LibrosLa crónica de una sociedad desgarrada por la violencia

La trágica crónica de un país desgarrado por la polarización ideológica y la violencia política, es el disparador temático de “Llorar p´adelante”, la novela de ficción histórica del referente poeta y narrador uruguayo Saúl Ibargoyen.

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Personaje descollante de la literatura nacional, el autor atesora una obra de más de medio centenar de títulos, entre poesía, novela, cuentos, ensayo y testimonio.

Ello le valió numerosas distinciones que confirman la intrínseca calidad de su escritura, su profundidad conceptual, su encomiable coherencia y su espíritu desafiante y emancipado.

Hombre de izquierda y militante de la política y de las palabras, Ibargoyen debió marcharse en 1976 al exilio por razones ideológicas, durante la dictadura liberticida que detentó el poder durante casi doce años.

Esa experiencia de desarraigo lo marcó a fuego y, en buena medida, reencauzó su rumbo tanto en su vida cuanto en su producción creativa, que destaca particularmente por su frontalidad y su acento crítico.

Esa impronta desencantada está presente también en “Llorar p´adelante”, cuyo sugestivo título anticipa, sin dudas, el ulterior desarrollo de la narración.

Aunque esta no es ciertamente una novela histórica, sí narra historias humanos que pudieron ser o fueron reales, en un contexto realmente dramático.

Imprimiendo a su relato un acento siempre testimonial, el autor reelabora el período más trágico de nuestro pasado reciente, mediante una fusión entre la ficción y la realidad.

No en vano los nombres y los lugares son deliberadamente imaginarios, aunque sean de fácil identificación e interpretación para el lector memorioso e informado.

En efecto, esta es una novela que transcurre en varios tiempos narrativos, marcados por el pasado, el presente y el entrecruzamiento entre esos espacios temporales.

En ese contexto, hay una tercera línea literaria que privilegia al propio protagonista, como personaje autónomo que dialoga permanentemente con el lector y, si se quiere, hasta con el autor.

Aunque obviamente no se trata de una autobiografía, más allá de la obvia libertad que otorga a sus criaturas de ficción, Ibargoyen se reserva para sí mismo la propiedad del discurso.

Ese privilegio, que es naturalmente un inalienable derecho del autor, le permite transformarse casi en un personaje más de la trama literaria o bien en un testigo que observa la peripecia.

Sin abdicar en modo alguno de sus conocidas posturas de izquierda, el escritor asume una visión crítica de la experiencia guerrillera de la lucha armada en nuestro país, que transcurrió entre las décadas del sesenta y el setenta del siglo pasado.

No en vano el protagonista de esta historia es un ex combatiente que no se puede desprender de su pasado, quien, tras recuperar su libertad, lucha denodadamente por insertarse y adaptarse a un mundo al cual no pertenece.

Esta es una novela dura, frontal y de lenguajes siempre descarnados, que reconstruye, desde la ficción, la traumática experiencia de la clandestinidad y cuestiona proclamas, posturas y estrategias de lucha.

Ese desencanto –que tiene mucho de explicita amargura– se derrama también en los territorios del presente, acorde a la conocida prédica contemporánea del autor.

Aunque en parte se pueda discrepar con su personal mirada sobre los acontecimientos recreados, es indudable que “Llorar p´adelante” es una obra de superlativa calidad literaria y profundidad reflexiva.

Ibargoyen mixtura un lenguaje barroco que no desestima una singularidad en el uso de los tiempos verbales, con expresiones bien fronterizas y hasta reflexiones en latín, lo cual otorga a este relato una infrecuente riqueza y enjundia creativa.

(Edición de Abrelabios)

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