#Ideario por Jorge BruniImportancia del tripartismo en Uruguay

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1 – Uruguay logró un importante y mayoritario respaldo en la 108ª Conferencia Internacional de Trabajo de la OIT, respecto del tema de su posible inclusión en la lista negra de dicho organismo, consecuencia de denuncia presentadas por la OIE (Organización Internacional de Empresarios, de la cual forma parte el empresariado uruguayo), en razón de supuestos incumplimientos por parte de nuestro gobierno a las normas internacionales de relaciones laborales.

Rusia, China, España y todos los países latinoamericanos excepto Brasil, fueron quienes respaldaron. No sorprende la posición de nuestro vecino norteño. ¿Qué se puede esperar de un gobierno que ataca el sistema de jubilaciones y pensiones tratando de aplicar el modelo privatizador, que ha sido profundamente cuestionado por la OIT, entre otros? Además de eliminar el Ministerio de Trabajo, su Presidente exmilitar, desea un ejército fuerte para atacar a los indígenas de su país, siendo nostálgico de la dictadura militar de Brasil, y que declara que es contrario a medidas contra la homofobia, mostrando una posición ultra derechista lindando con el fascismo. A lo que cabe agregarsu profunda ignorancia no sólo en la política, sino como ser humano.

2 – Los empresarios uruguayos también refieren al uso inadecuado de la ocupación de los lugares de trabajo como extensión del derecho de huelga, y a la violación por parte del gobierno del convenio 98 de OIT. Pretenden además que la negociación vuelva a ser bipartita, sin intervención del gobierno, ante lo que calificarían como uso excesivo del tripartismo.

Sin embargo la OIT lo tiene incorporado al tripartismo y el diálogo social internacional como principio básico en su estructura y para las relaciones laborales, desde 1919 cuando quedaron plasmados en su Constitución. Su vigencia ha ido aumentando según los desafíos que plantea este mundo globalizado, especialmente cuando se persigue la justicia social y el desarrollo de la competitividad empresarial, ambos en su visión integral.En el plano nacional el tripartismo se encuentra incorporado en numerosos convenios y recomendaciones.

Por ejemplo el Convenio 144 sobre la consulta tripartita de 1976; la fijación de una edad mínima de admisión al trabajo; la eliminación de las peores formas de trabajo infantil, etc. Todos prevén consultas entre gobiernos y organizaciones de empleadores y de trabajadores para facilitar su puesta en práctica.Como se aprecia, si el tripartismo es el sustento estructural fundamental de la OIT, se advierte una clara contradicción con la pretensión de incluir a Uruguay en la llamada «lista negra•» de dicho organismo.

3 – Además la historia de los Consejos de Salarios tripartitos es muy rica en nuestro país. Arranca 106 años atrás, 1913, cuando José Batlle y Ordoñez pretendía crearlos, coincidiendo con él Emilio Frugoni. Desde que nacieron legalmente en Noviembre 1943hasta la actualidad, existen ejemplos por demás significativos en su proceso histórico en los que se aprecian las diferencias sustanciales que se producen, según se convoquen o no los Consejos de Salarios. Los ejemplos de los diversos gobiernos la post-dictadura hasta la fecha son contundentes. Y no son los únicos.

Es que el Estado es fundamental, igual que los empresarios y trabajadores, como articulador en las relaciones de trabajo, y esencialmente para el futuro del país, posibilitando mediante el diálogo cualquier consenso nacional que se pretenda concretar. No puede ignorarse la importancia que reviste para la sociedad uruguaya la consolidación de los Consejos de Salarios, lo mismo que la negociación colectiva bipartita, para la inversión y mejora en la calidad del empleo, posibilitando mayores niveles de desarrollo económico y social, promoviendo grados de cohesión social, favoreciendo la gobernabilidad democrática.

4 – La responsabilidad y cometido esencial de un gobierno es gobernar los destinos del país. Los resultados serán evaluados por la ciudadanía cuando corresponda. En lo tiene que ver con la materia laboral y seguridad social de los últimos quince años, los ejemplos son por demás positivos y elocuentes. El diálogo social, aspecto central de nuestro sistema de relaciones laborales, ha generado una cultura dialoguista que fue dejando una impronta nacional caracterizada por conflictos, acercamientos, acuerdos, etc., y constituye un orgullo nacional.

Quien escribe esta nota puede certificarlo por haber viajado varias veces a países de la región latinoamericana y algunos europeos, atendiendo solicitudes de información sobre el sistema institucional socio laboral de Uruguay. Realizamos algunas precisiones. En primer lugar, sería un error atribuirlas consecuencias positivas sólo a los Consejos de Salarios, cuando existen otros factores que coadyuvaron. Pero es innegable que el clima político y social que generan los mismosfue decisivo para que ello sucediera.

En segundo término insistimos: tripartismo y el diálogo social, son aspectos centrales de nuestro sistema de relaciones laborales. Si de reglas de trabajo y seguridad social se trata, mejor que sean consensuadas, lo que favorece una mejor aplicación. Pero si no se logra consenso, considérese que tripartismo no es lo mismo que cogobierno, porque el gobierno está para gobernar. Los sectores sociales pueden aportar los insumos que correspondan. Muchas de las normas vigentes o en estudio han recogido aportes proporcionados por los actores sociales. Otras veces no.

5 – Finalmente, en lo que refiere a la denuncia ante OIT, destacamos una vez más, el más que sustancial apoyo recibido por los importantes paísesque se han mencionado. No es nada menor.

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