#OpiniónLa orquesta sigue tocando

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La Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.) publicó un trabajo titulado » La reversión de la privatización de las pensiones. Reconstruyendo los sistemas públicos de pensiones en Europa Oriental y América Latina.2000-2018″.

Entre 1981 y 2014 30 países implantaron sistemas de ahorro individual obligatorio. 14 en América Latina, 14 en Europa Oriental y la antigua Unión Soviética y 2 en Africa. Ningún país desarrollado implantó este sistema. De los 30 países, hasta el año 2018, 18 ya lo revirtieron total o parcialmente.

Entre los 12 que aún lo mantienen, se encuentra Uruguay.

La conclusión del estudio es contundente, y no admite dos lecturas «Considerando que el 60 por ciento de los países que habían privatizado los sistemas públicos de pensiones obligatorias han revertido la privatización, y teniendo en cuenta la evidencia acumulada de impactos negativos sociales y económicos, se puede afirmar que el experimento de la privatización ha fracasado. La privatización de las pensiones no dio los resultados esperados.»

Los fundamentos para la conclusión radican en que ninguna de las promesas que hicieron quienes implantaron estos sistemas, se cumplió.

Se sostenía que promoverían un aumento en la afiliación, ya que, al aportar para si mismo, en su propia cuenta, significaría un incentivo para que el trabajador se quisiera registrar. Esto, no solo no sucedió, sino que se vio un retroceso en algunos países. En Uruguay, tuvo ciclos de baja y crecimiento durante la vigencia del sistema, asociado a otros elementos ajenos al ahorro individual, por lo que, en el mejor de los casos fue inocuo.

También se sostenía que se vería un aumento en las prestaciones, en nuestro país, se sostenía que el beneficio era tener «dos jubilaciones», y que el sistema no tiene topes de pago. Esto no sucedió, sino que la primera generación de jubilados se vio en muchos casos perjudicada. (cincuentones perjudicados). Y efectivamente el sistema no tiene tope de pago, pero en los hechos, no llega a los mínimos. Y en el caso de los aportantes voluntarios, las únicas diferencias favorables se dan por una bonificación a cargo del sistema de reparto.

Se sostuvo también, que la administración privada, sería mas eficiente, y mas barata, entre otras cosas, por efecto de la competencia. Señala la O.I.T, que en el mundo esto no solo no sucedió, sino que los costos se incrementaron, lo que afecta el nivel de prestaciones, ya que se cobra del dinero «ahorrado» por los trabajadores. En Uruguay, en el 2017, fue necesario dictar una ley que limitara las comisiones cobradas por las AFAPs, ya que estas, en conjunto con las primas de seguro, en algunos casos superaron el 25% del dinero aportado por los trabajadores. Mientras que el BPS, en 2018, volvió a registrar una baja en sus costos.

El costo de transición fue mucho mas alto de lo previsto. El mantener dos sistemas «paralelos», dotando de recursos a los sistemas privados, mientras se debe seguir pagando las prestaciones del sistema público, generaron un costo fiscal que en muchos casos obligó a revertir la situación. En nuestro país, se discute mucho el «déficit» del sistema administrado por BPS, pero no se menciona que en el mismo momento se está transfiriendo al ahorro individual, cifras muy superiores al «déficit». En definitiva, si no existiera el sistema de ahorro individual, nuestro sistema sería, desde hace varios años, altamente superavitario.

La existencia de estos fondos de ahorro, según se decía, fomentarían el mercado de capitales y el crecimiento de la economía. En el Uruguay esto no sucedió, el mercado de capitales sigue teniendo escaso desarrollo, y desde que está vigente el sistema, hemos pasado por la peor crisis económica de nuestra historia, y el ciclo de crecimiento mas fuerte y duradero que hayamos conocido. Y en nada de esto ha tenido incidencia el sistema de ahorro.

Por estas, y otra serie de razones que no enumeramos por entender que no sucedieron en nuestro país, 18 de los 30 países que implantaron estos sistemas, los han eliminado, total o parcialmente.

En base a estas experiencias, la OIT enumera once pasos que recomienda seguir, para los países que decidan revertir el sistema, o sea, los últimos 12, entre los que está Uruguay.

