#IdearioLa herencia que enfrenta Andrés Manuel López Obrador

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La refundación de la República presenta una problemática multicolor tras cuatro décadas de neoliberalismo. No cabe duda de que las privatizaciones, la caída del salario y del mercado interno; la apertura a la Inversión Extranjera Directa (IED) interesada en el extractivismo, la banca extranjerizada, el saqueo desde la estructura gubernamental, más el permanente apoyo que los ex presidentes le ofrecieron a los doce hombres más ricos de México, son un parte del árbol torcido a enderezar en el menor tiempo posible. En cuanto a estos últimos, los privilegios concedidos por parte de los últimos seis presidentes, los hacen ver (y sentir) como los verdaderos dueños del país, en consecuencia, han declarado una guerra en contra de las medidas implementadas por Andrés Manuel que, paradójicamente, ha conseguido el reforzamiento de algunos sectores identificados como “izquierda”. Entre ellos, los mandos e intelectuales zapatistas, que ven en AMLO a un fámulo del mercado y como tal, intentará desvirtuar las conquistas que ese contingente se ganó a pulso.

Ven en todos los proyectos relacionados con el medio indígena un atentado y a la renovación del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI), una confrontación al Congreso Indígena que ellos capitanean. Lo cierto es que, de los diez millones de nativos mexicanos, los adscriptos al citado Congreso son una minoría cuantificable con el resultado electoral de su candidata presidencial, Marichuy, la que no alcanzó las 866 mil firmas indispensables para su registro.

Es innecesario entrar en un debate estéril ya que entendemos al disenso una condición imprescindible para la democracia y sería una necedad restarle la importancia que tiene el EZLN en la historia de esa Nación; lo maniqueo es pretender que solamente ellos son los representantes del mundo indígena mexicano, aunque sí la parte más politizada.

Asimismo, llama la atención la conducta del recién envestido gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón Cadenas, quien consiguió ese puesto cabalgando en sufragios ajenos; votos emitidos como producto del apoyo nacional a AMLO. El nacido en Venustiano Carranza invitó a su asunción (a la que también asistió Andrés Manuel) a la plana mayor de los que provocaron la violencia y las masacres en ese estado. No fue una casualidad que estuvieran en primera fila Patrocinio González Garrido, Eduardo Robledo Rincón, Julio César Ruíz Ferro; faltó el Gral. Absalón Castellanos Domínguez porque está muerto. Ellos fueron los grandes instigadores de la violencia iniciada en Wolonchán (1980) y cuyo cenit fue Acteal (1997) durante el gobierno del citado Ruíz Ferro, pasando por los crímenes discriminados a los líderes campesinos que realizó Patrocinio, más una feroz agresión a la diócesis de San Cristóbal en días del inolvidable obispo don Samuel Ruíz García. Se recuerda la deportación intempestiva de los párrocos extranjeros realizado por González Garrido, empeñado en descabezar la diócesis.

Es un enigma lo qué quiso decir el ex perredista Rutilio Escandón con esa invitación. Lo meridianamente claro es que, al convocar a estos formadores de bandas paramilitares y parapoliciales (aún activas), inició una indeseable confrontación con los zapatistas. Organización que cuenta con el respeto de los mexicanos incluyendo al propio Andrés Manuel, presente en el desafortunado evento.

Siguiendo el argumento inicial, ahora resulta que todo lo actuado por el novísimo presidente está equivocado. Si protege a los migrantes que van hacia EEUU le hace el juego al imperio; el tren Maya favorece a los contratistas; las franjas económicas especiales ubicadas en la frontera con EEUU y en el istmo, servirán para todo tipo de trapacerías; sus medidas económicas son en el fondo medidas político electorales y que su llegada al gobierno desestabilizó a la Nación. ¡Dios! ¿Cómo un ser humano puede fallar tanto en tan poco tiempo?

