¿La Universidad como un partido político?

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En 2013 Astori, quien ejercía la Presidencia de la Asamblea General y del Senado, expresó que “ha habido comportamientos corporativos que han trancado propuestas de avance en la educación que impide que se llegue a mayorías especiales”. Así, nada profundo se propuso avanzar en reformas educativas. Expresaba la realidad de la educación del Uruguay, bloqueada por luchas de poder, intereses corporativos, enfoques ideológicos, y lógicas endogámicas distantes de la calidad y la evaluación, y que ha sido donde radica el fracaso del país en los diversos intentos de reformar la educación, y no en las propuestas, recursos o autoridades. 

En estos quince años, esas estructuras de poder fueron reforzadas, y lograron una mayor dotación de recursos especialmente en salarios y cargos, como parte de un paradigma por el cual la calidad se iba a alcanzar con más autonomía y más dinero. La realidad fue sin embargo distinta y los resultadosen general empeoraron. Y además, el mayor poder derivó en más persecución a los disidentes, amañamiento de los concursos, nepotismos y otros elementos que deterioraron la calidad, como hemos visto con la reciente renuncia de una académica de la Udelar. 

¿Pero podemos reducir todo a esos problemas estructurales del poder, o hay algo más profundo actualmente en el campo de la educación superior? Cómo analizara Bourdieu, debemos verlo como un espacio de lucha de poder y donde los actores dominantes tienden a resistir la alteración de sus poderes y beneficios. En este contexto la existencia de más recursos y más beneficios, produjo incluso un mayor abroquelamiento de las hegemonías dominantes. Pero más allá de esta reflexión como espacio de lucha y dominación de intereses sectoriales, sindicales, de concepciones ideológicas o pedagógicas, o de defensa de intereses y beneficios, cabe reflexionar sino estamos frente a una realidad más profunda donde los actores corporativos, especialmente en el caso de la Udelar, no está funcionando como un partido político, y en nuestro caso como uno integrante de la coalición de gobierno del Frente Amplio. No ya como un grupo de presión corporativo que defiende sus propios intereses que en general dominantemente son de beneficios para sus elites dominantes, sino como un ámbito dotado de una misión de poder en el sentido de Gramsci de hegemonizar el Estado para alcanzar el logro de sus propios intereses.

Se cumplen los diversos enfoques académicos. El politólogo Maurice Duverger define a un partido como una comunidad dotada de una estructura particular, caracterizada principalmente por las relaciones internas entre los miembros de la comunidad, en nuestro caso dado por un modelo consejista, poco eficiente pero altamente eficaz para construir consensos y erradicar disidencias. Para Sartori, un partido, es todo grupo político identificado con una etiqueta oficial que busca alcanzar obtener beneficios en cargos públicos, siendo su fuerte presión al interior de la coalición para colocar cargos su expresión. Finalmente en esta línea, para Alan Ware, un partido es una institución que busca influencia en el seno del Estado, a menudo intentando ocupar posiciones de gobierno.

Uno de los requisitos de los partidos es su relativa autonomía del Estado, y ello se ha conquistado en Uruguay al amparo de un marco legal de autonomía y cogobierno absoluto que no sólo ha derivado en una autarquía desde su inicio y con ello la pérdida de calidad y de pertinencia, sino de una relación frente al Estado basado en relaciones de fuerza y negociación para obtener recursos y espacios de mayor poder. Así, el Partido Udelar, y sus elites dominantes, ha tenido un rol preponderante en la conquista de cargos y en la obtención de beneficios para sus actores en estos quince años, fundamentalmente en la propia área del Ministerio de Educación, a través de representantes como Brovetto, Simon, o Erlich, y muchos otros en sus niveles inferiores. Asociado a ello ha conseguido recursos, especialmente salariales y de otros beneficios sin ninguna contraprestación, absorbido servicios de otros organismos públicos (EDI o ISEF), o marcos normativos que le han permitido mayor autonomía y manejo de recursos. La pelea por el Ministerio de Ciencia y Tecnología o por la ANII sin casos ejemplares.Hoy batalla para colocar al frente del Ministerio al ex rector Rodrigo Arocena como uno de sus representantes. 

