Jugó solamente dos partidos en el torneo y, nuevamente, deberá conformarse con pelear el UruguayoLas copas siguen abofeteando a Peñarol, que duró un suspiro en la Sudamericana

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Los sinsabores en las copas internacionales siguen aquejando a Peñarol. Y no solo porque no toca un trofeo importante hace décadas, sino también porque las clasificaciones son cada vez más infrecuentes.

Anoche Atlético Paranaense, un equipo brasilero del montón, le ganó 4-1 en el Campeón del Siglo (lo que arrojó un global de 6-1 en la serie) y lo eliminó de la Copa Sudamericana, en la que jugó apenas dos partidos.

Otra temporada más, Peñarol deberá conformarse con pelear el Uruguayo, objetivo poco ambicioso comparado con el de “ser protagonistas en América” que se plantearon los dirigentes a principios de año.

Un sueño imposible

En eso transformó el rendimiento de Peñarol su anhelo de meterse en la siguiente ronda de la Copa. Exceptuando los primeros minutos, que jugó con actitud dominante, presionando y con intensidad, el equipo del “Memo” López no ofreció durante el primer tiempo nada de lo que sus hinchas pudieran agarrarse para soñar con la remontada.

Muchos se ilusionaron cuando Gonzalo Freitas estuvo a punto de marcar el 1-0 con un tiro de media distancia a los 2’, pero esta murió poco después. Atlético Paranaense fue capaz de anestesiar el partido y lograr un panorama sumamente favorable para sus intereses, que se transformó en ideal cuando Leo Pereira puso el 1-0 antes de que se cumplieran los diez minutos y en medio de un desconcierto defensivo.

La pelota en la red fue una puñalada al corazón de los aurinegros, que para entonces ya fracasaban en una de las misiones con que salieron a la cancha.

Al equipo del “Memo” le costó salir del shock. El muro que separaba a Peñarol de la clasificación se transformó en montaña, tanto por el resultado adverso como por un funcionamiento que hacía más bien poco para ilusionar a su público.

El paso de los minutos y la quietud del tanteador alimentó la preocupación, que se palpaba en las tribunas y en la cancha. Se respiraba en el ambiente que cumplir el objetivo era prácticamente imposible, y todo el mundo actuaba en consecuencia.

Peñarol no generó fútbol. Se repitió, careció de sorpresa e insistió hasta el hartazgo con herramientas infructuosas. Llegó al arco rival solo esporádicamente, y, exceptuando el cabezazo de Freitas que Santos sacó volando contra el palo, cuando lo hizo fue inofensivo.

Preciso y paciente en la salida, Paranaense hizo lo que debía para reducir el margen de error y alimentar la desesperación de Peñarol, que no encontraba fisuras en la defensa rival. La falta de improvisación propia hizo lucir aún mejor a la última línea brasilera, que se fue al descanso sin haber tenido demasiado trabajo.

Una pesadilla

El segundo tiempo fue tan solo una extensión del martirio mirasol, que a las falencias de la primera parte le sumó nuevas para ofrecer una versión pobrísima.

Atlético Paranaense dominó aún con más claridad, y metió un tres goles con buenas jugadas colectivas. Entre los dos primeros, el “Cebolla” marcó un golazo que sirvió para descontar.

El trámite sirvió para confirmar las flaquezas de Peñarol en diversos aspectos. Las virtudes esporádicamente exhibidas en el torneo local ni siquiera asomaron la cabeza en una competencia más exigente. En contrapartida, los errores dominaron todos los rubros del juego.

Los hinchas que quedaban en el Campeón del Siglo casi agradecieron el pitazo de Vigliano, que le puso fin a la tortura. Insultos al técnico, así como reclamos a jugadores y dirigentes, pusieron el punto final de una noche negra.

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1 comentario
  1. william caseras dice
    El cronista de la nota entendió mal el mensaje de los dirigentes aurinegros al comienzo del año, no fue ser “protagonista en América”, sino que fue ser “protagonista en Zonamerica”, lugar donde se juntan los fanáticos aurinegros, para ver como a el equipo, lo “bailan” de lo lindo.

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