#OpiniónLas guerras de antes y las de ahora

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Cuando nuestros antepasados, hace ya más 50.000 años se peleaban, era como iniciar una guerra. Eso sí, era con palos y piedras; pero el tiempo pasa y el arte de la guerra va teniendo muchos adeptos, nos solo para defenderse de lo hostil sino para conquistar de nuevos territorios, y en especial sus riquezas. Es seguro que los tiempos cambian y los sistemas de guerra también.

Las armas se van sofisticando, son cada vez más mortíferas. Hoy las batallas no son de 50.000 soldados de cada bando. La tecnología avanza de prisa y por diferentes carriles, los medios de comunicación, la propaganda juegan un gran papel. Ni que decir en los últimos años, el de las redes sociales con sus ya famosas verdades-mentiras. El mundo, en los últimos 2000 años jamás tuvo un día de paz en toda la Tierra.

Nuestro pasado en América Latina, cuya conquista comenzó a sangre y fuego en nombre de Dios, asesinó de distintas maneras a millones y millones de aborígenes. ¿Todo para qué? Para quedarse con sus tierras y riquezas, en provecho de una minoría brutal y poderosa.

Es claro, que venían de Europa en plan de conquista, y eran fuertes en organización, armas y tal vez culturalmente. No eran más inteligentes, eran más astutos. Los de aquí eran más ingenuos y confiados. Cuando la pólvora llega a Europa, procedente de China, revoluciona el arte de la guerra; en unos cientos de años aparecerán los cañones, pero también las armas cortas como trabucos y fusiles que sustituirán la espada, la lanza y el arco y flecha.

Todo iba quedando pronto para la conquista primero de América y luego África, por último Asia. Los reyes y los grupos económicos poderosos encabezaban esas conquistas. Aparecerán y caerán imperios como el español, inglés, portugués, holandés, de Alemania e Italia. Todos contra todos, colonia o factorías, todo sirve para saquear los países y llevarse sus riquezas. Pero los tiempos cambian y los métodos de lucha y saqueos también. En el siglo XIX comienzan las guerras por la independencia de los pueblos americanos.

En 1776 se independizan las 13 colonias del imperio inglés, en 1789 la Revolución Francesa traerá los cantos de Libertad, Fraternidad e Igualdad. Luego se independiza Haití de su opresor, Francia. En esos tiempos, la guerra no era solo con armas, que eran muy «primitivas». Los espías, informantes y la propaganda comenzaban a ser algo común. Los robos, confiscaciones, los bloqueos a ciudades y países enteros eran cosa común y brutal, pero costoso para el país que lo realizaba.

Hablamos de vidas, dineros e imagen. La aparición de nuevas armas trajo más matanzas, exterminios de poblaciones nativas a cuenta o por cuenta de los dioses, naciones y grandes señores poderosos, que peleaban a cuenta de ser serviles a los imperios. En 1914 los imperios se enfrentan, mueren millones de personas en las batallas, los enfrentamientos eran brutales.

La muerte comenzó a llegar de los cielos, aparecen los aviones y el uso de gases tóxicos hizo su trabajo. Sobre el final de esta guerra surge la Revolución Rusa, la que cambiará la historia del mundo, será en el futuro el Socialismo o el capitalismo. Se siguen perfeccionando la maquinaria de guerra, los medios de comunicación hacen su trabajo, es decir su propaganda. La industria armamentista se perfecciona como una de las primeras, junto a la de los medicamentos.

El papel de los medios de comunicación para informar y desinformar es fundamental. Es la época de la radio y la prensa, además del surgir de la TV. Pero es necesario el «espía», el informante, se realizan e inventan ataques, productos de nuevas guerras y nuevas masacres.

Siempre sobre los más débiles, siempre contra los pueblos desarmados. NO olvidemos Guernica, bombardeada por los nazis que apoyaban a Franco, el 26 de abril de 1937, bajo la operación Rugen, para atemorizar a los que apoyaban a los Republicanos.

La segunda guerra mundial, traerá nuevos cambios en el «arte de la guerra» y será la más costosa de toda la historia, tanto en vidas como en lo económico. Solo los soviéticos tuvieron más de 22 millones de muertos y unos 50 millones de heridos. Su industria sufrió destrucción del 70%, su red vial de carreteras y vías férreas casi desaparecen.

En Alemania casi nada quedó en pie. Inglaterra, Francia e Italia sufrieron los bombardeos, otros como en los Balcanes o Polonia la destrucción fue total. En el Pacífico, Japón pondrá su marca y se enfrentará con EEUU, que probará nueva armas que serán de destrucción total. Solo por aterrorizar a la población civil, EEUU lanza dos bombas atómicas. La primera el 6 de agosto de 1945 sobre Hiroshima y la segunda el 9 de agosto sobre Nagasaki. Murieron unos 400.000 civiles.

Pero de la raza humana, o sus dirigentes nada han aprendido. Nuevas armas para el exterminio han surgido, como la bomba neutrónica, las termonucleares, los cohetes teledirigidos, los rayos láser, el napalm que tanto usó EEUU en la guerra de Vietnam, el agente naranja que produce trastornos síquicos que fueron usados juntos con los defoliantes en el combate a la guerrilla colombiana, es decir la guerra bacteriológica. Pero esto está pasando a ser historia. Hoy se avanza en la guerra electromagnética.

El periodista Seth Schiesel del New York Time, se dedicó a investigar una nueva arma militar: las armas electromagnéticas teledirigidas, el Haarp. Esta nueva arma que está ensayando EEUU es de mucha precisión y sería la que se usó para confundir los aparatos electrónicos en la represa del Gurí dejando sin luz a casi toda Venezuela.

Y esto no comenzó ayer, hace mucho que EEUU, junto a científicos alemanes, trabaja en estos proyectos, se dice que el primer intento fue en 1976. Los tiempos cambian y los métodos para desarrollar una guerra también.

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