DESACIERTOLa legalización de la marihuana

Según la versión del Ministerio del Interior, en el Uruguay hay unos cincuenta mil delincuentes con mayor o menor peligrosidad que están sueltos

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También el informe oficial habla de unos diez mil presos con una reincidencia del 60%, a lo que se le suman miles de narcotraficantes en las calles. Y agrega el informe que hay dos mil rapiñeros presos, que se tienen registrados ocho mil ochocientos, o sea que hay más de seis mil seiscientos en la calles. Los propios informes reconocen que las bandas “tal o cual” dominan determinados barrios de Montevideo así como también otras ciudades del país. Esta situación la venimos denunciando desde hace años y recién se empieza a reconocer cuando estamos perdiendo la guerra contra el crimen organizado y el narcotráfico.

Por otro lado, las cifras oficiales muestran que solo el 8% de los jóvenes en Uruguay llega a la universidad, y que el 50% no termina el liceo debido, en parte, a que la gran mayoría provienen de los llamados “pases sociales”, o sea, la orden de que hay que pasarlos para cumplir las estadísticas.

Es en este escenario que al gobierno se le ocurre promover la liberalización del tráfico de cannabis, regulación y control por ley, involucrando al Estado y su presupuesto en esto, como herramienta para controlar el consuno de drogas pesadas y ayudar en el combate al narcotráfico. Considero que esto es realmente demencial.

En primer lugar, no somos como los Países Bajos: allá la burocracia es burocracia, no “burrocracia”. Segundo, la formación cultural y social es totalmente diferente con tradición de siglos; el 56% de los jóvenes europeos cursan la Universidad, por ejemplo. Holanda es unos de los países del mundo con los niveles más bajos de diferencias sociales y económicas, con un alto índice de desarrollo humano, mientras que en Uruguay el mismo sigue en caída libre. Sumado a esto tenemos decenas de miles en los planes de emergencia que el propio Ministerio del Interior ha marcado como un elemento coadyuvante para el tráfico y consumo de drogas.

A pesar de todas esas diferencias con Uruguay y muchas más, el resultado no ha sido extraordinario. Además, transformó al país en exportador de la droga con los consiguientes problemas con la región. Sumado a esto, el consumo se elevó a niveles alarmantes en menores de edad, siendo esto causa de preocupación por la edad de desarrollo mental del joven. Creemos que este tipo de iniciativas lo único que traen son más problemas, no beneficios. En definitiva, la forma para combatir las drogas es con mano firme; presupuestos fuertes, usando todo el poder del Estado contra el crimen organizado y aumentando las penas a los traficantes a treinta años: que se pudran en las cárceles, pues solo así lo podremos liquidar.

Sumar el trafico libre de marihuana no solo es el camino a otras drogas sino que frena el desarrollo mental justo en la edad más importante de la vida. No olvidar que en la mayoría del mundo asiático el 65% de los jóvenes está en la universidad. Entonces, estaremos generando esclavos del mundo del conocimiento; por eso este tipo de iniciativa hay que pararlas porque traen más desgracias para la nación.

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