ENTREVISTAS EN TIEMPOS DE LA COVID-19Henar Frías: “Muchos teatros han decidido no abrir sus puertas, ya que los gastos superarían a los ingresos”

Actriz española que a comienzos de año trajo a la sala Zavala Muniz del Teatro Solís “Molly Bloom”, el monólogo del libro “Ulises” de James Joyce, respondió a LA REPÚBLICA sobre cómo la lleva durante la pandemia.

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Funciones exitosas, entrevistas y propuestas para un pronto retorno luego de una gira de gran porte. Lamentablemente para esta talentosa actriz todo se vio interrumpido debido a la crisis sanitaria y hoy en España igual que en nuestro país están a la espera de poder retomar las actividades, pero muchos proyectos deberán esperar al 2021.

Henar Frías, la entrañable Molly Bloom que nos hizo vibrar y emocionar con este personaje, es hoy nuestra entrevistada.

Hace meses que en Europa están padeciendo el confinamiento debido a la Covid-19. en estos momentos se está dando más libertad de acción, ¿cómo vive un artista esta experiencia?

Sinceramente debo contarte que los tres meses de confinamiento han sido terribles a nivel psicológico y físico para mí.
Justo nos confinaron días después de nuestro regreso de Montevideo y, personalmente, pasé por varias fases:
La primera, que coincidió con el estado de alarma que nos impuso el gobierno español, comenzó el día de mi cumpleaños, el 14 de marzo. Este día siempre lo he celebrado en familia y este último cumpleaños tuve que celebrarlo por videoconferencia. Ahí comenzó mi primera fase. Mi fase de negación, de no aceptación y de no creer lo que nos estaba sucediendo.
Me parecía estar viviendo un sueño, una película de ciencia ficción en la que pasaron por mi mente variadas ideas un tanto “conspiranoides” en las que veía claramente una “maligna selección darwiniana” con el fin de eliminar a personas “no productivas” como ancianos y enfermos crónicos, entre los que me encuentro por padecer fibromialgia o la posibilidad de estar inmersos en una tercera guerra mundial realizada con virus mortales…
Mi segunda fase, fue la de la sobreinformación; ya que me veía todos los noticiarios y miraba cada poco tiempo en distintas webs el número de contagiados y fallecidos en España, en Italia, Uruguay.
Esos días sentí miedo, padecí ansiedad, tuve sintomatología psicosomática por esos ataques de pánico.
Vi llevarse en ambulancia a varios vecinos; algunos muy queridos, y que a los pocos días fallecieron. Fue muy duro.
Por las noches, durante mi insomnio, veía las ambulancias y los furgones negros recoger fallecidos de las casas cercanas; lo cual me hacía sentir más miedo e incertidumbre. En ese momento decidí que no podía enfermar, que no iba a ver más de un noticiario al día y que iba a intentar relajarme y aceptar.
Ahí comenzó mi tercera y última fase la de aceptación en la que comencé a entretener mi mente ocupándola viendo películas y series en Netflix, en vez de noticias, también me leí ocho magníficas novelas, varios guiones de películas, un par de libretos de teatro, comencé a cocinar rico y sano, a hacer deporte en casa y, así, mantener mi mente y mi cuerpo lo más fuertes y sanos posibles por lo que podría estar por venir.
En esos días comenzamos a salir todos a los balcones a las 20:00 de la tarde a aplaudir y a animar a nuestros sanitarios que han sido unos verdaderos héroes al estar en primera línea de la batalla sin munición, es decir, sin trajes adecuados para protegerse, sin mascarillas adecuadas… Muchos se han contagiado y han muerto por ayudar a los miles de enfermos.
Esos momentos de los aplausos diarios fueron maravillosos pues algún vecino de cada vecindario ponía a gran volumen la canción I will survive o la versión española Sobreviviré que se ha convertido en nuestro himno y de todos los ciudadanos del mundo y todos cantábamos desde nuestros balcones y aplaudíamos a todos nuestros héroes (todavía me emociono y me saltan las lágrimas al recordarlo).
Esos momentos tan humanos, tan emotivos, nos hicieron conocer la cara de nuestros vecinos, oír sus voces, hablar con ellos, conocernos un poco más allá del superficial y educado saludo que nos decíamos algunos días al cruzarnos por las escaleras.
(Si algún día alguno de nosotros tardaba un poco más de las 20:00 en salir al balcón, enseguida nos preocupábamos llegando a pensar que podría haber enfermado… Y cuando por fin, ese vecino o vecina salía al balcón, los aplausos y la alegría también eran por y para él, ella o ellos)
Ciertamente este era el momento más esperado del día.
A día de hoy, ya salimos con más normalidad a la calle, siempre con nuestra mascarilla o barbijo, como lo llaman allí, desinfectamos zapatos y ropas antes de entrar en la casa y cuidamos mucho la distancia social.
Lo llaman “nueva normalidad” pero para mí ya no va a volver a ser nada igual. El miedo vive con nosotros. Creo que no debemos confiarnos y no hay que bajar la guardia ante un virus tan letal y dañino hasta que no tengamos una vacuna. Debemos ser responsables.

Tuve el placer de conocerte en Montevideo, estuviste en el programa Teatro al día hablando de Molly Bloom y pude luego apreciar tu estupenda labor actoral en el Teatro Solís. Poco tiempo después proyectos, giras no fueron posibles, ¿a partir de cuándo se puede pensar en retomar la actividad?

