La poeta es una obrera

Me encontré con Virginia Brindis de Salas cantando en los ómnibus de Montevideo. Fue un día que había mucha gente, el chofer le erró a la parada, y ella bajó corriendo. La puerta del fondo quedó abierta, y detenida frente a mí, vi a una niña diminuta con un unos diarios en sus manos. En un segundo, estaba pidiendo para pasar; entonces me bajé con mi guitarra, para que ella entrara.

Virginia, fue la primera poeta negra afrodescendiente que editó un libro en Latinoamérica. Nació en Montevideo, Uruguay, en 1908. Activista política por los derechos de los afrodescendientes, y por alguna razón muy misteriosa, su obra fue estrangulada por la cultura de su propio país.

Conocí sus pregones a través de una publicación realizada por la periodista Isabel Oronoz, en «Rompiendo Silencios», donde reedita los dos libros publicados por la poeta: «Pregón de Marimorena» y «Cien cárceles de amor»; como también algunas entrevistas que aclaran un poco los motivos de que las letras de Virginia hayan sido silenciadas y olvidadas casi que para siempre.

La poeta maldita

Con la idea fija de encontrar alguna información más específica sobre el «silencio» que aún rodeaba la vida de Virginia Brindis de Salas, empecé a deambular por las calles de Montevideo, cargando mi guitarra, cantando sus poemas musicalizados en mi voz. Hasta que luego de un año, encontré a Graciela Cardoso: quizá, la única persona que parecía interesarle la obra de ésta poeta maldita.

Graciela, también poeta, había conocido a la hija de Virginia. Y como compartían a la misma peluquera, esperamos un par de meses más, hasta que la peluquera logró ubicarla.

Así llegué a entrevistar a Iris Unguet, una mujer casi ciega, con todo el dolor de la historia de su madre entre sus manos, y una ventana abierta a los hibiscos rosados que aparecían en el pelo de su hija y bisnieta, que escuchaban con asombro la historia de sus antepasados.

«Mi mamá fue una poeta negra, amiga de Juana de Ibarbourou, vivían casi pegado, por calle 8 de Octubre, a la altura del Hospital militar. Eran amigas. Nicolás Guillén…ah..sí, sí…vino a mi casa, recuerdo como si fuera hoy ese día. Ella recibía cartas de Gabriela Mistral, si hasta de Eva Perón fue amiga».

Virginia no es Virginia

Durante años, la autoría de la obra de Virginia se adjudicó a Julio Guadalupe; siendo esto desmentido, años más tarde, por el investigador Marvin Lewis. Por ese motivo, sus versos no figuran en las primeras antologías de poesía afrodescendiente de Uruguay, recopiladas por Alberto Britos Serrat.

Basta leer su obra, para entender algunas cosas:

«Voy a hablar brevemente, pues el tratamiento ocular que me trae a Buenos Aires, me impone un reposo a mis ojos que me sustrae por ahora, casi completamente a mi amada tarea de escribir, por último no quiero dejar de hablar de dos hombres de mi raza y de mi sangre, que en esta gran ciudad magnífica, tuvieron una corona de gloria y su cruz de martirio: Claudio Brindis de Salas y Gabino Ezeiza».

Viriginia, se refiere a quiénes ella llama «Mis dos tíos ilustres», para denunciar con dolor, su propia historia.

Sin embargo, lo que la poeta tal vez no sabía, era que Claudio Brindis de Salas, probablemente, haya sido su padre.

«Cien cárceles de amor» escribió, y tal vez eso sea la evidencia clara de los cien años de injusticia que hay atrás de su historia.

Actividad política

Colaboró activamente en la Revista «Nuestra Raza» (periódico que impulsó el accionar político y cultural afrodescendiente durante más de quince años, en el período de 1939 y 1948, en Uruguay) y fue cofundadora del PAN, Partido Autóctono Negro, fundado por Salvador Betervide (asesinado durante la dictadura de Terra, con solo treinta tres años).

Perteneció al Círculo de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores Negros (CIAPEN) del Uruguay.

Fue una mujer independiente económicamente. Logrando realizar la publicación de sus libros a través de sus propios medios.

