Momosapiens tuvo una buena primera pasada, C 1080 regaló candombe homenajeando a su barrio y La Línea Maginot mostró algunas virtudesLa Trasnochada en gran noche

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Con un plantel muy renovado, esta versión de la mítica murga regresó al Teatro de Verano a defender un estilo que se le sienta bien.

Basado en un coro que rindió en forma impecable los dirigidos por Fernando Ponce plantearon un espectáculo de corte tradicional que funcionó por momentos.

La parte textual tiene altibajos que no le permiten enganchar definitivamente a los espectadores aunque, las interpretaciones individuales hicieron lo posible para sacarle jugo a un libreto que no da mucho juego.

Destacar el vestuario con el que se presentó el conjunto una fantasía carnavalera bien ideada y excelentemente realizada.

La batería tocó en el volumen justo y fue sostén de un coro que, con mucha potencia tuvo una notable dicción.

En resumidas cuentas un correcto trabajo de este señero título que ajustando en su segundo show podrá esperanzarse con lograr una clasificación que será peleada.

C 1080

Una de las grandes de la categoría pisó el ramón Collazo con un auto homenaje por sus 20 años y a la ves recordar la figura de Juan Ángel “El Cacique” Silva quien estaría cumpliendo nada menos que 100 años.

Si hay algo que distingue a la comparsa del Barrio Sur es la prolijidad con la que maneja el escenario. Una puesta en escena excelentemente pensada y maravillosamente ejecutada por parte de un plantel numeroso y consustanciado con la propuesta.

Éste recorrido histórico donde el personaje no solo cuenta la historia del barrio sino, los momentos que vivía el país desde su propia mirada.

Momentos sublimes como la apertura del mundial de Alemania en 1974 se recrearon maravillosamente y alcanzaron el máximo de aplausos.

Los solistas estuvieron muy ajustados en todas las oportunidades y el coro sorprendió por la limpieza con la que cantó.

El cuerpo de baile siempre apoya la escena y es fundamental en todo el espectáculo, cuando baila lo hace bien pero lo hace en contadas ocasiones.

En resumen, un gran año de este título que va por todo y se preparó para eso, quiere festejar sus 20 años, descorchando por marzo.

Momosapiens

Faltaban tres días para el momento de subirse al Collazo y el conjunto estaba muy pasado con sus tiempos, la preocupación del grupo se notaba cuando los vimos en el Prado “Tenemos que ensayar mucho pues estamos lejos de los tiempos ideales” nos comentaba un componente ese día pero, conjunto grande, experiencia, inteligencia y sobre todo talento solucionaron los inconvenientes sin mayores dificultades.

El conjunto redondeó un gran espectáculo y una primera rueda como hacía años no tenía.

La llegada de Enrique Vidal al grupo le dio una soltura y una solvencia interpretativa que ayudó a salvar algún pequeño olvido de letra de sus compañeros.

Las parodias funcionan en base al humor y la dupla Rubino – Vidal se come el show complementándose en forma notable.

Una gran escenografía muy funcional al espectáculo con un vestuario de lata factura.

Algo que este grupo deberá buscar un mejor rendimiento es en el aspecto musical donde las pistas se bajaban (seguramente sea un problema técnico) y por momentos parecía desfasada.

En líneas general una gran actuación de este grupo que apuesta fuerte en la temporada y estamos convencidos que, con un poco más de rodaje será protagonista.

La Trasnochada

Con su hinchada como protagonista la murga se presentó por primera vez en el mayor tinglado de momo.

Desde el comienzo plantea esa visión bipolar de los sucesos que van llevando a esa “Cuidad de la transa” con habitantes también peculiares.

El hilo conductor busca introducir al espectáculo con monólogos de humor que tiene suerte variada.

Lo más fuerte de la propuesta son los últimos 12 minutos donde se le canta un editorial duro tal cual es su estilo dejando la poesía de lado para pasar al mensaje directo logando el aplauso de la tribuna.

Se meten con todo y con todos sin mirar “pelo ni seña” incluso con la propia DAECPU a quien le espetan en la cara que no los representa.

La despedida es de esas joyitas para encuadrar, bien cantada, con fuerza y sobre todo volviendo a la poesía que caracteriza a este título.

La bajada es la mejor que se escuchó hasta el momento, la adrenalina del fina pudo subir un poquito los tonos pero el grupo la “bancó” muy bien y su hinchada en la escalera (otra marca en el orillo de este título) se lo agradeció al mejor estilo hinchada futbolera.

Resumiendo, otro buen año de la murga que viene a jugar el campeonato y queda bien posicionada para ello.

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