OpiniónHacer el bien

La vida sería mucho más sencilla y saludable si todos eligiésemos hacer el bien en cada momento. Más que una utopía hoy esto parece una ridiculez. Sin embargo, no es así. Hay mucha gente que hace el bien. Simplemente que esos hechos no van a ser noticia.

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O, por lo menos, no van a tener la difusión que tienen las malas noticias. Pero sí hay mucha gente que hace el bien sin mirar a quien, o lo hace pensando en los que más lo necesitan, sin buscar ningún rédito tras esa acción. Este lunes tendremos un ejemplo de ello. Un ejemplo de hermanos argentinos que vienen a nuestro país, al Hospital Pereyra Rossell a tocar música en forma gratuita para los niños de allí.

“Música para el Alma”, es un grupo integrado por músicos del Teatro Colón de Argentina y de otras filarmónicas y que brindan sus espectáculos de forma gratuita en hospitales y cárceles, llegará este lunes al Hospital Pereira Rossell para compartir su música con los niños uruguayos.

“Música para el Alma”, brinda sus espectáculos de forma gratuita, en hospitales, cárceles, hogares de niños, de ancianos, y en todos aquellos ámbitos en los que hay mucho sufrimiento. En sus inicios se integró por pocos músicos, tocando en la Fundación Salud de Bs As, su repercusión positiva en todos los lugares en los que se presentaban generó que otros músicos quisieran formar parte del proyecto que lleva música para aquellos que más lo necesitan. Actualmente, “Música para el Alma”, lleva sus sonidos a casi toda la Argentina y son más de 1.000 integrantes.

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Este lunes 24 de febrero, a las 11 hs. tocarán gratis para los niños internados en el Hospital Pereira Rossell.

Seguramente entrarán en contacto con músicos uruguayos y algo similar se podrá hacer aquí. Ya son muchos los artistas uruguayos que individualmente destinan algunas de sus actuaciones a colaborar con distintos fines solidarios. Algo que también sucede a otros niveles, como por ejemplo los jóvenes de “Un techo” o los obreros del Sunca, en la vivienda social. Estas obras no buscan ni el reconocimiento ni el halago, pero hay que difundirlas porque a veces sólo la catarata de malas noticias nos abruman y nos hacen ver que todo está mal. Y no es así. Estas obras hay que difundirlas para que otros nos animemos a hacer lo mismo.

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