Esta luchadora social montevideana, de 65 años, fundadora de la Asociación de Familiares y Víctimas de la Delincuencia (Asfavide), contó a la REPÚBLICA sobre las conquistas en materia de derechos humanos que su equipo ha logrado en el país«La mujer tiene que hacer valer sus derechos, pero sin confrontaciones»

Sobrevivir a la muerte de un hijo y convertir esa tragedia en perdón y amor al prójimo suele ser el acto de misericordia más grande en la vida de alguien. Graciela Barrera de Novo es testimonio de ello, un día, en medio de la pena y el dolor más intenso que puede padecer una madre: la pérdida de su primogénito a manos de una rapiña, decidió convertir su vida al servicio de quienes han sido víctimas del crimen en el Uruguay y dijo: «En memoria de mi hijo, lucharé para que no hayan más Alejandros en el país».

La luchadora por los derechos humanos del Uruguay conversó con la REPÚBLICA sobre las conquistas que ha logrado, con ayuda de otras familias, la Asociación de Familiares y Víctimas de la Delincuencia (Asfavide), creada a raíz de su tragedia personal, en el 2012.

Graciela contó que hasta el día de hoy han ayudado a unas 3 mil personas con apoyo psicológico, jurídico y social y atienen semanalmente a 61 personas.

Además, esta luchadora social, que ya es reconocida por ser un dechado de virtudes, visita las cárceles del país para llevar un mensaje de amor y tolerancia para quienes han delinquido, dicta charlas para corregir al que se ha equivocado y aconseja a los que más necesitan de una mano amiga. «La clave para erradicar la delincuencia en el país está en la educación, pienso que la mejor arma es un libro, desde lo intelectual podemos ser un mejor país, una mejor sociedad», aseguró Graciela.

«Yo empecé a formar parte de la Comisión Honoraria del antiguo Patronato Nacional de Encarcelados y Liberados, que actualmente es la Dirección Nacional de Apoyo al Liberado (Dinali), en plena creación de Asfavide, allí empecé a dar charlas a ver si podíamos juntos buscar soluciones para combatir la violencia, creo que juntos, en base a charlar y buscar soluciones, podemos encontrar el camino para que las personas que se equivocaron y no valoraron la vida de mi hijo, puedan corregir sus vidas», dice Graciela, llena de mucha certeza esperanzadora.

El detonante para cambiar

Alejandro, el hijo de Graciela, le dejó una nieta de dos años que hoy en día es una adolescente, cuenta ella que en el momento que pierde a su hijo, no podía seguir sumergida en un mundo de lágrimas porque no ayudaba a su pequeña nieta en nada, entonces, tomó la decisión de hacer algo que honrara la memoria de su hijo y a la vez forjaría el mejor ejemplo de vida para su generación: Se unió a otras dos familias que conoció de manera fortuita y atravesaban la misma agonía, pensaron en hacer algo para trabajar en pro de las víctimas que siempre fueron objeto de derecho y «allí nace Asfavide, se logró que los dolientes de las victimas pasaran a ser sujeto de derecho».

«Entonces empezamos con muy poquitas cosas para tratar todo lo que a las victimas les faltaba, luego de ir haciendo ese camino, conseguimos la Ley 19.039 (Pensión a las Víctimas de Delitos Violentos), el Ministerio del Interior nos ayudó mucho al igual que algunos parlamentarios, así empezó nuestra lucha», relató Graciela, montevideana que creció en el barrio Malvín Nuevo, cuenta con 65 años, una espléndida salud y una extrema motivación para seguir apoyando la lucha contra la delincuencia en el país.

En el 2014 –prosigue contando- se logró gracias a un comodato del BPS, un local que se lo asignan al Ministerio del Interior, entonces Asfavide ya contaba con locación, la cual debía compartir con el colectivo Mujeres de Negro. «Así logramos tener la sede, pero lo maravilloso es que ese local estaba muy deteriorado y fueron las mismas personas privadas de libertad del Polo Industrial del Comcar las que nos ayudaron a reformarlo, yo había charlado con ellos en la cárcel, y el día que lo inauguramos, el 28 de agosto de 2014, mientras daban los últimos toques de pintura, nosotros, familiares de víctimas y ellos, estábamos unidos, festejamos ese logro juntos y para mí fue realmente satisfactorio».

Aparte, manifestó Graciela, han logrado la adhesión de una gran cantidad de personas voluntarias al equipo de Asfavide, quienes luchan codo a codo con una gran vocación al servicio, incluyendo los Procuradores de la Udelar, son unos 30 aproximadamente.

