#OpiniónJamal Khashoggi, asesinado…

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Ya estamos a un mes de la desaparición y asesinato brutal de Jamal Khashoggi, si un asesinato, brutal, despiadado, perverso, cruel y salvaje cometido contra una persona por representantes de un “estado de derecho”, reconocidos por el resto de los países del mundo. Seguro que no es el primero, pues en lo que va del año han sido ya asesinados unos cien colegas, cien periodistas, a lo largo y ancho del mundo, que gritaban lo que creían necesario, sobre un tema que ellos creían importante. Murieron asesinados por revelar una verdad que investigaban.  Seguro que Jamal Khashoggi no era un trigo limpio, pero era un columnista que escribía para un periódico de primera línea a nivel mundial y así y todo fue asesinado de manera atroz e increíble para una mente humana normal. Hoy a un mes de su asesinato, “está quedando en el olvido”.  Al igual que muchos.

Khashoggi fue asesinado brutalmente, bajo un eslogan “tráiganme la cabeza de ese perro”, palabras dichas por el príncipe heredero en una discusión mantenida con el periodista por las “redes sociales”. Para eso ya se habían enviado 15 “gorilas” a reducir al periodista -al parecer muy peligroso- por todo lo que sabía.  Al ubicar a Khashoggi como un personaje, más que periodista, pues era un disidente saudita con un gran perfil internacional ya que era un periodista de primera línea.  No se debe de olvidar que era un columnista de uno de los diarios más influyentes del mundo, como lo es el The Washington Post. Tampoco debemos de pasar por alto, que este personaje Khashoggi, integró por espacio de unos 15 años, el servicio de inteligencia saudí, al decir de muchos “estuvo en la cloaca del estado”. Fue un hombre con una profunda amistad con los ex presidentes Obama y Nixon, amigo de la ex secretaria de estado Hilary Clinton, siendo su tío Adna Khashoggi un conocido traficante de armas del mundo. En el año 2014, su tío participó en la venta de unos 300 carros de combate españoles, los Leopardos, también se dice en el mundo de los traficantes de armas que era el que los proveyó las camionetas Toyota al Estado Islámico. Con amistades en el plano gubernamental en España, Reino Unido, Francia, Israel, Palestina y todo el mundo árabe. Había participado en la lucha contra los soviéticos, en la década de los 80. Amigo de Osama Bin Laden, a quien le realizó no solo reportajes sino también sirvió de contacto, con los saudíes en la creación de Al Qaeda. Fue un árabe que dudaba sobre los que realmente habían dirigido la “Operación de las Torres Gemelas” hubiera sido Bin Laden. Integraba la “sociedad” Hermandad Musulmana, una de las promotoras de la primavera árabe, en Egipto, Túnez, Libia, Siria… Por eso, algo que muchos se preguntan “qué tantos secretos sabía Jamal Khashoggi sobre el rey saudita y en especial sobre el príncipe heredero del reino saudí”. ¿Qué tanto sabía? Sus asesinos, integrantes del estado saudita, pertenecen a un estado donde la barbarie se convive en el día a día. Los ejemplos sobran. La guerra del Yemen es una de las atrocidades más bestiales de los últimos años, cientos de miles de muertos producto de los bombardeos constantes a escuelas, hospitales, asilos, pueblos enteros destruidos. Con cercos férreos donde los alimentos y las medicinas no pueden entrar.

Otra observación que se puede hacer es que Arabia Saudita está tomando grandes y enérgicas medidas contra los disidentes y opositores al gobierno, “los niveles de represión no tienen precedentes y la gente está verdaderamente aterrorizada”.  Además no debemos de olvidar que Arabia Saudita tiene el mismo código penal, que en el Estado Islámico quería instalar Osama Bin Laden, pero ¿cuál es ese código? Usa como código de penas la Sharia, donde la pena de muerte es común y se cumple con la decapitación del ser humano, la mujer que comete adulterio se lapidada y muerta a pedrada por sus propios familiares o los de su víctima. La decapitación puede ir unida a la crusificación y exposición en la plaza pública.  Muchos dicen que Khashoggi escribían una cosa en inglés, en otras ocasiones opuestas en árabe, ese era el mundo en el que se movía el periodista saudí. Hace un tiempo Khashoggi decía que si la Meca y Medina eran lugares sagrados del islam, también era un lugar sagrado del islam Jerusalén y había que recuperarlo de las manos impuras. Tampoco se debe de olvidar que donde ocurrió el hecho, consulado Saudí, es decir territorio saudí, más de 300 periodistas han terminado en la cárcel en los últimos dos años.

La pregunta es hasta dónde puede llegar el cinismo y/o sorpresa, por parte de los grandes medios de comunicación al ver actuar de esta manera a un régimen despiadado con sus opositores y aliados disidentes. Los grandes comunicadores saben que ningún país, moverá un dedo para aplicar una sanción a Arabia Saudita, pues los intereses económicos son muy fuertes. Mi pregunta es ¿qué país rompió sus relaciones con Arabia Saudita?  Ninguno. De qué sanciones se habla, alguien lo sabe. Ninguna. Este asesinato quedará, no en el olvido pero sí sin saber quién fue realmente, aunque ya aparecerá “algún cabeza de turco”, como cuando mataron a Kennedy. O aun más cerca en el tiempo, el derrumbe de las Torres Gemelas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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1 comentario
  1. Ugo Massu dice
    A mediados de 1956 el prestigioso escritor y político francés André Malraux advertía lo que buena parte de la izquierda todavía no ha entendido: “El gran fenómeno de nuestro tiempo es la violencia del empuje islámico” pero que el mismo era “subestimado por la mayoría de nuestros contemporáneos”. El Occidente se ha horrorizado por el brutal asesinato de Jamal Khashoggi, realizado estúpidmente en un lugar altamente vigilado y tratado pésimamente luego de ocurrido. Pero quizás fuera de esto último, ¿algo nuevo? El príncipe Sultan bin Turki fue secuestrado en Ginebra en 2003 antes de ser trasladado a Arabia Saudita, donde pasó siete años en la cárcel. El príncipe Saud bin-Saif al-Nasr fue atraído en 2015 a un vuelo privado de Milán a Roma que aterrizó en Riyadh, donde fue encarcelado, el mismo año en que el príncipe Turki bin Bandar desapareció en Marruecos. Por supuesto que no solo la Arabia Saudita ha empleado estos métodos. En 1974 funcionarios italianos descubrieron que en el aeropuerto Fiumicino de Roma, funcionarios egipcios trataron de sacar ilegalmente a un israelí hacia su país en un contenedor diplomático.

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