La Rendición de Cuentas: un enfoque integral

Como hemos dicho muchas veces la política presupuestal es un eje central que muestra la visión política del gobierno. Y al mismo tiempo la rendición de cuentas es una expresión de la política pública del pasado, o sea del año 2020, y del futuro, es decir, cómo se va a resolver la postpandemia. De eso hablaremos acá.

Lo haremos en 5 puntos.

I) El gasto público

El gasto público de 2020 se redujo en 2% respecto al gasto de 2019 ajustado por inflación. Ese 2% significa 309 millones de dólares.

O sea que hubo ajuste fiscal en la medida que se redujo el gasto público.

Si tomamos en cuenta el gasto extrapresupuestal derivado del Fondo Covid en grandes números compensó la caída del gasto presupuestal. Es decir, en año de pandemia con 100 mil personas pobres más, con 60 mil puestos de trabajo perdidos y con miles de empresas cerradas, no creció el gasto público.

Volveremos al Fondo Covid en un punto más adelante.

Primera conclusión: En año de pandemia no hubo expansión del gasto para enfrentar sus consecuencias.

II) ¿Menor gasto público es recorte o ahorro?

2.1 La perspectiva desde los incisos.

El gráfico 1 nos dice que, de los 309 millones de dólares de reducción del gasto en 2020, los más relevantes fueron los gastos sociales y la inversión pública:

O sea, entre gasto social e inversión pública básica, 174 Millones, es decir el 58% del total.

Si sumamos subsidios y subvenciones, donde están muchos aportes a organizaciones sociales y diversos créditos (donde están los subsidios Fonasa y a los Gobiernos departamentales), la suma nos da 275 millones, es decir, llegamos al 90%.

2.2. La perspectiva desde los componentes del gasto.

Desde esta otra perspectiva la reducción del gasto se centró en salarios e inversiones. 86 millones en salarios (40% solo de la ANEP) y 124 millones en inversiones, o sea, entre ambos el 70% del total. Es claro, como dice la teoría económica y la práctica de la mayoría de los países hoy, que las inversiones deben jugar un rol contracíclico para compensar la caída de la economía y el impacto especialmente sobre el empleo. No solo no crecieron, sino que fue en porcentaje el rubro de mayor caída del orden del 15% respecto a 2019.

Entonces nos preguntamos: ¿dónde estuvo la mayor eficiencia? ¿En las menores horas docentes, en las muchas viviendas que dejaron de construirse, en los menores recursos para INAU? ¿En contraer la inversión del MTOP?

En el caso de ASSE el gasto cae y apenas se compensa con el Fondo Covid, aunque ASSE debe atender en 2020 20 mil usuarios más. O sea, una caída del gasto por mes y por persona atendida.

Segunda conclusión: hubo recorte de los gastos esenciales para la gente.

III) ¿Existía más margen para gastar?

El gobierno basó su estrategia de gasto en la regla fiscal aprobada en la LUC.

Según los datos de esa regla, el déficit proyectado fue de 6,6% y fue 6,3%, lo que significa que sin incumplir la meta fiscal se podrían haber gastado 140 millones de dólares más.

Tomando en cuenta las otras 2 reglas fiscales sucede lo mismo. En el caso del tope del gasto, vinculado al crecimiento potencial de la economía de 2,3% y el gasto creció 0,7%, da que el gasto podría incrementarse en 270 millones de dólares. Y respecto a la regla fiscal del tope de deuda se quedó por debajo del tope de 3.500 millones en 387 millones.

O sea, por lo menos había 140 millones más para gastar y el endeudamiento de Uruguay lo permitía.

En situación de pandemia el gobierno aumentó 1,8% sobre PBI el déficit fiscal, cuando el promedio de América Latina fue un aumento de 5% y en la Unión Europea 8,8% sobre PBI.

Tercera conclusión: con su propia regla fiscal el gobierno gastó menos. Ellos orgullosos de sobrecumplirla. Para nosotros, una vergüenza.

IV) El Fondo Covid.

El gasto en el Fondo Covid, según consta en la rendición de cuentas para gastos en salud, políticas sociales, laborales y productivas, fue del orden de 500 millones de dólares, 1% del PBI, lo que como ya hemos dicho nos ubica en los lugares más bajos del mundo. 168 en 187 países y en los mal llamados países emergentes 78 en 96.

Y en el análisis del gasto lo social es alarmante. Según los datos presentados por la ministra el gasto adicional fue del orden de 6 mil millones de pesos, es decir 0,3% del PBI y llegó a 840 mil personas en 9 meses y medio de pandemia. El gasto por persona y por mes fue de 750 pesos. La cifra habla por sí sola, si tomamos todos los miembros del hogar baja a 574 pesos por mes y por persona.

Hubo sectores para los que no hubo nada, ni medidas puntuales 1 o 2 meses, como los artistas, los monotributistas, los salones de fiesta, etc. entre otros.

Cuarta Conclusión: en el gasto de Fondo COVID fuimos de los peores del mundo y los resultados evidentes: más pobreza, menos empleo, más cierre de empresas.

V) El Futuro

La rendición de cuentas no solo rinde cuentas del pasado, sino también del futuro.

En primer lugar, el ajuste fiscal se confirma en el resto del período. En el año 2020 el gasto público representó el 29,5 del PBI, mientras que esperan llegar al 2025 con 25,9% del gasto primario sobre el PBI, lo que significa 3,6% menos del PBI. Para dar una idea económica si la relación de gasto sobre PBI se mantuviera los 5 años en 29,5, el mayor gasto a lo largo del quinquenio sería de 7.500 millones de dólares, sólo 2.400 el último año.

Se puede decir que el gasto 2020 está influido por el gasto Covid, pero es claro que buena parte de esos aumentos se hicieron para financiar gastos que deberían ser permanentes, vinculados a mayores atenciones sanitarias, o apoyos a empresas, etc. Pero cualquier manera si comparamos con 2019, igual el gasto sobre PBI es menor en 2%, en 2020 respecto a 2019. Y el menor gasto acumulado ni más ni menos que 4 mil millones de dólares.

En segundo lugar, ese menor gasto está sustentado en que los salarios y las pasividades caerán 1% del PBI en esos años. Como hemos dicho, gasto social y salarios y pasividades, esos son los ejes del ajuste fiscal pasado, presente y futuro.

En tercer lugar otro punto importante es que en el gasto Covid hay mucho de permanente, sea en gasto de atención en salud (refuerzos para la atención) o las tobilleras, por ejemplo. Si en 2022 ya no estará el fondo Covid, ¿cómo seguirán estos gastos? Seguramente bajarán.

En cuarto lugar, finalmente un tema central del futuro es qué pasa con los ingresos de las familias trabajadoras, tanto sea por la evolución de salarios, de empleo y de pasividades. Esto es relevante ya que 70% de los hogares viven de un salario y una jubilación. Y no hay nada sobre esto. La reactivación económica se basa en las empresas líderes y no hay previsiones de apoyos ni de incrementos salariales de los que no se habla. Tampoco hay políticas acticas de empleo y subsidios. Y es claro que en Uruguay la reactivación justa y extendida depende del mercado interno. Las empresas de menos de 100 ocupados son el 66/ del empleo. Y además esto tiene un efecto virtuoso pues un shock de demanda tendrá efectos positivos en la economía.

Sin embargo, nada hay sobre salarios; nada hay sobre empleo.

Quinta conclusión: Seguramente tendremos en estos 5 años concentración del ingreso.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Opinión