Iniciar el diálogo social para generar consenso, y realizar campañas de comunicación. El diálogo social funciona en Uruguay desde varios años, y en varios aspectos. El último ejemplo lo dieron las 3 delegaciones sociales en el BPS, que convocaron a los candidatos presidenciales a presentar sus propuestas en Seguridad Social, bajo la premisa que el mecanismo para cualquier reforma es el diálogo con los actores políticos y sociales. En relación a las campañas de información, sería necesario, ya que, las AFAPs, hace muchos años, que bajo el fundamento de informar, se han dedicado a «propagandear» el sistema.

Integrar un comité técnico tripartito para la reforma, encargado de diseñar e implementar la renacionalización del sistema. Esta experiencia ya se ha realizado en Uruguay en dos instancias, en las cuales se acordaron las reformas tanto del 2008, como del 2012.

Sugiere también promulgar leyes que definan las principales características de un sistema de reparto con beneficios definidos, de conformidad con las normas de seguridad social de la OIT. Este aspecto ya está vigente en Uruguay, ya que, al haberse conformado un sistema de pilares, se mantuvo el sistema de reparto.

Crear un ente administrador público de las pensiones que garantice la gobernanza tripartita. El BPS funciona bajo estos parámetros, por lo que, sería un paso que Uruguay no necesita dar.

Transferir a los afiliados del sistema privado al público. Tampoco sería necesario, ya que, el sistema público siempre fue el que gestionó las afiliaciones, y lo hace actualmente.

Transferir los recursos acumulados de las cuentas individuales. Este paso, el Uruguay lo viene haciendo sin complicaciones, con los recursos que tienen los cincuentones que eligen pasarse al sistema administrado por BPS, y que se transfieren a un fideicomiso.

Establecer las nuevas tasas de cotización y comenzar a recaudar las cotizaciones al nuevo sistema público. Tampoco sería necesario, ya que las tasas de aporte son las mismas para ambos sistemas, y siempre fueron recaudadas por el BPS, asumiendo todo el costo, en un caso, este sí, único en el mundo, y altamente beneficioso para las AFAPs.

Clausurar el mecanismo de recaudación de cotizaciones del sistema privado. No seria necesario, ya que nunca recaudaron, y como expresáramos, siempre se lo hizo el Estado, y gratis.

Implementar los servicios de inspección y los mecanismos de cobranza de las cotizaciones. Tampoco sería necesario, ya que los servicios siempre existieron por parte del Estado, y una vez más, sin ningún costo para las AFAPs.

Crear la unidad o entidad encargada de la gestión de las inversiones del régimen público de pensiones. En la implantación de la opción para el cambio de régimen de los cincuentones, se creó un fideicomiso, que gestiona la inversión de este fondo, sin perjuicio, que existen mas de una agencia estatal que realiza esta tarea.

Finalmente sugiere, clausurar el ente de supervisión y regulación de las pensiones privadas, lo que, tampoco sería necesario en Uruguay, ya que, los entes que intervienen tienen otra serie de funciones que cumplían antes del sistema privado, y seguirán cumpliendo luego de desmontarlo, como es el caso del BPS, el B.S.E o el B.C.U.

En definitiva, de los pasos que han dado los 18 países que han desmontado el sistema privado de ahorro individual, la mayoría, Uruguay no necesita realizarlos, por lo que, la dificultad para desmontar el sistema no seria un fundamento, pareciéndose mucho mas a una excusa.

Es bueno destacar, que en el informe no se menciona que el desmontar estos sistemas haya provocado ninguna tormenta financiera, ni los países hubieran visto degradada su imagen financiera internacional, ni los poderes judiciales hubieran impedido la aplicación de la reversión.

Es momento de tomar decisiones. Podemos salvar a los músicos, o, al igual que en el Titánic, dejar que la orquesta siga tocando, sabiendo, que mas temprano que tarde, todos, nos vamos a ahogar.

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1 comentario
  1. […] OPINIÓN La orquesta sigue tocando. Gabriel Salsamendi, Especialista en Derecho del trabajo y Seguridad Social. En La República l Opinión, 01-09-19 La Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.) publicó un trabajo titulado “La reversión de la privatización de las pensiones. Reconstruyendo los sistemas públicos de pensiones en Europa Oriental y América Latina.2000-2018″. (*) Entre 1981 y 2014, 30 países implantaron sistemas de ahorro individual obligatorio. 14 en América Latina, 14 en Europa Oriental y la antigua Unión Soviética y 2 en África. Ningún país desarrollado implantó este sistema. De los 30 países, hasta el año 2018, 18 ya lo revirtieron total o parcialmente. Entre los 12 que aún lo mantienen, se encuentra Uruguay. Seguir leyendo […]

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