Los que aumentaron el precio de las gasolinas exigen su urgente reducción; quienes esperan una confrontación entre el gobierno y el sector del capital olvidan que AMLO nunca pretendió un cambio de sistema económico sino cortarle el paso a doce oligarcas en su afán de transformar a México en su feudo; y aquellos que le tomaron la palabra al tabasqueño de un incremento del PIB, parece no entender que los cambios insumen tiempo. Sin embargo, les concedo que ese incremento debe pasar por la revigorización del mercado interno concomitante a una mejoría sustantiva en los salarios. Parecería sensato que, si a Peña Nieto impulsador de varias reformas contrarias al interés general, mereció el respaldo de los partidos políticos al firmar el penoso Pacto por México, sería recomendable que le dieran al tabasqueño un tiempo prudencial para ¡cavar su propia fosa! o, será inocultable, que su oposición es puro temor; temor cerval al éxito de AMLO.

Si el nuevo presidente hubiese sido José Antonio Meade, nadie tendría dudas en que les obsequiaría a sus connacionales, seis años de “más de lo mismo”, pero con Andrés Manuel las expectativas se dispararon y sus ¿adversarios? pretenden convertirlas en el veneno idóneo para su eventual caída en desgracia.

No pasa un día en que se insista en el pésimo negocio de haber abandonado la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional en Texcoco. Se alegran por el gasto que significa satisfacer el pago de los bonistas (6 mmdd); un tema mal manejado al no aclararse el gasto gubernamental con dinero del presupuesto que Peña Nieto ejerció en la edificación del citado aeródromo (2 mmdd). Si lo edificado se realizó con dinero público, ¿dónde están los mentados 6 mmdd? Por otra parte, si discontinuar el NAIM es una mala decisión, más oneroso hubiese sido sumarle al costo de la nueva terminal aérea la anulación del actual aeropuerto Benito Juárez.

Entre los malos negocios que acumula la Nación, resalta el pago de lo que fue el rescate bancario durante el mandato de Ernesto Zedillo. Ante un brutal crac financiero ocurrido en 1994, éste resolvió convertir la deuda privada en pública rescatando en forma indiscriminada a decenas de empresas en especial a los bancos, sin importar si en verdad estaban en peligro de quiebra. Fue un despiadado robo que continúa vigente, tanto así que en 2019 se tragará 2.5 mmdd del presupuesto. Lo más grave es que los bonos emitidos para fondear la deuda la poseen los bancos rescatados (sic).

Y por si fuera poco la andanada de acusaciones, le imputan también la caída del helicóptero en que perdió la vida la gobernadora de Puebla y su esposo, el controvertido senador Moreno Valle.

Estos señores están cometiendo un grave error. En efecto, la creencia de que la recuperación del poder político implica el fracaso del gobierno de López Obrador, es una torpeza que denota la ignorancia cerril de quienes se pasan la salud social por el arco del triunfo.

Atacar a López Obrador y desearle un revés, es proclamar que se repudia cualquier robustecimiento republicano. Ahora bien, si esta será la dinámica de los opositores al régimen, pueden tener seguro que, con esa mala disposición, no conseguirán un solo voto a favor, así se llame PRI, PAN, PRD o MC. Los 30 millones de votantes que llevaron a AMLO a Palacio Nacional, superaron la tormenta de porquería que le aventaron durante doce años, por lógica, será poco probable que los convenzan de su malignidad con acusaciones claramente falsas. Pero reconozco que construir es más difícil que destruir; no obstante, cuando se vea lo levantado y las mejoras lleguen al bolsillo de los mexicanos, estas críticas nocivas se irán al resumidero y la oposición habrá perdido un tiempo valiosísimo para reestructurarse a partir de una fuerte autocrítica. Si siguen tratando a la ciudadanía como a orates a quienes se puede engañar y manipular a placer, deben recordar que Ricardo Anaya lo intentó con resultado nulo.

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