Según lo que me contó su hija, en los viajes que realizó a Buenos Aires, tuvo contacto con Eva Perón, con quién hizo un vínculo que la llevó a formar parte de la radiodifusión Argentina, aunque no se conozcan registros de esto.

La historia cuenta, que la invitación de Eva Perón a Virginia, surgió luego de leer la obra «Pregón de Marimorena».

Su poesía política y realista, es una denuncia viva de la opresión y la discriminación hacia su raza. Un documento histórico que no tiene otro cometido que dejar escrito todas las injusticas vividas en esa época.

Escribió Gabriela Mistral a su amiga:

«Un largo silencio se ha prolongado entre Ud. y yo; siempre recuerdo, nuestra amistad nacida en Argentina, querida hermana en triunfos y en dolor; luego de darme una fiesta espiritual con su precioso y valioso Pregón de Marimorena, que llegó hasta el rincón sus dos poemas de su próximo segundo libro : Mi corazón y el sueño de Abuelo Mon.

Le augurio éxitos y sé que nada la hará cambiar de rutas: cante querida Virginia que Ud. es la única figura entre su raza en Uruguay; en Los Angeles se conoce su poesía, en el Oeste.

¿Ño canta más romanzas Y lamentos?…» Virginia, la Marimorena

El primer poema publicado de Virginia fue «Mi corazón», en el diario «La Acción», en Melo, Cerro Largo.

En 1946, publicó su libro «Pregón de Marimorena» una denuncia social sobre los derechos de una trabajadora canillita de la época, y todos los problemas sufridos por ser negra y pobre.

Probablemente, la historia que inspiró a la poeta, sea autobiográfica. Y haya sido una forma de poner en palabras el sufrimiento vivido en la piel de su propia historia.

Su vida transcurrió entre Montevideo, Melo, San Carlos y Argentina; donde falleció en 1958. Sus restos se encuentran en el Cementerio de La Chacarita, Buenos Aires.

Su hija no desea la repatriación de sus restos. Tampoco se suma a homenajes, pero sí colaboró con dos entrevistas y la autorización de la musicalización e investigación que vengo haciendo con la obra de su madre.

Así, como denuncia Marimorena, Uruguay todavía le debe a Virginia Brindis de Salas, el verdadero lugar que ocupó su obra.

Sus poemas, han sido traducidos al alemán, inglés y portugués. Y su trabajo es estudiado en las Universidades de EEUU, Cuba, Chile, Brasil y diferentes círculos literarios de América Latina y el mundo.

LA HORA DE LA TIERRA EN QUE TU DUERMES
(A los escritores del Uruguay)

La hora ciega a los otros
que viven del otro lado.

Amigo, quítate la venda
quítate la venda
que a ti te ciega en este,
quítate la venda.

Es hora de dejar libres
pasiones y ocios mentales.

Amigo bulle mi sangre
mientras la tuya se estanca;
quítate la venda, quítate.

La hora sangró la tierra,
fortalece una simiente;
¿qué cosecharán tus manos,
tus dos manos bien inertes?

Ay, ven por el cuesta arriba
que fácil es cuesta abajo
ir llevado por el viento
del triunfador justiciero.

Busca perlas en la luna
en su luz anacarada
baja tu vista a la tierra
que ella da luz escarlata.

Busca el lirio entre los vientos
que amortaja las montañas;
con tu cuerpo en sus entrañas 1
muerto un cuerpo mil y un muerto.

Es la hora del de abajo
y aquí no hay napoleones
ni dianas abanderadas
donde rugieron cañones
y socavaron la tierra
7 cientos de miles de bombas
desprendidas en los aviones.

¿Dónde están los sentimientos?

Allá en los ríos que sangre
se echó a correr por sus cuencas.

Corre el vocablo en el viento.

Quítate la venda, quítate;
quítate la venda de tus ojos.

No dejes morir tu mente
que idealizó el pensamiento;
la hora trae su angustia
por mar y aire, ya es tiempo.

Quítate la venda, quítate.
Amigo todo es materia
y ella golpea a la puerta
de tu corazón herido
en esta hora tan cierta.

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