#OpiniónLa injerencia de la Conmebol

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La mal llamada “Final del Mundo”, un título erróneo, una bravuconada de la cadena dueña de los derechos de TV, sigue sin definición, por lo menos al momento de escribir esta columna.

Boca Jrs. y River Plate de Argentina no pudieron jugar debido a los graves incidentes de integrantes de la barra de River, que agredió al ómnibus Xeneise cuando se dirigía al Monumental.

Debido a eso, los escritorios de la Conmebol decidieron que la final, si se juega ya que Boca pidió que le den ganador el partido sin jugarlo, no se puede realizar en la Argentina.

Si bien el operativo de seguridad fue un desastre -hubiera bastado con un recorrido menos arriesgado y un ómnibus con los vidrios blindados para que no pasara nada-, eso no les da derecho a los trajeados de la CSF a faltarle el respeto a los argentinos de esa manera, decidiendo que son incapaces de organizar un partido de fútbol por más de alto riesgo que sea. El propio gobierno de Macri debería actuar e impedir ese ninguneo hacia los argentinos por parte de Alejandro Domínguez y su coro de adláteres, que no son angelitos precisamente y están acusados de actos muy graves en el manejo de la Conmebol.

¿Qué derecho tiene la CSF a determinar que un país no es capaz de organizar un partido de fútbol, e impedir su realización? Sin dudas es una injerencia en temas internos que no son estrictamente futbolísticos. ¿Tanto poder tiene?

Argentina tiene que pararse firme ante la CSF y hacer las gestiones para que sí o sí la final se juegue en su país, y demostrarle al mundo que pueden organizar la final de la Libertadores y hacerlo bien, al contrario de lo que piensa la Conmebol.

Por estos lares ya estamos cansados de las continuas faltas de respeto de las autoridades del fútbol sudamericano, las amenazas de desafiliaciones, las arbitrariedades y el ninguneo -el fútbol uruguayo lo sufre desde hace tiempo-, y ya es hora que alguien se les plante y les pare el carro.

Una potencia como Argentina, está en condiciones de decir “Basta”, y comenzar un camino, a partir también de una limpieza interna, que lleve a una transformación positiva de la Conmebol hacia una entidad más democrática, cristalina y justa. Seguramente muchos otros países se le van a sumar.

Lo cierto es que hoy por hoy el partido, en caso de jugarse, se hará fuera de Argentina. No tengo dudas que está en ellos hacer lo pertinente para evitar esa falta de respeto.

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