ENTREVISTA EN TIEMPOS DE COVID-19Isabel Legarra: “Éramos jóvenes y sentíamos que el teatro estaba cumpliendo un rol social en dictadura”

La “Sra. Actriz”, contó a LA REPÚBLICA su experiencia en “Doña Ramona”, la emblemática obra teatral que fuera furos en nuestro país en los 80’.

Protagonista indiscutida de “Doña Ramona”, una actriz todoterreno, de carácter, poseedora de un talento indiscutible.
Durante muchos años perteneció a las filas del Teatro Independiente y luego ingresó a la Comedia Nacional, demostrando siempre la fuerza avasalladora en cada personaje que le tocó representar. Hoy nos brinda su mirada sobre esta obra emblemática a la cual nuestro MEC le brinda su merecido homenaje. El audiovisual fue realizado en 1989 por Radiotelevisión Española y fue difundido por esa señal a partir del año siguiente, dentro del ciclo “Iberoamérica y su teatro”.
Agradecemos la gentiliza del coordinador del INAE, Álvaro Ahunchain por invitarnos a contactarnos con los protagonistas para poder dialogar con ellos. Aquí las palabras de Isabel Legarra.

El programa culturaencasa.uy del INAE presenta ese éxito que fue Doña Ramona, ¿cómo sientes hoy esta obra de Víctor Manuel Leites, que muestra dos modelos: el opresor y el sometido, este sería tu rol. ¿Cuéntanos de cómo lo trabajaron con Jorge Curi?

Curi siempre trabajaba desde la humanidad que surge de las contradicciones del personaje. Doña Ramona es una mujer joven formada en una religión rígida, que llega a esta casa para ser ama de llaves, un rol donde ella se siente segura. Así empieza ordenando, recitando pasajes de la Biblia aleccionadores, haciendo economías. Y así también se va colocando en el rol de opresor y no sólo con la sirvienta que está por debajo de ella, sino también con las mujeres de la familia mostrando sus debilidades de conducta. No estaba pronta para sentir el amor, el deseo. Se va transformando en un ser lábil, frágil, que se ahoga porque su religión la condena. Y cuando al final cree ser correspondida sufre el cruel sometimiento de la violación. Siempre me pregunté qué sería de ella después

A pesar del tiempo transcurrido, la vigencia es enorme, ¿qué opinas de este desafío que asumiste nada menos que en dictadura, año 1982?

En esos tiempos tan oscuros lo que buscábamos con cada obra era que el espectador sintiera que estábamos hablando de nosotros. Y esta obra contaba un pedazo muy importante de nuestra historia. Nos sitúa en la primera presidencia de Batlle, cuando hubo movimientos sociales, como la huelga de los ferroviarios, y políticos, se aprobaron leyes fundamentales sobre el derecho de huelga, la ley de ocho horas, el divorcio, la laicidad…. Una sociedad pacata, hipócrita, se transformó en una sociedad dinámica con esperanza. Este era el contexto de una obra que hablaba de opresión y sometimiento. Nos identificábamos con la esperanza del pasado y rechazábamos el sometimiento del presente-

La obra fue llevada por Jorge Curi con mano maestra y refinada. Tu personaje es una pintura de la dictadura imperante, ¿estudiaron sobre este fenómeno?

En todo caso creo que todos los personajes tenían rasgos de la dictadura porque hasta la hermana menor que durante toda la obra defiende el progreso, al final es cómplice del sometimiento por temor a perder una posición social. Quizás la que queda fuera de este juego de opresor y sometido es la sirvienta Magdalena, que es casi una observadora, como un testigo consciente de lo que sucede. Los espectadores tenían que hacer las asociaciones. Nosotros hablamos sobre nuestra historia y las de los personajes, sobre las relaciones, los climas, los ritmos de las escenas, los silencios, la música.

Cuéntanos anécdotas que recuerdes de esos momentos, esas conversaciones y reflexiones fuera del escenario, dentro de ese baluarte de resistencia que fue el Teatro Circular en su momento.

Los ensayos con Curi siempre eran distendidos llenos de anécdotas, recuerdos, bromas- Era su forma de entrar en clima de ensayo. Mientras había alguna prueba de vestuario, casi siempre estaba Osvaldo Reyno mostrando algo de la escenografía o ambientación, Curi decía que él hacía la escenografía y Osvaldo la puesta. Eran épocas de mucha camaradería. Éramos jóvenes y sentíamos que el teatro estaba cumpliendo su rol social. Por la misma situación de la dictadura había mucha complicidad con el público. En la sala 1 estaba “El herrero y la muerte”, así que entrar al Teatro era una fiesta.

1 comentario
  1. Fernando Juanicó dice
    Buen reportaje que nos devuelve la emoción de aquella DOÑA RAMONA. Fue sin duda un hito del teatro nacional por múltiples motivos.

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