Juicio oral de Cristina Fernández

En un año marcado por constantes procesamientos en su contra, la expresidenta argentina Cristina Fernández afirmó ayer, en su primer juicio oral, que la historia ya la absolvió y la absolverá.

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En un hecho inédito, fue la primera vez que una vicepresidenta electa rindiera declaración, acusada por supuesta corrupción, y cuando apenas faltan siete días para que asuma en funciones.

Fernández había advertido la víspera que «si alguien tenía duda de la existencia del lawfare (guerra judicial) o no sabía de qué se trataba, la lectura que acaba de hacer el señor presidente de este tribunal donde se nos deniega transmitir en vivo y en directo esta audiencia, es una clase práctica del lawfare en Argentina».

Se trata de perseguir a dirigentes políticos, subrayó la exgobernante al presentar su declaración sobre la causa conocida como «Vialidad», en la que se le acusa de corrupción en la obra pública y de ser parte de una asociación ilícita durante su gestión.

«¿No les parece importante, no les parece importante la acusación que dicen que fui jefa de una asociación ilícita, en serio no les parece importante para transmitir?», preguntó.

Finalmente, no se transmitió en vivo su defensa, tal y como ella había pedido, ante la negativa del Tribunal Oral Federal 2. Cámaras de televisión de dos canales intentaron transmitir el inicio de sus casi cuatro horas de exposición, pero la señal fue cortada, mientras en la red social Twitter cientos de usuarios pedían escuchar a Cristina.

En su intervención Fernández desbarató con argumentos todo el entresijo que se ha fraguado en su contra, la complicidad de los medios y el Poder Judicial, se refirió a «cómo se divulgó algo tan íntimo como conversaciones privadas con su exministro Oscar Parrilli, sin que a los jueces, responsables de las garantías de los ciudadanos, se les moviera ni un pelo», dijo.

La próxima vicepresidenta, quien ha denunciado los atropellos en su contra y una persecución política y judicial sin precedentes, desmontó todo lo expuesto en su contra en esta causa y en especial la fuerza de su voz se sintió al referirse a sus hijos, cuya parte lograron televisar los canales C5N y Crónica.

«Y ni que hablar», dijo, «de la persecución a Máximo y Florencia Kirchner, que cometieron uno de los errores terribles, ser los hijos de Néstor (Kirchner) y Cristina Fernández. Mi hija fue fotografiada e hicieron un montaje frente a millones de dólares como si los hubiéramos robado», remarcó la vicepresidenta electa.

Asimismo, señaló cómo en estos últimos años se la pasaron buscando la ruta del dinero K, en referencia a supuestos millones de dólares.

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