Las cooperativas de consumo ante los desafíos mundiales

Las cooperativas de consumo surgidas en el siglo XIX tienen cada vez más protagonismo a nivel mundial a partir de las profundas transformaciones sociales que sacudieron los cimientos del Estado de Bienestar, preferentemente en Europa.

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Es a partir de allí que se proyectan en América a raíz de la crisis de confianza en las instituciones tradicionales del sistema que durante las décadas neoliberales no fueron capaces de dar respuesta adecuada a los desafíos económicos y sociales.

En el mundo globalizado en el que vivimos, la realidad que se presenta es muy distinta a la de aquellos escenarios posteriores a la Segunda Guerra Mundial y cada día se hace más necesario dar nuevas respuestas a nuevos problemas, principalmente el desafío de dar mejor calidad de vida a los que menos recursos económicos tienen y a quienes por su condición de partida se ven impedidos de acceder a productos y servicios. Es a esa gran masa que apunta su atención esta modalidad cooperativa, que es el consumo, y por eso el crecimiento de estas organizaciones en la economía va ganando día a día más espacios.

El proceso de desarrollo del cooperativismo de consumo, tras su nacimiento en Rochdale, se fue difundiendo paulatinamente en Europa occidental y cobró relevancia en diversos países, la cual estuvo directamente relacionada a la importancia que le otorgó el Estado a este tipo de organizaciones.

Históricamente está demostrado que el cooperativismo estuvo vinculado al movimiento obrero, lo que no es producto de la casualidad, sino que las cooperativas de consumo juegan un rol muy importante desde su creación, dado que nacen a partir de estos impulsos, de masas de trabajadores organizados, con el legítimo propósito de mejorar su calidad vida a través del modelo de economía social, permitiéndoles acceder a productos alimenticios a precios inferiores a los que se ofrecen en el mercado. Al mismo tiempo, paulatinamente, una vez satisfechas las necesidades de alimento, fueron ampliando sus cometidos y las cooperativas de consumo se fueron convirtiendo en organizaciones abocadas a brindar servicios y a satisfacer necesidades de tipo asistencial y cultural, como las que ofrecía el «modelo rochdeliano», que antes se encontraban vedados para las masas de asalariados por los costos.

Este proceso se fue gestando en forma natural y con él los trabajadores fueron ganando espacios, ya que a pesar de tener pocos recursos económicos, esta modalidad de organización les permitió tener acceso con su salario a servicios y prestaciones que apuntan a satisfacer las necesidades integrales de las personas.

Las evoluciones del movimiento cooperativo de consumo, sus estructuras organizativas y mecanismos de gestión tuvieron distintos desarrollos vinculados a la importancia que el Estado otorgó a estas organizaciones, y por ello en algunos países el desarrollo fue rápido, en tanto que en otros, como España por ejemplo, este proceso fue más lento en relación a otros países de Europa occidental. No obstante, todos han alcanzado un alto nivel de desarrollo, ya que la economía social se está consolidando cada vez más.

Hoy estamos en condiciones de decir que las cooperativas de consumo, así como otras formas de economía social, pueden servir para aminorar muchos de los riesgos motivados por el proceso globalizador y en la medida en que estas se vayan desarrollando, ampliando y extendiendo su campo de actuación sin diluir sus valores y principios, estarán en condiciones de actuar como lazo de unión entre lo local y lo global, pasando a ser agentes de lo que se viene a denominar «glocalización».

El término «glocalizacio´n» fue acuñado en la década de los 80, en Japón, para definir ciertas prácticas comerciales con proyección económica y social. Desde el punto de vista económico refiere a la organización o comunidad que está dispuesta y es capaz de «pensar globalmente y actuar localmente».

El concepto implica que la empresa se adapte a las peculiaridades de cada entorno, diferenciando sus producciones en función de las demandas locales. En un mundo global en el que asistimos a una progresiva supresión de las fronteras a nivel económico, político y social, se incrementa la existencia de barreras culturales, generadas por las personas que defienden sus tradiciones de la globalización cultural que muchas veces y por motivación actúa desconociendo los particularismos.

Hoy estamos en condiciones de decir que las cooperativas de consumo, en los países que se consolidaron, jugaron roles de importancia. Las cooperativas de consumo tienen una función destacada en la transición nutricional por dos motivos: permitieron un abastecimiento más estable y de mayor calidad de los alimentos básicos de la dieta y facilitaron también la difusión de dietas más diversificadas al comercializar también diferentes clases de productos, como, por ejemplo, chocolate, café, azúcar, pastas de sopa y diversas clases de productos en conservas.

Poco a poco, a nivel mundial, las cooperativas de consumo apuntan a ampliar la gama de alimentos, incluyendo algunos perecederos tales como frutas, verduras o carnes, aumentando la gama de productos para ofrecer a los socios y apelando para su intención al comercio intercooperativo y vinculándose (aunque en nuestro país aún falta mucho) a las unidades productivas agrarias abocadas a la producción de dichos alimentos; a través de acuerdos intercooperativos se potencian mutuamente este tipo de organizaciones en beneficio del socio.

En el avance del cooperativismo hubo grandes mentores que nos dejaron su legado. Un ejemplo de esto es el jesuita y economista, ideólogo y mentor del cooperativismo español, Joaquín Pérez de Rabago, que dedicó su vida al estudio del tema. El veía en las cooperativas de consumo «una suerte de alquimia económica» en la que los gastos se transmutan en ingresos, el ahorro es engendrado por el mismo gasto y se convierte en fuente de capital.

Hoy nosotros lo vemos de igual forma: su filosofía perdura y nos inspira.

Por lo antedicho, en la Cooperativa de la Previsión Social tenemos como consigna que ante nuevos desafíos mundiales, el mundo del cooperativismo debe tener respuestas mundiales.

Consejo Directivo de la Cooperativa de la Previsión Social
Octubre 2019
Cooperativa Bancaria (C) 2018

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