#OpiniónLas anteriores reformas de Sanguinetti en educación superior

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Desde el regreso de la democracia el país ha atravesado un largo proceso de diferenciación, de conformación de un sistema universitario, de regionalización y de expansión de la cobertura, en el cual Sanguinetti ha sido uno de los artífices fundamentales en ese camino de democratización de la educación superior.

La construcción de una nueva arquitectura institucional se inició en su primer período, en el contexto de la restauración de la autonomía universitaria avasallada por la dictadura. Articular las tensiones entre el pasado y el presente al interior del mundo universitario fueron los ejes de un periodo marcado por «el cambio en paz» que derivó en la devolución de bienes, recursos, docentes y espacios políticos a una universidad que había estado en el centro de los conflictos en el periodo pre dictatorial, y que al tiempo fue el refugio de miles de repatriados que volvieron al país con el fin de la persecución. Sanguinetti fue el primer presidente en décadas en ser recibido en la Universidad estatal, en el marco del regreso de las autoridades universitarias anteriores al golpe de Estado, en un hecho con escasa sustentación legal pero con amplia legitimación política.

La estrategia política además se expresó en la Ley de Emergencia Educativa que restituyó a todos los docentes y administrativos, a la vez dispuso la no lesión de los derechos adquiridos de los demás funcionarios. Fue una complicada lógica de equilibrios entre actores enfrentados que buscaba construir un sistema no suma cero y superar los enfrentamientos institucionales de los 60. El camino fue la democratización del mundo universitario y en tal sentido se convocó a elecciones universitarias con lo cual se restauró la autonomía, pero se estableció que las elecciones se hicieran definitivamente por voto obligatorio y secreto, bajo el principio de representación proporcional y bajo control de la Corte Electoral que asumió el rol de convocar las elecciones, organizarlas y juzgar (con carácter inapelable) sus resultados. Desde entonces, los procesos democráticos en la Universidad tienen una alta legitimación y se acabaron las tensiones previas en esta materia.

En dicho marco se dispuso la sujeción de la docencia al currículo y a los planes de estudio, y se prohibió formalmente el proselitismo, sin perjuicio de la libertad de cátedra, promoviendo un camino donde el aula se constituya en el ámbito de formación exclusivo de competencias y no un espacio de lucha y adoctrinamiento, que en general ha contribuido hacia una dinámica universitaria centrada en la calidad y no en la política, y que aún se necesita facilitar más.

En el nuevo contexto, a pesar de las restricciones económicas, el presupuesto universitario de la UDELAR aumentó 138% en términos nominales al pasar de 24,8 millones a 59 millones de dólares entre 1985 y 1990, lo cual significó la duplicación de su participación en el presupuesto nacional al subir del 2,5% al 5%, marcando un camino que ha continuado desde entonces.

La restauración fue a la vez de reforma universitaria y se apoyóel inicio de la Universidad Católica del Uruguay en ese mismo año de 1985, que contribuyó a abrir nuevos caminos en la sociedad y en la educación superior al terminar el monopolio educativo. El impulso a la diferenciación institucional también se expresó en la creación de una nueva institución terciaria pública, el Centro de Diseño Industrial en la órbita del MEC, que gobiernos del FA posteriores transfirieron a la UDELAR.

En el segundo periodo de Sanguinetti (1995-2000) se alcanzaron enormes reformas en el sector de educación superior, con la aprobación de un marco institucional de regulación de la educación privada con los Decretos 308 y 309, que fijó el establecimiento de estándares mínimos de calidad y permitió la habilitación de nuevas instituciones universitarias. Ello contribuyó a diversificar la oferta, democratizar las oportunidades de acceso, incentivar una mayor eficiencia institucional y abrir un nuevo camino en el país en la construcción de capital social y humano.

Con ello se consolidó finalmente un subsistema de educación superior privada a través de asociaciones civiles o fundaciones sin fines de lucro, lo cual inició realmente otra fase la educación universitaria en el país. Aunque participó en su formulación, el Decreto fue objeto de un rechazo por la UDELAR ya que ponía en la órbita del Poder Ejecutivo la supervisión del sector terciario privado, que ella pretendía. El recurso fue llevado a la justicia donde fue rechazado, dejando claramente abierto nuevos caminos de funcionamiento del sistema de educación superior.

Otra gran acción de largo alcance del gobierno de Sanguinetti en educación superior refiere a la democratización del acceso a través de la regionalización de la formación docente terciaria pública gracias a la creación de 5 Centros Regionales de Profesores (CERP). Antes tal actividad era realizada exclusivamente en Montevideo a través del Instituto de Profesores Artigas y solamente un tercio de los cargos docentes en el nivel medio estaban ocupados por profesionales titulados del área. Con los nuevos CERP en Florida, Colonia, Rivera, Salto, Maldonado y Atlántida se cambió el panorama de la formación terciaria pública en el Interior y el sistema se democratizó abriendo enormes oportunidades para el interior del país.

Hoy estamos frente a otros tiempos, y hay nuevos desafíos. Para ellos Sanguinetti tiene como fortaleza su historia, especialmente el respecto a la autonomía, la expansión presupuestal, la apertura a nuevos caminos de acceso para expandir la educación superior en el sector público, privado y en el Interior especialmente, y el impulso a un sistema de regulación en la educación superior. Muchas de estas estrategias deberán ser profundizadas en los nuevos contextos de la sociedad y las tecnologías.

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1 comentario
  1. King dice
    Ponete la sonda viejo HD….

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