La circularidad del poder y la miseria

El Teatro en Tiempos de Pandemia trajo la obra «Círculos Ficciones», que se puede ver en la sala Verdi viernes, sábado y domingos.

La Comedia Nacional está presentando «Círculos Ficciones», un texto de Joel Pommerat, con la actuación de Claudia Rossi, Fernando Dianesi, Isabel Legarra, Lucio Hernández, Luis Martínez, Natalia Chiarelli, Pablo Varrailhón y Roxana Blanco. La traducción de la pieza es de Dominique Tack, mientras que la escenografía y vestuario son de Beatriz Martínez, y la iluminación de Martín Blanchet. La música es de Juanita Fernández y la dirección de Lucía Sommer, y va en la sala Verdi los viernes y sábados 21 hs, y los domingos 17 hs.

Cómo se presenta la obra

El comienzo del espectáculo muestra un actor en escena cantando «Sweet Dreams», de Eurythmics. Hay dos frases en esta canción interpretada por Pablo Varrailhón que son un poco el leiv motiv: «Algunos quieren usarte, algunos quieren ser usados por ti. Algunos quieren abusar de ti, algunos que tú abuses de ellos».

La obra se presenta como una secuencia de historias de diferentes momentos de las historias de la humanidad y con un hilo conductor que por momentos el autor deja escapar para volver a retomarlo.

La primera historia en 1914 habla de la confusión de sentimientos y de jerarquías dentro de una familia de aristócratas con sus empleados, durante la Primera Guerra Mundial. La segunda historia en 1901, cuenta el lugar del poder y la credibilidad de la palabra entre patrones y criados. En la tercera historia, un presentador invita al espectador a creer en sí mismo en una especie de ceremonia de reconciliación colectiva.

En la cuarta historia, nos encontramos en un bosque con dos parejas de jóvenes caminantes que no logran encontrar el auto, pero sí la ocasión de decir banalidades para algunos, para otros el momento de evocar temas profundos. Desde allí haremos un salto a la quinta historia, viajando al año 1370, en donde un caballero jura lealtad a Dios, pero cuestiona los valores de su época. La sexta historia nos habla de la ascensión de un ejecutivo guiado por fenómenos sobrenaturales y la creencia en las predicciones de dos indigentes, que no son más que la representación contemporánea, o quizás, la desmitificación de las brujas que Macbeth ve en la obra del bardo.

La séptima historia confronta a cinco desempleados y a unos habitantes de calle, con la implacable fuerza de poder económico de un empresario, y a la vez, pone cara a cara al empresario con su propia historia que busca salvar la vida de su hijo. La octava historia es el encuentro de un vendedor a domicilio con una mujer depresiva, ellos dos confrontados a la pérdida total de puntos de referencia en un mundo de contradicciones.

Son muchos los personajes y las distintas facetas de la vida que desfilan en esos círculos de vida, muerte, ambición, mezquindad y poder. Hay un relator en medio de estas historias que va mostrando el vértigo al que se verán expuestos los personajes de cada círculo/historia.

Elenco y dirección

Lucía Sommer es una directora que imprime fuerza y ritmo en sus espectáculos. Es una directora de espectáculos muy rigurosa y además este mismo rigor lo aplica a la dirección de actores. Dentro de la Comedia Nacional dirigió «Lucas o el contrato» de Dino Armas, «Retrato de pareja» el mismo año en el espectáculo llamado «Maratón Liscano» y en el 2017 «Bichos de teatro», de April de Ángelis.

Si observamos los trabajos de Sommer nos enfrentamos a empresas difíciles, de las cuales salió siempre airosa.

En el caso particular de la obra que nos ocupa el trabajo de puesta y dirección es titánico ya que nos enfrentamos a una obra no lineal, en forma continua se suceden entradas y salidas sin que se noten las transiciones y esto es mérito de la dirección. Un trabajo muy prolijo, donde hay una propuesta que hace que texto y puesta se ensamblen, se complementen y se enriquezcan para volverse indisociables.

El elenco compuesto por ocho actores, que dejan todo sobre el escenario, donde todos y todas tienen su momento de lucimiento. No hay un protagonista, es una obra coral, donde el poderoso o poderosa de una escena es mendigo/a en la siguiente.

Conclusión

Un espectáculo mayor que cuenta con un texto muy crudo, donde la dirección de Lucía Sommer logra poner en pie y sostenerlo por medio de un elenco muy solvente; lo seguro es que no saldrá ileso. Y ese es el logro de un espectáculo, las huellas que deja y cómo nos interpela y nos hace reflexionar. Recomiendo con entusiasmo.

Rubros técnicos

El vestuario y la escenografía d Beatriz Martínez intenta mostrar la atemporalidad, lo cual favorece el dinamismo de la obra. Las luces de Martín Blanchet vuelven a ser parte activa de la obra, siendo acompañantes de las acciones que se libran en escena. La música de Juanita Fernández es estupenda y está en absoluta concordancia con el desarrollo del espectáculo.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Abrir chat