#OpiniónLa primavera de las urnas y las banderas del pueblo

Este país ha conseguido abatir la pobreza en tasas sustanciales y ha logrado distribuir la riqueza mejor que en el resto de América Latina, aunque han subsistido bolsones de miseria en zonas específicas del oeste de Montevideo y en pequeños poblados del Interior profundo.

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La educación media y superior ha conseguido llegar a departamentos claves del centro, norte y noroeste del país y la salud pública ofrece acceso, incluso a especialidades avanzadas, a los sectores medios y bajos de la población.

La enseñanza y la salud son gratuitas a todos los niveles. Es el país más igualitario del continente y ha tenido un crecimiento sostenido de su economía, con un desempleo de un dígito.

Una consistente movilidad ascendente ha permitido salir de la pobreza a nuevos segmentos de la ya gruesa clase media uruguaya, incorporando nuevos contingentes al consumo y a los beneficios de la vida en sociedad.

Estas transiciones muestran una clase media segmentada y compartimentada, todavía con estratos en riesgo permanente de caída. Además de los «recién llegados», quedaron sedimentos de una vieja clase media en decadencia y, a todos los niveles, se notan los estragos que producen en el empleo los cambios tecnológicos y el empuje de nuevos grupos sociales en transición desde la pobreza.

En todo el Interior, se percibe el descenso estructural de la vieja clase media rural, víctima de los cambios técnicos, de las grandes superficies de campos extranjerizados y los nuevos cultivos depredadores que destruyen la tierra y envenenan los ríos.

La pobreza, siempre al acecho, tiene un núcleo duro y se puede contemplar en zonas marginales de la capital del país y en pequeños rancheríos de campaña. En una nación que progresó visiblemente en los últimos doce años, con crecimiento consistente del PBI y aumento del poder adquisitivo de los salarios, la economía del país logró la autosuficiencia energética y una incipiente corriente de diversificación de los mercados.

Una parte de los avances deberá acreditarse al progreso técnico y científico de los tiempos, y otra a la acumulación de conquistas culturales que son patrimonio de la sociedad en su conjunto.

Pero los últimos gobiernos han sido activos conductores de las políticas sociales que lograron superar parte de las barreras de la desigualdad. Cumplidos tres ejercicios al frente del Poder Ejecutivo y la administración pública, y ello a pesar de los logros ya referidos.

El partido de gobierno ofreció flancos que debilitaron sus resultados. Por una parte, dirigentes que no soportaron dejar la «oposición» para pasar al «oficialismo», el temido trauma de pasar de las ideas y proyectos al impacto de la realidad dura y pura, en un pequeño país del tercer mundo; por otra, la rémora de la burocracia estatal y, no menos que todo esto, la invasión de nuevos conversos, trepadores de última hora, adoradores de los cargos, los títulos y el dinero.

Por la contraparte, la alianza de los grupos de poder, grandes empresarios, terratenientes y banqueros, en coalición con los propietarios de medios de comunicación masivos (radios, tevé, diarios), apuntalados desde el parlamento por los llamados «partidos de oposición».

Hubo también errores, improvisaciones y malas decisiones. Así fue como quedaron grandes «grietas en el muro». Como la enseñanza, los «discos duros» de la pobreza, las «ayudas», subvenciones, o beneficios sociales sin supervisiones y los titubeos y vacilaciones frente al delito rampante, cuya víctima preferente han sido los débiles y desprotegidos.

Construcción social igualitaria y democrática

Las vacilaciones, los errores y las contramarchas no invalidan un proyecto de país y mucho menos una construcción social igualitaria y democrática.

Una democracia con gremios autónomos y Consejos de Salarios, con libertades plenas y partidos políticos en competencia, todavía en transición hacia formas más plenas de participación y empoderamiento de la ciudadanía, con fallas y retrocesos, es un modelo para las repúblicas hermanas y nadie querría caer en la ingenuidad de poner en riesgo semejantes libertades y derechos.

América Latina la diversa, la violenta, la mestiza, territorio de dictadores sanguinarios y campo de prueba de la expansión norteamericana cada vez más desembozada, se debate hoy en una lucha fratricida a la que no son ajenas las grandes potencias. Se pretende forzar las conquistas obreras, los derechos de las mujeres, la enseñanza laica y gratuita y la salud para todos, repartir las empresas públicas y filtrar los accesos a la enseñanza superior.

¿Cómo defender los derechos? Con la gente. Con las urnas. Y si no, en la calle.

Pero las grandes causas se logran con unidad y por encima de banderas.

Wilson Ferreira, saliendo de la cárcel y viendo entre la multitud ondear banderas que no eran nacionalistas, dijo:

«no son de nuestra colectividad, pero junto a las nuestras ondearon, desde el golpe hasta hoy, cada vez que hubo que enfrentar a la dictadura». «Al lado de las nuestras estuvieron apoyando la maravillosa huelga general con que el pueblo uruguayo recibió el golpe de Estado.»

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4 Comentarios
  1. Mario Conde dice
    Este Licenciado (como SEndic?) afirma: «¿Cómo defender los derechos? Con la gente. Con las urnas. Y si no, en la calle» O sea, si no ganamos, salimos a la calle a imponer nuestra visión. Muy democrática la visión del Licenciado (como Sendic?). Ah!, tampoco dice quien es «el pueblo», sobre todo si no ganan en las urnas…¿Siganan los otros, esa mayoría no es «pueblo»?
  2. Mario Conde dice
    Muy interesante! Este Licenciado (como Sen dic?) afirma: «¿Cómo defender los derechos? Con la gente. Con las urnas. Y si no, en la calle» O sea, si no ganamos, salimos a la calle a imponer nuestra visión. Muy democrática la visión del Licenciado (como Sen dic?). Ah!, tampoco dice quien es «el pueblo», sobre todo si no ganan en las urnas…¿Si ganan los otros, esa mayoría no es «pueblo»?
    1. Marcelo dice
      vos sos botarate decime por favor que es un chiste lo que decis ……. un ejemplo nada más ….supongamos mañana te dicen a vos trabajador que ya no te ajustaran tu sueldo ni siquiera por inflación y además beneficios que tenías no van más …..y todo esto porque el gobierno de turno apoya eso con leyes o sin ellas es decir por omisión…… que vas a esperar 5 años o salir a la calle a reclamar ….hacer paros y demás medidas de protesta para cuidar tu bolsillo y poder vivir con dignidad ???? decime vos que harias ????
      1. Mario Conde dice
        Mira, primero haría una autocrítica para ver porqué llegamos a eso. Luego lo pondría en el orden del día de la próxima reunión del Comité de Base. Haríamos un debate, y elevaríamos la síntesis a la Coordinadora. Luego debatiríamos en las Coordinadoras, y elevaríamos una propuesta a la Mesa, para que la incorporase en la agenda del próximo Plenario. Entretanto, conversaríamos con los camaradas del Picheneté, y movilizaríamos la unión obrero-estudiantil. Y sobre todo, sobre todo, buscaríamos la bendición del Supremo Pontífice PP I.

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