Con “La velocidad del paisaje”, fluye la voz de Luciana Mocchi“La música es mi forma de vida”

Tras vencer sus miedos a estar “sola” en el escenario, la joven cantante se “tira el agua” encabezando un proyecto colectivo, que refleja que su música es nueva y con canciones que nadie hizo antes, donde escucharán lo que “Lú” siente cuando canta.

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El próximo jueves 29 de agosto, en la sala Zitarrosa, y a partir de las 21.30 horas, la cantante uruguaya de 23 años Luciana Mocchi presentará su primer trabajo discográfico como solista, que es independiente, y lleva más de tres años de arduo tarea, no sólo de ella, sino de un grupo que la rodea y aconseja, conformado por más de 20 artistas de nuestro país, y de casi toda Latinoamérica.

“La Velocidad del Paisaje”, que es el nombre de este CD, y del espectáculo que hará en la Zitarrosa, tiene canciones fusión, que van desde el tango y la milonga hasta el rock, el pop y el funk.

Las entradas para el mismo están a la venta en todo el país, en la RedUTS, RedPagos y Tienda Inglesa, además de la boletería de la sala.

Por más info: www.soundcloud.com/lucianamocchi o www.facebook.com/lucianamocchi.

Para saber más acerca de “Lú” Mocchi, REVISTA QUÉ VIDA dialogó con ella, la cual nos contó cómo se inició en la música y con qué se van a encontrar las personas que vayan al toque y compren su disco.

 

¿Cómo surgió en tu vida la música?

 

-Siento que no surgió, porque es algo que siempre estuvo ahí y que después fue creciendo. No puedo separar mi vida y la música, para mi son la misma cosa. Cuando tenía seis años mi madre me enseño a silbar. Improvisaba y jugaba con mi padre a imitar a Roger Whittaker. Desde que tengo recuerdos siento la necesidad de crear, escuchar y emitir sonidos de alguna manera. Mis padres me ayudaron a que explorara eso que me estaba pasando, estudié piano, un poco de canto y así empecé a adquirir herramientas para expresarme mejor a través de la música. Integré varias bandas y proyectos colectivos, pero siempre me faltó creer un poco más en mi. En el año 2009 empecé a tocar con mi nombre. Hasta ese momento me daba pánico decir “estas canciones son mías, y este es mi proyecto”. Tocando con bandas era más un “nosotros somos esto” y no tenía que exponerme tanto. Me daba mucho miedo mostrarme y que vieran que también siento cosas. Después aparecieron colegas que me hicieron creer más en mi y en las canciones, como Lea Bensasson, Eli-u Pena, Yayo Serka, y otros amigos que me trajo la música.

 

¿Qué influencias tiene tu estilo de cantar, letras, cómo te movés en el escenario?

 

-Mis influencias van desde el rock al tango y la cumbia. Escucho mucha música de India, Brasil, Argentina y también uruguaya. Me influye casi todo lo que escucho porque me gusta experimentar y escuchar música nueva. Las letras que escribo son historias reales o inventadas que cuentan mi forma de ver el mundo, la ciudad, las personas. En el escenario me gusta conversar con la gente, interiorizarme y sentir con el público. Creo que un espectáculo es el conjunto de lo que pasa arriba y abajo del escenario. La gente es parte del show, y es una parte muy importante, sino no tocaría públicamente. Hoy el mundo está bombardeado de información, sonidos, imágenes, y que la gente vaya a un show y escuche merece muchísimo respeto porque es lo que le da sentido al mensaje. Cuando toco me transformo, voy a lugares adentro de mi que ni yo conozco y saco hacia afuera lo que hay en cada uno de esos lugares. Conecto mucho con los músicos, con las canciones y con cada una de las personas que escuchan porque la música es mi forma de vida, y es el canal que elegí para mostrar lo que soy.

 

¿Cómo es eso de que hay una iniciativa colectiva detrás de una cantautora?

 

-Somos un colectivo,  y en ese colectivo, yo pongo solamente las canciones. Los músicos aportan a la par. El proyecto está formado por músicos y técnicos de Montevideo y Buenos Aires, y recientemente se sumó al equipo Emiliano Betancourt (Venezuela), ingeniero de mezcla y mastering. Nos beneficiamos mutuamente, tanto en lo musical como en lo económico. Todos apuestan a algo con su trabajo para el proyecto, y saben que ese algo va a suceder, porque sino apostarían a otra cosa. Creen en el mensaje y en la música, y eso hace que el proyecto se sostenga. Laura Sandoval (artista visual y diseñadora) es quién está dirigiendo el arte de todo el proyecto, desde el diseño de un flyer hasta el arte del disco, los spots, la imagen. Pablo Cazarré es fotógrafo y tiene registro de imagen y video de todos los espectáculos que hemos hecho. Ellos dos encabezan todos los trabajos gráficos y visuales junto a colaboradores como Martín Wozniak (cineasta), Lucía Martí Pastre (fotógrafa) y Joaquín Moreira (fotógrafo).

 

¿Qué es “la velocidad del paisaje”?