Mientras tanto, los estudiantes han sido carne de cañón. No digamos los delegados en claustros o consejos que casi siempre han obtenido beneficios en becas, viajes y contratos, -sería muy buena una mirada a ese tema con objetividad legal- sino la gran masa estudiantil, esa que en más de 70% deserta y no logra concluir y que sufren la baja calidad de los procesos, desorden administrativo, escaso apoyo académico, profesores escasamente formados, y una vida darwiniana en aulas saturadas. 

Dos experiencias de estudiantes hoy enfermeros que conocí en una reciente intervención quirúrgica se me iluminaron como radiografía de miles de tragedias personales. Ella empezó en la Facultad de Psicología con clases de 300 alumnos y donde siempre había gente en el piso o parada. Estudiantes que hablaban y tomaban mate y todos apretados como sardinas en lata. Tenía que llegar horas antes para poder tener un lugar y las clases se daban en turnos distintos que complicaban su posibilidad de trabajar. Algunas pocas asignaturas tenían cupos de 30 que era donde realmente se podría aprender y cuando se abrían las inscripciones debía pasarse a la espera del momento exacto horas frente a la computadora con varias ventanas para poder inscribirsea las asignaturas y extrañamente en muy pocas veces alcanzaba a tener opción. Era el requisito para dar luego los exámenes ya que en la clase muy raramente se pasaba lista. A los dos años y medio abandono y tuvoque ir a una escuela privada a estudiar auxiliar de enfermería. Siente que fue una burla y un desorden. El otro caso, estudió la Licenciatura en Enfermería en la Udelar y las clases se daban en un cine con cientos de alumnos y las prácticas prácticamente eran imposibles de realizar y solo se reducían a mirar entre muchos. Sus padres le permitieron graduarse, pero siente que no aprendió.

En estos tiempos, la lucha estudiantil se canalizó a la consigna de vivir sin miedo, y no a la calidad, la equidad o al menos a un control de las aulas saturadas. Me hace pensar si fueron colocados meramente como carne con ojos pero sin uniforme, parafraseando a la frase que dijo Mujica respecto a los soldados cuando quiso criticar a Cabildo Abierto. 

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8 Comentarios
  1. Mario Conde dice
    En el URUGUAY ya lo es, e intolerantemente! Nadie fuera del dogma!
    1. Claudio Rama dice
      Casi religioso a pesar de ser la «universidad » el espacio por definicion de la diversidad y la ausencia de dogmas
  2. Jorge Laviano dice
    Por favor; que aclare a qué Sartori se refiere, ya que ese apellido ha tomado una relevancia recientemente en nuestro mundo político (no creo que sean la misma persona).
    1. CLAUDIO dice
      No, sin duda que no. Es un politologo italiano
  3. Abriendo caminos dice
    Muy buen artículo.
    1. Claudio Rama dice
      Muchas gracias
  4. Marcelo dice
    Nombras muchos autores señal de que poco aprendiste ….ya que la capacidad de síntesis desprendiéndose de los maestros es una muestra de aprendizaje !!!!!!! Y queres hablar de educación que curioso !!!!! Y en cuanto a qué los estudiantes canalizaron su lucha en vivir sin miedo y que no atienden a la calidad etc etc ES TU OPINION Y ES EQUIVOCADA !!!!!! Una cosa no quita la otra !!!! Estás aplicando la falsa dicotomía tan usada para dominar mentes de manera sencilla pero denigrante !!!!!!! la mejoría en la masividad se ha dado en muchas facultades pero para eso se necesita espacio o sea inversión y muchos horarios si claro o también querés que los horarios se adecuen a las necesidades de cada alumno…… en ccee ya no hay clases en cines como ocurría antes por ejemplo …….tu artículo es triste solo críticas sin proponer nada constructivo solo acusando a otros por pensar distinto !!!!!! Viva la democracia, régimen generosos si los hay, porque vos tenés la chance de escribir en la República y decir lo que decís !!!!!!
    1. Claudio dice
      Yo crei que haber leido era la necesario para poder pensar y hablar y tener opiniones fundadas.

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