#OpiniónLas mochilas en el museo de las alucinaciones

0 203

El uso de la clásica mochila,( en campaña morral), comenzó a tener difusión no hace tantos años entre los citadinos. Al comienzo tímidamente los estudiantes que antes llevaban sus libros y útiles en portafolios o cartapacios encontraron que aquel adminículo que ya tenía inmemoriales años era más práctico.

Claro que cualquier mochila si uno la sobrecarga tiene sus efectos directos sobre el organismo. Si además de lo que uno cargue en 1 0 10 mochilas le sumamos los efectos de algún psicotrópico a nuestro cerebro indudablemente andaremos a tontas y a locas con aquel peso que mas allá de lo que efectivamente pese, deberá cargar además lo otro. Una cosa es un borracho trasladando una botellita de 500 mililitros y muy otra cargando una damajuana de diez litros al hombro.

Obviamente que el peso de la mochila se agranda demasiado, acicateada por la sustancia ingerida que nos impide razonar con criterio y buen tino. Peor aún, si a los elementos mencionados le sumamos el intenso calor del verano y el mareo con los aplausos.

Seguramente no habrá un solo uruguayo que resista tanto peso especialmente si no tiene detrás una organización seria organizada y responsable que lo ayude. Por aquello que el esfuerzo solitario y cuasi anárquico tiende a diluirse en un voluntarismo sin frutos. Sabemos igualmente que detrás de esa prédica constante hay tal visión funcional a sus propios intereses, que se convierte en blanco de esos objetivos.

Pero veamos que contienen esas mochilas. Según se puede desentramar de tal revoltijo ideológico y mezcolanza neo-alucinógena,” No se deja desarrollar libremente emprendimientos e iniciativas”,¿ esa es la cuestión?.

Por partes dijo Jack… parece que abundan en forma notoria los emprendimientos para que se industrialice ese volumen de leche que los tamberos uruguayos destinan en más de un 70 por ciento a la exportación,¡ NO A LA LECHE EN POLVO!. Seguramente hay más de un solo uruguayo queriendo instalar con sus inversiones una planta de súper yogures, cremas de leche y quesos sabor cannabis a todo color y que el mundo estará obligado a comprarnos. ¿irá por ahí el delirio?

Hablar de exportación de terneros parece que tampoco es muy eficiente. “nos dedicamos a esto porque en realidad es mucho más positivo” le susurraron al mochilero además se vende en pie y casi sin intervención del estado que lo único bien que hace es entregarnos una caravana que si queremos y como buenos emprendedores podemos hacer que si es rosada se convierta en celeste por un arte de biribirloque. Ya lo dijo el sabio Olaso de Samosatrapa: todo lo que es tuyo es mío y todo lo que es mío era ajeno.

El mochilero añora las viejas épocas cuando sus patrones banqueros otorgaban préstamos y subsidios diversos a la industria de sus propios familiares que una y otra vez y uno tras otro fundían frigoríficos pero mantenían un apellido intachable. Se ve que el negocio en este país es muy difícil pero igual aparecen chinos, brasileros argentinos, venezolanos, o japoneses que engañados por los alucinógenos de la mochila, invierten en el negocio de la carne. O los nacionales que en forma sostenida y con trabajo familiar y con todos los gobiernos siguen adelante y rechazan ofertas para comprarles sus pesadas mochilas.

Ahora la cuestión es que el tren no me pase por encima. Si estoy alucinando es probable que el futuro no esté ligado a que todo camine sobre rieles. Pecado mortal. Nada de tocar al consorcio de los motores que desde los 80 tienen un monopolio. Mientras tanto el mochilero reclama por fuentes de trabajo y mejor gasto del estado. Importación de combustibles si: pero no a la importación de rieles.

Alucina con que vuelvan las viejas estancias cimarronas de miles y miles de hectáreas donde cada cinco años se embarcaban los novillos a la tablada nacional y con poquito daba para pagar los esmirriados impuestos que los amigos de turno fijaban, todo que se pudiera emprender con el excedente. la compra de otro pedacito de campo. Ese del ineficiente don José que con sus doscientas hectáreas no sabía producir.

Claro hoy ese mismo e ineficiente criador es el que tiene demanda por su ternero con diferentes opciones y entonces en las 200 hectáreas marca porcentajes de señalada altos. No es bueno para el eficiente emprendedor que espera alucinando y con mucho predio empastado darle quilos “eficientes y baratos ” y luego hacerle en la venta al frigorífico, una buena ganancia con mínimo esfuerzo.

Alucinamos con los valores de la energía eléctrica. Nos olvidamos fácilmente cuando nos levantábamos con un corte programado hoy y mañana también. Cuando había que esperar que el clima permitiera juntar agua o quemar fuel-oil para que a veces no y otras también se pudiera poner en marcha una maquinaria industrial. Efectos residuales que le dicen.

Nuestro mochilero ya alucinando del todo por fin en Florida dio ese pasito al que no se animaba abandonando el “closet” y saliendo a jugar en la arena política. Claro que ahora será mucho más difícil creerle como “periodista” y cada opinión seguramente estará plagada de sus alucinantes ideas ciudadanas. Como estrategia política debo reconocer que no es mala.

Salimos al ruedo con diez mochilas, las cargamos de piedras para que estén bien pesadas y usamos una tribuna “periodística” para posicionarnos. Al final hay que creer o reventar…el cannabis paga.

También podría gustarte

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.