«Logramos un convenio con el Ministerio del Interior y la Universidad de la República y hoy por hoy la asociación cuenta con el primer Consultorio Jurídico donde se hace Penal, además tenemos nueve psicólogos honorarios que atienden a las víctimas, y dos chicas a las que le falta poco para graduarse de Trabajo Social, también trabajamos en conjunto con Dinali, porque se nos da muchas veces que las familias de un victimario también son víctimas, o madres que tienen hijos presos y a la vez hijos fallecidos, es un trabajo muy fuerte, que nos llena de satisfacción y honra la vida de mi hijo».

Sin duda que los logros son infinitos aunque Graciela sueña con que Asfavide salga de Montevideo y llegue a todo el interior, para ello, están trabajando fuertemente en buscar recursos, donaciones especiales. «No podemos dejar el interior aparte, hay mucha gente sufriendo por causa de la violencia, cuando se comete un delito son dos familias que sufren, y por eso hay que estar, vivir, escuchar, cuanto más escuchás más sabés los caminos que hay que seguir».

Sostiene que cada paso que da es una enseñanza, «mi vida está marcada por un antes y un después, es algo que nunca hubiera creído, que existía un mundo diferente al que yo imaginaba, vamos aprendiendo en cada paso que damos, nosotros trabajamos mucho para que en el Código del Proceso Penal (2017) hubiese una Unidad de Víctimas, y justo eso es lo que hacemos, buscamos soluciones y no nos quedamos en una esquina gritando, creo que la tarea es primeramente buscar soluciones».

La justicia restaurativa

Graciela piensa que en el Uruguay «debiera existir la justicia restaurativa», también llamada justicia reparadora o justicia compasiva, que es una forma de pensar la justicia cuyo foco de atención son las necesidades de las víctimas y los autores o responsables del delito; y no el castigo a estos últimos ni el cumplimientos de principios legales.

«Hay muchos medios que no son sólo las cárceles, claro, depende siempre de los delitos, que a su vez tenemos que trabajar, lo que me propongo es que no hayan más Alejandros muertos, partiendo de eso, tengo que trabajar con la persona que cometió el delito y cuando sea liberada debemos darle las herramientas para que no reincida porque si no ya tiene marcado el boleto de regreso a la cárcel», aconsejó.

«Desde ya te digo que estamos trabajando, desde Asfavide, para poder demostrar que no hay mejor arma que un libro, eso lo debemos reforzar no sólo desde las escuelas, entonces tenemos que hacer un llamado al mundo, no podemos trabajar una sola pata porque la mesa es de cuatro, si no nos quedamos rengos. El primer año de vida de una persona es fundamental, hay que trabajarlos desde que están en la panza. Hay tanta chiquilinada que tiene hijos y son como sus muñecos», dijo Graciela sobre abordar el problema desde la raíz.

Insiste la defensora de los derechos humanos que Asfavide «seguirá trabajando por el día después, para que no hayan odios ni rencores, trabajamos con la Unidad de Víctimas de Fiscalía, con Dinali para ayudar a las personas a que se reinserten en la sociedad. Pero tenemos que partir de la base que la sociedad la conformamos todos y con amor se puede hacer mucho para poder salvar esta sociedad, es un camino, cuando empezamos no había nada para las víctimas, y hoy existe como sujeto de derecho, y si iniciamos ese camino, podemos hacer mucho más», manifestó al referir que para este año esperan materializar un proyecto para abordar el tema de las adicciones a las drogas en los jóvenes.

Feminismo

Sobre el feminismo y en torno al Día Internacional de la Mujer, ella cree que «no podemos olvidarnos que somos parte de un todo, yo, quizás por los años que tengo, considero que sí se tiene que hacer valer la mujer y exigir los derechos que corresponden, pero no me gustan las confrontaciones, yo no Salí a matar por lo que le pasó a mi hijo, así que sí estoy de acuerdo con la lucha que da la mujer para obtener el lugar que le corresponde, no estoy contra el feminismo, pero creo que hay formas y formas de luchar, una de ellas es la lucha intelectual».

Considera Graciela que el tema de los femicidios también hay que abordarlo desde la educación, «aunque es un suceso que ocurre dentro del hogar y es algo muy particular, allí tenemos una función como escuela, donde más tenemos que educar a los niños y niñas, se pueden trabajar desde muchos ángulos las bases para no delinquir, si no es con educación y con respeto, no se podrá erradicar la violencia de género. Allí también debe estar el compromiso del docente, no puedo dar vuelta a la cara, también tenemos que ayudar».

La trabajadora por la justicia social se despide haciendo un llamado importante que hace desde el corazón a todo el Uruguay. «Lo que más me gustaría es que la gente sepa que en Asfavide tienen un lugar donde recurrir, que nosotros cuando nos pasó lo que nos pasó no teníamos a nadie, allí en cambio cuentan con una mano amiga, los esperamos para abrazarlos y darles nuestro apoyo incondicional. Si vieran cuanto se puede recoger sembrando».

2 Comentarios
  1. Ana dice
    Hay que demostrar aptitud y no irlo proclamando

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