Chef Javier Medvedovsky. RAW FOOD, ALIMENTOS “VIVOS”, SIN COCINAR Y SIN CARNES“Las modelos antes tomaban café, hoy toman jugos verdes”

“Da salud, ayuda a prevenir enfermedades, y gente con diabetes, hipertensión, celíacos, han mejorado mucho su calidad de vida”, afirmó el cocinero argentino.

La alimentación viva se basa en consumir los alimentos tal y como los ofrece la naturaleza, es decir, sin cocinar o, como mínimo, sin someterlos a grandes temperaturas, para preservar y potenciar los nutrientes.
El resultado es un festival de sensaciones, texturas, sabores, colores, proteínas, vitaminas e intención positiva que eleva nuestra frecuencia vibratoria.
Para aprender la filosofía, las técnicas, los secretos y más de sesenta recetas de alimentación viva que te transformarán a muchos niveles, que son un lujo para el cuerpo y el alma, una de las grandes figuras de la tendencia raw food, como lo es el chef argentino Javier Medvedovsky, te invita a conocer su libro “Espiritual chef”.
Todo esto y más se lo detalló a LA REPÚBLICA durante su visita –días atrás- a Montevideo este cocinero diferente.

¿Contame un poco de tu historia de vida previo a andar por el mundo promocionando tu filosofía de vida basada en la alimentación sana, viva?
-Nací una mañana de febrero en Buenos Aires en 1981. Me educaron en la Patagonia entre frío, viento y calor familiar.
En 2001 obtuve el título de “Profesional Gastronómico” otorgado por el Instituto Argentino de Gastronomía. Luego me especialicé como Oficial Panadero y cursé estudios de Cocina Japonesa, entre otros.
Desde 1999 hasta 2005 trabajé en restaurantes de diferentes estilos, hasta formar parte de restaurantes de 3 Michelín.

¿Cuándo y qué te llevó a hacer el clic en tu vida hacia la “raw food”?
-En 2004, tras varias experiencias vividas y mensajes que me trajo la vida, tomé conciencia de las reacciones que provocan los alimentos en nuestro cuerpo. Tuve un llamado interno y empecé a cambiar mi dieta, dejando los alimentos refinados y los lácteos. Más tarde dejé de comer animales. Cambié mi dieta y cambió mi vida.
Las razones fueron de salud, estando en Buenos Aires. Soy asmático y tuve un toque fondo cuando se me pincho el pulmón izquierdo. Estaba cocinando y me paso eso. Anestesia, quirófano y cuando desperté tenía un caño que salía de mi boca. Eso fue tocar fondos para mí.

¿Hasta ahí tu alimentación era tradicional?
-Si, aunque me movía en un ambiente donde se comían comidas sanas. Pero comía en restoranes con la M dorada y tomaba bebida negra efervescente, y tubos de papas crocantes. Me revelé y no quise taparlo más con medicinas y buscar porque me pasó. Fue un punto de reflexión fuerte. Me recomendaron ir a una médica china y me trataron con varias técnicas, como acupuntura. Ella me recomendó dejar de comer harinas y lácteos, porque genera mucosidad en mi organismo, lo que no sabía. Y ahí tome conciencia que los alimentos generan un efecto en nuestro organismo. Volví a las cocinas a trabajar y me encontré con harina y lácteos. Dije que si no los puedo comer, no los quiero dar tampoco. Ahí empecé a ver que hace cada alimento en el organismo.

¿Seguías en Argentina?
-No, llegué a España y siempre digo que me hice vegetariano comiendo jamón crudo del mejor en Madrid. Investigue diferentes dietas, y siempre trabajando y manipulando aún todos los alimentos, pero buscando alejarme de los que veía no hacían bien. Fui probando y compartiendo con personas que hacen parte de este mundo, porque no hay escuela que lo enseñe. Lo fui observando, aprendiendo y experimentándolo conmigo para hablar en primera persona. No soy un científico, ni un nutricionista, soy un cocinero.
En 2006, esta búsqueda me llevó a toparme con el mundo del raw food. Un Javier totalmente nuevo surgió. Me sumergí de lleno y se despertó en mí una profunda necesidad de transmitir a los demás este estilo de vida, filosofía y medicina desde mi propia experiencia.

¿Qué crees que este estilo de vida, de alimentación le aporta más a la gente?
-Tiene muchos beneficios. En lo físico se adelgaza mucho. Las modelos antes fumaban y tomaban café, hoy toman jugos verdes y hacer yoga. Son más espirituales, se conectan más con el otro. Es volver a los orígenes del ser humano, de estar más en conexión con la naturaleza. A nivel digestivo no estás tanto tiempo digiriendo. Hay gente que se regenera de enfermedades, como la diabetes, celiacos, hipertensión, obesidad, y además prevenir antes que curar. Da salud, y es la base de todo el ser.

¿Y tu propuesta la vas contando en charlas y en libros, como este último “Espiritual Chef”? ¿Qué tiene?
-Es mi marca, mi proyecto que ya lleva 9 años. En este libro de la editorial Urano defino mi conciencia en la comida, al principio parecía hippie. En la tapa tiene una palta, que es de mis preferidas. El relato es simple, para los cocineros profesionales y amateurs. También explico las técnicas, que utensilios usar y las recetas. Como muy buenas fotos de una experta en la temática como lo es Becky Lawton. La idea es hacer lo que comés con tus propias manos y partiendo desde productos lo más naturales posibles. Tiene todos los no; harina, azúcar, lácteos. Es el acto de comer por placer. Y todo bien explicado.
Metafóricamente hablando, como misión, yo quiero poner una semilla en cada ser y que esa semilla germine consciencia en el acto de comer.

¿Somos lo que comemos?

“Así es. Compro los alimentos que voy a usar lo más brutos posibles y les hago un proceso. Y aclaro que no soy en contra de nada, sino a favor de lo que pregono”, afirmó el chef.

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