#IdearioLa URSS y el socialismo real: las cosas en su sitio

5 585

Resulta recurrente en la izquierda uruguaya -desde la caída del muro de Berlín hasta ahora- solicitar una autocrítica o revisión de lo que pasó en los años posteriores a la Revolución Rusa de 1917.

Una explicación y una revisión que se ha dado en cuentagotas y que como único saldo deja que cada vez que alguien toca el tema de la URSS aparecen las «ofensas» o la clásica retórica «comunistas vs socialistas», o para decirlo en términos más precisos, «comunistas afines al modelo soviético» vs «socialistas desde 1920 hasta Emilio Frugoni», que reeditaba viejas discusiones sobre la URSS, su modelo y su influencia en el mundo. Queda una versión peor aún de esas viejas discusiones, que es la de los defensores del capitalismo y el anticomunismo visceral que pone sus argumentos arriba de la mesa y termina lacónicamente en un «siempre lo dijimos y así pasó», posicionados en agoreros del apocalipsis.

Sin embargo, un análisis sereno, desapasionado, histórico, objetivo, que busque los por qué y deje enseñanzas al mundo y a su desarrollo, se puede encontrar en pocos lugares y en pocas bibliotecas. Y menos aún están presentes en los miles y miles de uruguayos que creyeron en el modelo soviético y se jugaron por él. Cada uno en general busca una explicación desde su mejor saber y entender, tomando actitudes diferentes según sean sus propias interpretaciones.

Sobre ese déficit intelectual y político; sobre ese terreno fangoso y con fuerte carga emotiva, de dolor, de justificación y de búsqueda de respuestas aún inconclusas, el precandidato del Frente Amplio Daniel Martínez realiza declaraciones descalificando ese proceso. Las reacciones de gran parte del colectivo de la izquierda lógicamente no fueron las mejores, lo que llevó a Daniel a un pedido de disculpas al darse cuenta que sus expresiones hirieron la sensibilidad de mucha gente.

La Revolución Rusa de 1917 fue el acontecimiento más impactante del siglo XX. Hay un antes y después de ese hecho histórico, y es casi imposible explicar los principales acontecimientos del siglo ajenos a él.

La URSS heredó el universo de los zares e intentó implantar una sociedad socialista en un estado pobre y atrasado donde el 85% de las personas se dedicaban a la actividad agropecuaria en un régimen con características feudales y apenas un 7,5% se dedicaban a la actividad industrial.

Lenin en sus primeros pasos intentó mediante concesiones a los inversores extranjeros que vinieran a invertir al país pero recibió un portazo como respuesta, el aislamiento internacional y el boicot comercial. La razón: las expropiaciones realizadas, la presión del viejo régimen zarista y el anuncio de un nuevo modelo opuesto al capitalismo. En ese marco debió desarrollar un universo autónomo y autosustentable política y económicamente.

En los años de construcción del socialismo 2/3 partes de su comercio internacional en los años 60 se realizaban dentro de su propia zona. El intercambio comercial con el mundo capitalista era muy escaso, de allí la necesidad imperiosa del mundo soviético para expandirse fuera de sus fronteras, única forma de sobrevivencia política y económica ya que había dos mundos separados habitando en un mismo planeta, y uno quería prevalecer sobre el otro.

La Nueva Política Económica (NEP) instalada por Lenin en 1921 era una vuelta a los conceptos del mercado en ciertas condiciones. Fue una política altamente discutida en la URSS y cuestionada por Trotsky primero y derribada por Stalin después; adoptando un modelo de industrialización pesada y masiva, bajo una economía planificada y centralizada por el Estado. Una copia de la economía de guerra instalada por Alemania en la primera guerra mundial.

La lógica económica era transformar una economía y sociedad atrasada en una economía moderna lo antes posible, en la URSS y en todos los países que adoptaran el socialismo.

La realidad indicó que durante los años 30 y los 15 años posteriores a la segunda guerra mundial las economías del campo socialista crecieron más que las economías de Occidente y que la crisis de 1929 que hizo añicos al mundo en general, no tuvo ningún impacto en la URSS.