Fue una experiencia maravillosa actuar en uno de los teatros más importantes del mundo, como es el Teatro Solís y, también, debo decirte que disfrutamos muchísimo en tu programa Teatro al día porque nos hicisteis sentir muy queridos
Respecto a los proyectos que teníamos a nuestro regreso de Montevideo, decirte que teníamos preparada y confirmada una gira por Estados Unidos con Molly Bloom, con la que mostraríamos nuestra producción en teatros de Nueva York, Chicago y finalizando la gira en Miami, con la que estábamos muy ilusionados, pero lamentablemente, nos han escrito hace unos días comunicándonos que por motivos del Covid-19, la gira se posponía a 2021.
También teníamos dos películas para hacer y todo ha quedado retrasado para después del verano.
Sin duda, esto ha cambiado las vidas de muchas personas y ha empobrecido notoriamente a todos los actores, directores, técnicos…Y demás compañeros de profesión.

Hablemos de un día de Henar Frías, diferente de los días con la actividad que imponen ensayos, y tantas cosas más que implican parar un personaje sobre el escenario.

Mis días son muy tranquilos. No suelo madrugar porque soy trasnochadora totalmente. En las noches aprovecho para ver cine, series, leer guiones…
Así que me levanto, desayuno y mientras desayuno leo las noticias en el tablet, veo las Redes Sociales para contestar mensajes… (Debo decir que hoy en día, las Redes son nuestro escaparate virtual; por lo que hay que mantenerlas atendidas, cuidadas y no dejar de contestar a ningún seguidor que nos escribe pues realmente debemos ser agradecidos con las personas que admiran y siguen nuestro trabajo. Sin el público, no existiríamos).
Después, y como cualquier madre, hago mis cosas de la casa; ya que me encanta tener la casa limpia y ordenada, hago mi colada, tiendo mi ropa y preparo la comida para mi familia.
Por la tarde, ya comienza la vorágine teatral de lunes a sábado y, después de un rato de descanso, comienzan los ensayos, pases de texto, lecturas de textos… Que, a veces, pueden ser en casa o si son con más compañeros, los hacemos en un local de ensayos

¿Hubo en ti algún atisbo de deseo de hacer algún trabajo en cuarentena para compartir con el público por medio de alguna plataforma?

Pues en mis “propias fases” 1 y 2 del confinamiento, sinceramente no. Mi mente estaba bloqueada y sumergida en mi propio miedo e incertidumbre y no pensaba más que en no enfermar y en que mis padres y toda mi familia estuviese a salvo.
Ya en mi fase 3, sí que he escrito algunos pedazos de textos teatrales y he comenzado un borrador para una futura novela que, quizás algún día complete. Pensé también en colgar algunas obras teatrales que tenemos grabadas y compartirlas en alguna plataforma, pero no pudimos comunicar con la Sociedad de Autores para solicitar los permisos pues esos días era imposible comunicar con ningún organismo. HZ

Molly Bloom, ese personaje bellísimo y potente, ¿ya tiene fecha para comenzar a trabajarlo, ensayarlo nuevamente y subirlo a un escenario?

Pues, de momento y tristemente, no. Como te he dicho, todo ha quedado postergado para 2021; aun así, debo comentarte que Molly vive en mí, no la dejo que salga de dentro de mí y una vez cada 10 días, repaso el texto para estar preparada para cualquier eventualidad que, milagrosamente, se produzca.
Aquí la verdadera normalidad teatral no se retomará hasta septiembre u octubre y hoy por hoy, la capacidad de aforo de los teatros es del 30-60% en los mejores casos, por lo que muchos teatros han decidido no abrir sus puertas ya que los gastos generados serían mucho más elevados que los ingresos.

Cuéntanos anécdotas de este tiempo donde todo fue tan diferente, ¿cómo se sale de las cuatro paredes al exterior teatralmente hablando.

La verdad es que voy saliendo muy, muy lentamente. Salgo a comprar, a pasear, a ver a mis padres y siempre con mi mascarilla.
El primer día que salí fui consciente de que ya nada era igual.
Me fijé en que al llevar todos puestas las mascarillas nuestras caras estaban ocultas, nuestras sonrisas estaban ocultas… Sólo quedan expuestos nuestros ojos. Ahora nuestros ojos son nuestra sonrisa, son nuestra forma de expresar alegría, tristeza, dolor, amor…
Ese mismo día me fotografié con la mascarilla y publiqué la foto en Instagram mostrando la nueva realidad y alentando a todos mis amigos y seguidores a cuidar de nuestra mirada, a mostrar una mirada esperanzadora, a mirar con el alma a los demás, a mirar con el corazón.
De nada nos vale el maquillaje porque no se nos ve la cara… jajajaja…Ahora debemos maquillarnos bien los ojos y potenciar y realzar la mirada porque es lo único que se ve de nuestra cara.
Dicen que “los ojos son el espejo del alma” y, ahora más que nunca, nuestros ojos deben mirar con alegría y esperanza hacia adelante.

¿Cómo se siente hoy Henar mujer, madre, hija, esposa, más fortalecida, más fuerte? ¿esto fue un aprendizaje a pesar de ese retro gusto amargo?

Realmente de todo se aprende y, sin duda, toda esta terrible situación, me ha ayudado a ser más paciente, a no oponerme a las situaciones que son inamovibles, a no ser tan impaciente y rebelde ante los hechos imposibles y a aceptarlos.
“Aceptar” era una tarea pendiente que yo tenía por aprender porque siempre me ha costado aceptar las situaciones negativas y todo esto me ha enseñado a que hay que vivir aquí y ahora. Hay que vivir y disfrutar de cada instante porque la vida puede cambiarnos en un solo segundo; por eso, he aprendido a quererme más, a amar mucho más a mi familia, a cuidar con más esmero de los míos, a disfrutar de su amor, de su compañía, a querer más a mis amigos, a mis vecinos, a valorar mucho más un beso, un abrazo y una sonrisa.

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1 comentario
  1. Aldous dice
    Estabas con insomnio ? Hubieras llamado que voy nadando igual.

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