unas durísimas sanciones que pretenden someter Irán o colapsarlo para siempre, aunque ello descabalgue de nuevo a los cuatro jinetes del Apocalipsis. Un brutal cabalgar imperialista que arrasará, nuevamente, una región sobre la que hace mucho que nadie contempla florecer la estabilidad.

Era cuestión de tiempo, por otra parte, que una vez estabilizada clínicamente la metástasis de Oriente Próximo con la cercana victoria de Siria, un nuevo enemigo fuera señalado por la insaciable industria bélica norteamericana, sobre cuya caravana de empresarios no se pone el sol.

Porque tras la caída de Afganistán e Irak y la guerra de Siria, que han causado tantos millones de muertos, heridos, desplazados y hambrientos como beneficios económicos y geopolíticos a los norteamericanos, solo quedaba Irán. Por lo que debilitar, someter e incluso batallar con los iraníes sería la culminación de un plan que, más allá de devastar Oriente Próximo, convertiría a EEUU y sus aliados (Turquía, Arabia Saudí e Israel) en los grandes dominadores de la región. Un territorio en el que, en caso de caída iraní, solo la maltrecha Siria subsistiría libre del lazo norteamericano.

Las sanciones son de una dureza extrema por cuanto buscan la asfixia total del régimen iraní: exclusión del comercio internacional y el sistema bancario mundial, limitación de las exportaciones e importaciones de gas y petróleo, así como a los astilleros, la aerolínea representativa iraní y el transporte. Dureza endulzada, como suele ser habitual cuando de Occidente se trata, con gestos de humanidad tan fútiles como exonerar de las sanciones los alimentos, medicamentos, dispositivos médicos y productos agrícolas.

Porque el ahorcamiento completo de Irán quedará, no obstante, en suspenso durante seis meses para comprobar si la soga a medio apretar sobre el cuello persa somete su voluntad, pues países tan importantes como China, India, Turquía, Italia, Grecia, Japón, Taiwán y Corea del Sur podrán seguir comerciando con los iraníes durante el mencionado periodo de tiempo, momento en el que el bloqueo económico será total.

Geopolítica o terrorismo

Las sanciones son consecuencia directa, según EEUU, de la persistencia iraní en la proliferación de armas nucleares y en la no menos obcecación de convertirse en “el mayor Estado patrocinador del terrorismo (del mundo)”.

Tal es la discrepancia que, por primera vez en décadas, los líderes más representativos de Europa alzaron la voz en los últimos meses y protestaron contra lo que consideran un nuevo abuso norteamericano. Un abuso que tendrá consecuencias directas y severas sobre el anciano continente: migraciones, repunte de la extrema derecha, debilitamiento de su economía, deterioro de su credibilidad e identidad, etc. Por todo ello, por la enorme importancia que lo ocurrido en Asia y África tiene para los europeos, llegaron incluso a deslizar que había sido un error dejar en manos norteamericanas la política exterior durante décadas. O lo que es lo mismo: reconocieron que Europa es un protectorado norteamericano y plantearon la necesidad de conseguir una independencia real del Tío Sam. Especialmente, mientras este siga bajo los influjos del histrionismo presidencial.

(…)

Esta nueva agresión al derecho internacional constituye un nuevo acierto geopolítico norteamericano que, pretende la conquista mundial mediante la guerra, el hambre o la muerte. O todo junto. Pero este perverso movimiento, como ya es tradición, también constituye un nuevo error planetario.

Irán, sería arduo obviarlo, constituye uno de los regímenes con mayores vulneraciones de los derechos humanos. Algunas de ellas absolutamente desalmadas, anacrónicas y macabras. Un país en el que se ejecutan anualmente a cientos de personas (casi mil en 2015, según la ONU) y basa su arquitectura en la represión y el autoritarismo. Es un país que requiere de múltiples y urgentes reformas. Pero la cuestión no radica en los derechos humanos. El negocio hay que buscarlo en la geopolítica: petróleo, reparto de poder, neocolonialismo, industria armamentista, capitalismo.

Porque si de derechos humanos se tratara, ¿qué sucede con Turquía, Israel o Arabia Saudí? No, la cuestión real no es el terrorismo que esgrime Mike Pompeo, entre otras cuestiones, porque el terrorismo depende en gran medida del punto de vista con el que se analice. (…)

Las sanciones, o más bien el sedoso bloqueo económico, dañarán de forma tan severa la economía iraní que generará pobreza, hambre e inestabilidad. De hecho, las autoridades norteamericanas ya se han jactado de ello, pues han advertido que las sanciones impuestas en los últimos meses han reducido en más de un millón de barriles diarios las exportaciones de petróleo, lo que ha supuesto una pérdida de ingresos de 2.500 millones de dólares. Daño que, de continuar, puede hacer tambalearse a Irán hasta caer derrocada. Pero ¿qué pasaría después?

Mientras EEUU aporrea irresponsablemente los tambores de guerra contra Irán, son muchos, entre ellos los europeos, los que sospechan a dónde nos conduce este interminable batallar. Y la respuesta, atendiendo lo ocurrido en el pasado (Libia, Irak, Afganistán o Siria) no resulta nada reconfortante, sobre todo, cuando todavía desprende calor el cadáver del Estado Islámico. Irán, de vencer el capitalismo, el imperio o el bien, se convertirá en un estado fallido mucho más pobre, enfermo y hambriento e infinitamente más alejado de la democracia y el desarrollo de lo que está hoy.

Conseguir que Irán se convierta en un país mejor, un lugar en el que se respeten los derechos humanos y florezca el desarrollo, la educación, la sanidad o la cultura no se consigue con guerras y neocolonialismo, sino con planes de desarrollo regional. Con acuerdos. Europa, anciana y casi desahuciada, lo ha comprendido, aunque haya sido a costa de unas consecuencias que han ocasionado una crisis tan severa que amenaza con su propio colapso. El Tío Sam, de momento, sigue agitando las pistolas, ahora también en Twitter.

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3 Comentarios
  1. alfredo alsamendi dice
    Se hizo con Chile, se hace con Venezuela (al magen de los errores y horrores propios de cada país). Generar miseria, hambres, pestes. En nombre de lapaz y a democracia, se propician golpes de estado y se alienta la guerra-en este caso -entre Irán y e Israel, eso sí, con la condiicón de que Israel puede usar armas nucleares y los iraníes no.
  2. Ugo Massu dice
    El futuro de la paz en el Medio Oriente depende en buena parte del éxito de la política norteamericana de presionar a Irán a abandonar su aspiración imperial. El régimen revolucionario islámico ha invertido tremendos esfuerzos militares de años a fin de lograr la aniquilación de Israel. Estos esfuerzos han incluido, entre otras cosas, proveer financiamiento y armas permanentes a Hezbolá, entrenarlo y capacitarle como fuerza de combate y equiparlo con más de 120.000 misiles para ser utilizados contra Israel; y ayudar a Hamas y a la organización Yihad Islámica palestina proporcionándole fondos, entrenamiento y armas, incluyendo misiles y en ocasiones hacer que operen de acuerdo a las necesidades de Irán. El Líder Supremo Ali Jamenei llamó reiteradamente a la destrucción de Israel, incluyendo un tuit el 3 de junio, 2018 que lee: “Nuestra postura contra Israel es la misma que siempre hemos tomado. #Israel es un tumor canceroso maligno en la región de Asia occidental que tiene que ser eliminado y erradicado: es posible y así sucederá. 31/7/91 #GreatReturnMarch”.
  3. elcacho dice
    Sr. Massu, se le ha vuelto a caer un trozo de “sionismo”…

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