Stalin condujo un período tormentoso. Pocos hombres en la historia de la humanidad se condujeron con una ferocidad, falta de escrúpulos y crueldad casi sin límites como él. Sin embargo es imposible desconocer su papel para salvar al mundo del fascismo y que contribuyó -con sus metodologías inaceptables- a la política de modernización acelerada que se practicó, sacando al país del atraso absoluto, imponiéndolo en contra de la mayoría de la población -sobre todo rural- a la que se condenaba a sacrificios extremos.

La industrialización del país se hizo con la emigración masiva de las poblaciones rurales a las ciudades, quienes tenían la oportunidad de salir del oscurantismo y la ignorancia. Quienes se quedaron en el sector rural debieron pagar más impuestos y menos seguridad; la política de colectivización de la tierra en cooperativas o granjas estatales convirtió una agricultura ineficiente en una agricultura tan ineficiente como antes pero a costos sideralmente superiores. Un absoluto fracaso.

La burocratización del modelo soviético fue otro problema insoluble. Ni siquiera Stalin pudo con los funcionarios estatales soviéticos, que crearon con los años una red donde de manera informal se ha calculado que el costo de las «propinas» llegó a ser igual a las importaciones del país.

El modelo soviético además tenía una gran inflexibilidad pues estaba pensado para un aumento constante de la producción, con un diseño y una calidad predeterminada. No permitía modificar la cantidad, ni mejorar la calidad o daba espacio a la innovación. Empezó en un crecimiento vertiginoso y culminó en un herrumbramiento que erosionó las bases de la sociedad y el sistema.

El sistema político fue particular en el que los marxistas se entregaron a la acción política. Un partido de vanguardia con una organización disciplinada y eficiente con revolucionarios profesionales fue la base de un modelo político autoritario con un centralismo democrático que la urgencia y la ideología acabó en la URSS con las libertades civiles y la tolerancia. No obstante en países altamente democráticos como el nuestro la construcción del Partido Comunista uruguayo -que mezcló una acción política revolucionaria permanente con un respeto a las tradiciones democráticas del país- terminaron en una experiencia única y exitosa en la historia política del Uruguay que ha dejado su marca en la influencia en la cultura de los uruguayos.

No todo es blanco y negro.

Es imposible negar la influencia y la gesta de la revolución rusa de 1917 y su proceso posterior. Es insuficiente el análisis si no entendemos el contexto en el que se desarrolló. Es miope no comprender que se trató de una experiencia que fracasó política y económicamente, lo que no invalida las ideas que la sustentaron.

Pues en la vida se gana o se aprende.

También podría gustarte
5 Comentarios
  1. ugo codevilla dice
    Creo que el escritor anónimo de este artículo olvida la fuerza de la «guerra fría». Antes de que llegara a la presidencia el vaquero Reagan, la URSS era una de las economías más fuertes del planeta y su desarrollo científico-tecnológico envidiable. Por otra parte, a Stalin se lo juzga desde un punto de vista occidental y eso lo encuadra en un entorno cultural muy distinto al que produjo al líder que derrotó a los nazis y puso punto final al holocausto.
  2. Idiana Garandan dice
    EXCELENTE APORTE PARA CONOCER LA HISTORIA, MIL GRACIAS, Y SALUDOS FRATERNOS
  3. ANTONIO ROMERO PIRIZ dice
    100 millones de muertos son los testigos mudos de lo que fue el «socialismo soviético». Nunca más.
    1. Pepe Le Pu dice
      Otro troll anormal repitiendo idioteces sin base… Me pregunto para que corno se molestan en «comentar» estas bol..deces…
  4. Mario Conde dice
    Ché, te olvidaste de comentar un poco sobre el ejercicio diario de las libertades individuales tales como la libertad de opinión, de expresar el pensamiento, de asociarse políticamente en partidos independientes, libertad de movimientos, de salir y volver al país todas las veces que uno quiera, etc., etc., etc. O sea esas cosas que cada uno de nosotros podemos hacer en cualquier momento, pero que eran imposibles en la vieja URSS. De eso no se habla?

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.