 

-Es el resultado de ese trabajo colectivo que por momentos se detuvo por falta de dinero, después hubo dinero y no hubo energía, después hubo dinero, había energías y no había tiempo, y así se hizo todo el disco. Es un disco, pero también es un espectáculo, porque refleja lo que hacemos cuando tocamos en vivo. Parando, andando, volviendo a parar, muy acelerado por momentos, y en otros demasiado quietos. Empecé este disco en el año 2010 con Martín Musotto (Argentina) como productor. Teníamos planes de grabarlo a principios del 2011, pero después de varios meses de trabajo nuestra relación no funcionó. Él se volvió a Buenos Aires y yo a Montevideo, sin embargo había hecho la selección de temas, organizado las estructuras, y me había ayudado muchísimo a conocer más mis propias canciones. Empezamos con los músicos a buscar otra receta, y cuando nos quisimos acordar estábamos ensayando, haciendo arreglos, y produciendo cosas. Leo Anselmi (bajista) y Damián Gularte (cantautor), me guiaron mucho en las decisiones. Cuando quisimos acordar estábamos grabando el disco. Ahí aprendí que todo va a la velocidad del paisaje, y que todo fluye. La receta que funcionó en este caso era la opuesta a la que estábamos buscando. La receta era justamente dejar de buscar recetas y dejar de fluir. Meterse en el paisaje, andar a esa velocidad y sacar la foto. Cuando eso sucedió terminamos de grabar el disco. En el paisaje hay múltiples nacionalidades, Musotto terminó siendo el pre productor y es argentino, Juan Maurín también, Yayo es chileno, Luis mexicano, lo mezcló un cordobés (José Pomilio) y lo mezcló Emiliano Betancourt, un venezolano. Y los Esteban Pesce (batería), Leo Anselmi (bajo), Nico Selves (guitarra), Maria Viola (cello) y Beto Ponce (guitarra), que son uruguayos. Y no fue pensado, cada persona apareció en cada momento y aportó desde su lugar.

 

¿Por qué lo considerás un producto artístico único e independiente?

 

-Es único porque mi música es nueva, son canciones que nadie hizo antes. Eso no significa que mi música sea buena, pero lo bueno de crear música, es que estás aportando melodías y líricas nuevas al planeta. Son canciones propias, producidas en casa, grabadas orgánicamente en un estudio de grabación, y todo ese material hoy es nuestro, es nuestro aporte al mundo. Somos más independientes de lo que quisiéramos, porque cuesta mucho más imprimir librillos, comprar cajas, replicar discos, que firmar con un sello y que se encarguen de todo, pero somos los dueños de todo lo que producimos y ahí está lo bueno de la independencia. No quiere decir que esté en contra de las productoras o los sellos, me gustaría trabajar con una, pero hoy, esta es la manera.

 

¿Qué buscás con que el 80% de los temas fueron grabados en vivo?

 

-Grabamos en estudio, cada uno en una cabina aislada, pero mirándonos y haciéndolo en simultáneo. No fue económico, porque no hay muchos estudios en Uruguay que ofrezcan esa posibilidad, es bastante más costoso, pero priorizamos cuidar la energía que se genera cuando ensayamos, cuando tocamos y conectamos energéticamente cada uno con el otro. Para mi la magia está en eso, cuando estás ahí tocando e intercambiás miradas con los músicos o cuando surge un arreglo espontáneo. En el disco hay dos canciones improvisadas, “Historias” e “Impás”. En ellas participan dos músicos que admiro mucho: Luis Guzmán y Yayo Serka (bajista y baterista). A Yayo lo conocí en Nueva York y gracias a él conocí a muchos músicos allá, porque la música conecta cuando los músicos nos escuchamos entre nosotros. Ellos vinieron de gira con Lila Downs y se sumaron a grabar en el disco. Nunca lo pensamos, simplemente se dio de esa manera, estaban en Montevideo y nos propusimos grabar, fuimos al estudio y quedaron las primeras tomas, y eso es lo que somos. No podemos inventar más ni ser otra cosa. Lo grabamos en vivo para conservar y cuidar lo que sentimos al tocar e intentar transmitirlo de la mejor manera. Quién lo escuche no va a poder transportarse a ese momento, pero va a escuchar exactamente lo que tocamos ese día, a esa hora, en ese lugar. No nos interesó hacer un disco perfecto porque no somos perfectos. Hicimos un disco totalmente humano, con defectos y virtudes.

 

¿Qué va a ver el público en tu toque del 29 en la sala Zitarrosa?

 

-Quién se acerque va a poder ver lo que siento cuando canto, y lo que siente cada uno de los músicos que tocan, además va a poder comprar el disco, que estará a la venta ahí y luego los futuros espectáculos. Vamos a hacer un espectáculo de canciones fusión, que van desde el tango y la milonga hasta el rock, el pop y el funk. Tocaremos todo el disco y algunos temas inéditos. Creo que es una buena experiencia para conocer un proyecto nuevo, que aunque tiene años de trabajo, será representado enteramente por primera vez ese día.

 

La banda “híbrida”

 

Desde Argentina:

Andrés Villaveirán (pianista)

Juan Maurín (guitarrista)

Diego Samamés (trompetista)

Desde acá:

Leonardo Anselmi (bajo)

Esteban Pesce (batería)

Diego Soca (guitarra)

Tato Cabrera (sintetizadores)

Pablo Sánchez (saxo tenor)

Tati Cordero (saxo baritono)

Noel Abella (violonccello)

 

FRASES:

“No puedo separar mi vida y la música, para mi son la misma cosa”

“Las letras que escribo son historias reales o inventadas que cuentan mi forma de ver el mundo, la ciudad, las personas”

“Cuando toco me transformo, voy a lugares adentro de mi que ni yo conozco y saco hacia afuera lo que hay en cada uno de esos lugares”

“Parando, andando, volviendo a parar, muy acelerado por momentos, y en otros demasiado quietos, eso es este disco”

“No nos interesó hacer un disco perfecto porque no somos perfectos. Hicimos un disco totalmente humano”

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